D o c u m e n t o s


Sobre un ensayo y un proyecto de Basadre
(David Sobrevilla *)

   La obra intelectual de Jorge Basadre fue intensa. Supuso tanto su labor de investigador en la soledad de las bibliotecas como el trabajo en conjunto, la previsión de la gesta de varios como un compromiso histórico con la actualidad. De esto último, la siguiente agenda para pensar el Perú, que presenta el filósofo y compañero de ruta del historiador, David Sobrevilla, está por entero vigente.

   
La crítica situación peruana a fines del régimen dictatorial del general Juan Velasco Alvarado hizo concebir a Jorge Basadre la idea de escribir el ensayo La crisis de la República peruana en el siglo XX.
En él se preguntaba por las causas de la crisis, sus características y su relevancia para el futuro. Aun más: esta crisis lo llevó a concebir el proyecto de un análisis conjunto hecho por un grupo de intelectuales peruanos que tuvieran una mayor o menor distancia del proceso “revolucionario” peruano acerca de la situación del mundo, de América Latina y del Perú hacia 1974.
Fue así como nos comunicó este proyecto a Francisco Miró Quesada y a mí. Estuvimos de acuerdo conque era posible y necesario llevarlo a cabo, y conversamos sobre nombres de posibles colaboradores.
Surgieron de inmediato los de Mario Vargas Llosa y Fernando de Szyszlo. Ambos expresaron también su conformidad. Este último fue más lejos, pues nos ofreció su taller como lugar de reunión –preocupado como siempre ha estado “Gody” por el destino del Perú, y por el presente y futuro de su democracia.
Conservo felizmente el proyecto que redactaron Basadre y Miró Quesada, con las correcciones manuscritas de nuestro gran historiador –y una de “Paco” (la palabra “realizaron” en la segunda hoja) y otra mía (el añadido “San Marcos” en la segunda hoja también)–. Es el siguiente:

Algunas reflexiones sobre nuestro proyecto

Propósito de este testimonio
Nada dogmático. Tampoco catequístico. Pensar en voz alta y en común. Independencia de cada uno. Algo de lo que cabría decir en uno o muchos libros, en uno o más artículos de revistas. ¿Pedantería? ¿Ilusión de omnisapiencia? ¡No! Tener ideas sobre asuntos que a toda persona de nuestra época interesan.

Me parece que, en principio, nuestros planteamientos deben versar sobre estos tres grandes temas: el mundo, América Latina y el Perú.

El mundo
Temas como ¿Tiene la historia un sentido? ¿Puede decirse que hay una meta de la historia? Si la hay, ¿qué cosa se quiere realmente decir cuando afirma que existe?
Futurología o prospectivismo. ¿Son valederos?
¿Cuál es esta meta? Aquí pueden analizarse los diversos puntos de vista: providencialismo, materialismo histórico, humanismo, etc.
Si la historia no tiene una meta, ¿tiene el ser humano una salida?
Temas más concretos como el Tercer Mundo, el problema energético, la pugna entre capitalismo y socialismo. La pugna entre países socialistas. Generaciones viejas y generaciones jóvenes. Konrad Lorenz. La juventud actual.
La violencia en el mundo. ¿Por qué esta nueva marejada de violencia? ¿Se trata de un síntoma, del anuncio de algo nuevo que se está forjando en el vientre de la historia?
Tecnología y alienación. La sociedad de consumo, las tesis de Illich sobre la sociedad convivencial, etc. etc. Los nuevos sistemas de comunicación. MacLuhan.
Desde cuándo existe la cultura occidental y cuáles son sus notas fundamentales. ¿Es la única cultura propiamente dicha? Las culturas occidentales. La cultura americana precolombina.

América Latina
¿Puede hablarse de unidad latinoamericana?
Relaciones entre América Latina y Estados Unidos, América Latina y Europa, América Latina, Rusia, China, etc. Posición especial de Cuba.
El fenómeno de la dependencia. La “cultura de la dominación”.
¿Tiene futuro América Latina? ¿Puede, debe ser o no, líder del Tercer Mundo?
Papel que puede desempeñar en las relaciones futuras entre el Tercer Mundo y los países poderosos.
Análisis del concepto de Tercer Mundo.
La violencia en América Latina. Casos argentino y uruguayo.
América Latina y diferentes regímenes sociales.
Ventajas y taras de los organismos internacionales. El aislamiento de la mayor parte de los intelectuales latinoamericanos.

El Perú
Intento de una explicación de por qué la historia del Perú ha sido como ha sido. ¿Debía desembocar esta historia en una situación como la actual?
Oligarquía o plutocracia.
Análisis del proceso revolucionario peruano. Inicios. Prepopulismos y populismos anteriores a 1930: pierolismo, billinghurstismo, leguiísmo. El APRA, Acción Popular, la Fuerza Armada.
La tesis de la revolución democrática. ¿Es o no posible hacerla?
Ideología y revolución. Diversas ideologías. Ideología aprista, ideología populista, social progresista. El marxismo en el Perú. El humanismo.
Análisis de la manera como debería realizarse una revolución humanista. Revolución y libertad. Revolución y violencia. La paradoja de la libertad.
Situación del Perú frente a los demás países de América Latina. Intento de prospección política.
El indio. El mestizaje.
Tal vez el problema de la universidad y de la educación en general. La Reforma Educativa.
Algo sobre los intelectuales peruanos y sobre el movimiento cultural en el Perú.
San Marcos.
Guardo también la lista de intelectuales convocados con los temas que propusieron –salvo el caso de Stefano Varese–. Son los siguientes:
Alfredo Barnechea: “Los intelectuales peruanos y el utopismo”.
Jorge Basadre: “La crisis de la República peruana en el siglo XX”.
Julio Cotler: “La mexicanización de la política peruana”.
Alonso Cueto: “Excentricidad y heterogeneidad de la literatura peruana”.
José Antonio Encinas: “Desarrollo económico, bienestar económico y socialismo”.
Francisco Miró Quesada Cantuarias: “Revolución y humanismo”.
David Sobrevilla: “Las alternativas de la cultura latinoamericana”.
Fernando de Szyszlo: “Autonomía y colonialismo en el arte peruano”.
Blanca Varela: “La situación de la mujer”.
Stefano Varese:
Mario Vargas Llosa: “La libertad de prensa”.
Nos reunimos unas tres veces en el taller de De Szyszlo y poseo los planes de los trabajos de Basadre y José Antonio Encinas. El plan de Basadre para el estudio del Perú –con algunas ideas de Francisco Miró Quesada y otras mías incorporadas– es el siguiente1:

El Perú
1. Características de la situación actual.
El proceso revolucionario peruano. Resultados de los seis años precedentes. Peligros. Prospecciones para los próximos años.
La situación interna del Perú: la situación económica (¿qué resultados han obtenido las medidas de redistribución?, ¿qué diferencias económicas existen aún?, ¿qué medidas se pueden y deben tomar?, ¿ha sido correcta la política económica seguida o es necesario cambiarla radicalmente?), la situación social (los diferentes clases y grupos sociales y étnicos: la oligarquía, la clase media, el proletariado, el campesinado; el blanco, el indio, el negro, el chino, el mestizo, el selvícola), la situación política (las diversas instituciones y grupos: la administración pública; el poder judicial; los partidos –el APRA, el PCP, Acción Popular, el Socialprogresismo, Vanguardia Revolucionaria–; la Iglesia; las Fuerzas Armadas; los intelectuales, los sindicatos; (la educación escolar y universitaria, la investigación, el papel de San Marcos, las generaciones significativas, la producción librera y artística).
La situación externa del Perú: el Perú en América Latina y el mundo desde el punto de vista económico, político y cultural.
2. ¿Cómo se ha originado la situación actual?
Esquema de explicación de la historia del Perú; períodos y cortes dentro de ella; ¿primera y segunda independencias? (¿tercera? –¿se repiten las revoluciones indefinidamente?–); historia del Perú o de Latinoamérica?; ¿historia del Perú, del Occidente o del Tercer Mundo?
Génesis de la situación actual. Los inicios. Prepopulismos y populismos anteriores a 1930: pierolismo, billinghurstismo, leguiísmo. Las guerrillas y las Fuerzas Armadas. 1968. Tendencias a partir de 1968. ¿Liquidación de la oligarquía o neoimperialismo?
3. La pregunta por el futuro.
Valor de las prospecciones. Elementos para hacerlas.
Finalidad del proceso histórico. Posibilidad real y posibilidad abstracta. Promesa y principio esperanza.
Tendencias manifiestas:
a) El socialismo. ¿Es posible una revolución democrática? ¿Igualdad o libertad? Obstáculos a la revolución. El papel de la violencia. Violencia represiva y violencia liberadora. ¿Humanismo? Las garantías frente al poder, la planificación, la burocracia. El papel del individuo. La nueva sensibilidad.
b) El nuevo orden mundial. La política del poder mundial. El equilibrio de los polos múltiples. Tercer Mundo y países industrializados. La libertad política.
c) Filosofía, ciencia, religión, arte, literatura.
Este proyecto no llegó lamentablemente a efectuarse: actuaron en contra diversos factores. Entre los más importantes fueron el endurecimiento del régimen de Velasco Alvarado, que deportó a Julio Cotler a México; el reemplazo de Velasco Alvarado por Morales Bermúdez, después del pronunciamiento de éste en Tacna el 29 de agosto de 1975; y los frecuentes viajes de muchos de los miembros del proyecto. Probablemente también el que no se tratara de un proyecto con un respaldo institucional.
Sin embargo, es interesante observar que dos de los artículos planeados llegaron a escribirse en cierta forma en la efímera revista Después, que se publicó entre noviembre y diciembre de 1975. En la segunda edición (diciembre de dicho año), Miró Quesada Cantuarias publicó el texto “Las paradojas de la revolución” (pp. 54-56), que corresponde a la temática de su artículo “Revolución y humanismo”; y Fernando de Szyszlo escribió “Autonomía y creación en el arte latinoamericano” (pp. 26-27), que se refiere en forma más amplia al problema planteado en su artículo “Autonomía y colonialismo en el arte peruano”.
En cuanto al ensayo de Basadre, acerca de la crisis de la República en el siglo XX, lo siguió trabajando en solitario. Así, al finalizar sus memorias, Basadre escribía:
“Sería muy extenso intentar aquí el examen de los orígenes, de la trayectoria y del futuro de la Revolución peruana. El autor cree que es un ineludible deber suyo, como hombre que se ha dedicado (aunque no exclusivamente) al período histórico que siguió a la proclamación de la independencia, estudiar en forma minuciosa la crisis de la República en el siglo XX y analizar cómo el futuro debe otorgar libertad y justicia a todos los peruanos. Dicho trabajo está ya en preparación” (La vida y la historia. Lima, Banco Industrial del Perú, 1975: 611-612).
Un lector acucioso como Luis Enrique Tord le hizo en febrero de 1976 una pregunta al respecto:
“En las líneas finales de La vida y la historia usted anuncia que prepara un minucioso estudio acerca de la crisis de la República en el siglo XX. ¿Qué puede adelantar sobre la tesis que allí plantea?”
La respuesta de Basadre fue la siguiente:
“El decirlo será verdaderamente una primicia, pues falta aún un tiempo para concluir el libro. Mire usted, lo que digo en este estudio es que, después de 1895, luego de que las montoneras obtienen las victorias, surge un nuevo tipo de aparato estatal y se inicia una época que podría calificarse de optimista. Es un estado de ánimo que dura hasta 1904. En esos años se pensó que después de muchas caídas y dificultades, el Perú comenzaba a madurar. Fue una visión engañosa pero que alegró la mente y la conciencia de esa generación.
El inicio del siglo XX fue recibido con entusiasmo. A este clima corresponde el libro de Francisco García Calderón, El Perú contemporáneo, que es símbolo de ese momento. Pero por dentro ocurre una erosión y se produce en forma imperceptible la separación entre el país legal y el país real. Poco a poco va perdiendo autenticidad el régimen electoral. No son precisamente los elementos más populares los que triunfan en los comicios. Se manipula desde el sistema la vida del país.
Al mismo tiempo hay fenómenos de otro tipo: la modernización de Lima y el incremento del capital extranjero, especialmente el norteamericano, en las minas del centro. Antes de 1901 no había habido inversiones en esta escala. La erosión y la inautenticidad permiten la irrupción en forma plebiscitaria de la acción popular, la voz del pueblo. Este se rebela y en 1912 se expresa con la imposición desde abajo de la candidatura de Guillermo Billinghurst, que es el primer populismo que ha tenido el Perú. Como se sabe, Billinghurtst enfrentó la candidatura oficial y las masas que impiden la votación obligan al Congreso a que lo invista presidente. Esta fue una primera expresión de la disconformidad con el sistema.
En 1919 se produce un alzamiento parecido. Esta vez fue con Leguía quien, en cierta forma, sucede a Billinghurst como cabecilla de este fenómeno. Más tarde, cuando Leguía intenta perpetuarse, es derrocado en 1930 por otra eclosión. Son pues expresiones plebiscitarias que desafían al aparato del Estado e imponen su voluntad.
Después de 1930 viene una nueva etapa con la aparición de los partidos de masas representados en primer lugar por el APRA y, también, por el sanchezcerrismo. Este último fue una fuerza muy grande, que ciertamente no se puede comparar con el aprismo en muchos aspectos, pero que fue multitudinaria. Además, fue decapitado. Asimismo llegó al poder y el poder desgasta.
Luego se va produciendo un fenómeno anormal en el seno de la vida peruana: la aparición de un neomilitarismo que puede calificarse como un tercer militarismo. Esta denominación lo diferenciaría del primer militarismo que sobrevino en los años siguientes a la victoria de Ayacucho y del segundo militarismo que apareció después de la Guerra del Pacífico. Este tercer militarismo se enfrentó al problema, pues la clase dirigente se agazapó detrás de él y lo impulsó. Y ese fue el cuadro del Perú en 1931, en 1933 con Benavides, en 1936 con el apoyo de Benavides, en 1939 con el gobierno civil que patrocinó Benavides. En 1945 ocurrió una nueva eclosión popular con ciertas características similares a las de Billinghurst en 1912, a la de Leguía de 1919 y la de Sánchez Cerro en 1930 en Arequipa. Con la diferencia de que ésta se encauzó por la vía electoral. Surgió la presidencia de Bustamante y Rivero, fue un experimento de tipo democrático que fracasó cuando emergió de nuevo el militarismo empujado por la derecha económica.

Estos fenómenos de anormalidad en la vida peruana van sembrando las semillas de las crisis de la República en el siglo XX. En 1962 y 1968 creo que ocurre una agudización de la crisis institucional por la circunstancia de que se presenta el dualismo entre el poder legislativo, de un lado, y el ejecutivo, de otro. Ello estuvo acompañado por otros fermentos de diversa magnitud: la emergencia de las clases medias, el despertar de las clases populares, el crecimiento de la conciencia entre los intelectuales acerca de los desniveles sociales y, en especial, de la situación del indio, aunque esto último fue una inquietud que comenzó en la década de 1920. El crecimiento de la influencia del capital extranjero, el desarrollo urbano, la llegada al proceso educacional de gentes de las capas bajas y el éxodo rural van acumulando motivaciones a las ya mencionadas. Todo ello confluye en la crisis de esa República pensada por los hombres que leyeron con entusiasmo El Perú contemporáneo, de García Calderón.... ¡Pero Luis Enrique!, creo que ya he dicho demasiado sobre lo que estoy preparando... hay que guardar, como los prestidigitadores, una paloma debajo de la manga para mantener la expectativa de que en ese libro habrá alguna novedad más de lo que ya he adelantado” (“La crisis de la República”, en: Equis. Lima, 26 de febrero de 1976: 34-35).
¿Qué ha sido de este ensayo de Basadre –lo terminó, pues era un trabajador infatigable aun en sus últimos años cuando ya estaba muy enfermo, o no?
Es bastante conocido que José Carlos Mariátegui escribió, además de 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, un octavo ensayo acerca de la política, que se perdió en 1929, cuando lo envió a la editorial madrileña Historia Nueva, fundada por su amigo César Falcón. Menos conocido es que el Amauta concebía 7 ensayos… como una work in progress, o sea, como una obra abierta, y que, por ello, los ensayos del libro hubieran podido también ser ocho o más. En cualquier caso, la desaparición del octavo ensayo constituye una gran pérdida, pues impide reconstruir fielmente el pensamiento de Mariátegui sobre un tema tan fundamental –algo que sólo se puede hacer muy imperfectamente con los textos contenidos en Ideología y política–.
¿Qué ha pasado con el ensayo de Basadre sobre la crisis de la República peruana en el siglo XX? Una parte fue publicada como libro por la Universidad del Pacífico en 1980, poco antes de su muerte, con el título de Elecciones y centralismo en el Perú (Apuntes para un esquema histórico) (Lima: Universidad del Pacífico, 1980), pero, sin duda, debe quedar otra que no se conoce. Esperemos que se encuentre entreverada entre los papeles que dejó, pues constituiría otra irreparable pérdida para la historia intelectual peruana que se hubiera extraviado esta iluminadora reflexión póstuma y decisiva del mayor de nuestros historiadores sobre la raíz de nuestros males en el siglo pasado.

 

Descifrando orígenes
Renzo Valencia Castillo
Con ocasión de conmemorarse cien años del nacimiento de Jorge Basadre, se realiza una serie de actos recordatorios, alusivos tanto a su magisterio intelectual como a su importantísima obra. Es propicia entonces la reedición de La iniciación de la República por el Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Fue en 1927 cuando Basadre sustentó su tesis de Doctorado en dicha casa de estudios. Esa tesis, Contribución a la historia de la evolución social y política del Perú durante la República, sería luego ampliada para la publicación –en 1929 y 1930– de los dos volúmenes hoy reeditados. Dichos trabajos son considerados como el germen de la compendiosa Historia de República, referente obligado para el conocimiento del Perú independiente.
Ya en estas tempranas empresas historiográficas puede vislumbrarse la posterior senda productiva –en cuanto al rigor investigador y capacidad para la visión de síntesis se refiere– de nuestro historiador más importante. Dan cuenta de ello la claridad expositiva y el amplio manejo documentario (sin dejar de establecerse una abierta postura contra los excesos y las arideces del mero eruditismo).
En relación con esto, es explícita la afirmación del autor: “No se trata de acumular datos en un afán de trapero; se trata de bucear en los documentos auténticos y sacar de ellos lo más importante y esencial”.
La iniciación de la República da cuenta de una etapa de gravitancia decisiva en el derrotero histórico peruano, no sólo mostrando el originario contexto de una entidad colectiva en plena fragua, sino desentrañando las complejas particularidades de ese proceso.
Así, con desapasionado criterio, son explicados en el primer libro los momentos más significativos en la gestación de nuestro sino histórico, como el escaso interés que mostraron los limeños ante la expedición libertadora. O las tentativas de una nueva instauración monárquica de San Martín y algunos libertarios, lo cual promovería una irrepetible riqueza en el nivel del debate congresal, entre las facciones pro monárquica –Moreno, Monteagudo– y republicana –Pérez de Tudela, Sánchez Carrión.
En el segundo libro se asiste al largo e inestable período en el que tuvo lugar el caudillaje militar, figura omnipresente en la historia latinoamericana de entonces, con su consecuente estrechez de miras para con la idea de gobernabilidad futura (cuando Burckhardt, en sus reflexiones sobre la filosofía de la historia quería referirse al caos político y a la ingobernabilidad más tenaz, ejemplificaba con la política hispanoamericana de esta época).
Puede afirmarse que con La iniciación de la República Basadre brindó a cabalidad su capital aporte. El esclarecimiento de la dinámica histórica peruana, en este contexto de orígenes y consolidación del Estado, no es poco lo que le debe.



(*) Uno de los intelectuales que más seriamente ha estudiado el pensamiento peruano y latinoamericano. Es profesor en la Universidad de Lima. Su reciente libro es Estética (Madrid: Editorial Trotta, 2003)