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Semiótica para el cine
Con
la publicación de Metodología del análisis
semiótico en 1980, de Desiderio Blanco, se consolidó
el inicio de las investigaciones semióticas en el Perú.
Este proyecto científico, que tiene por objeto dar
cuenta de la producción de la significación
en la sociedad, vuelve a tener vigencia por los avances de
sus indagaciones en torno al sentido. Dialogamos con el iniciador
de esos estudios en el Perú acerca de su más
reciente aporte, Semiótica del texto fílmico.
Usted
practicó la crítica de cine por muchos años,
antes de conocer la semiótica...
Sí. Hice crítica de cine desde 1968 hasta 1978
más o menos. Después en la revista Hablemos
de Cine, mis análisis partían de la semiótica.
Durante la primera parte yo siempre evite dar esos rodeos
sobre el autor que hizo tal película, en tal
fecha, etcétera. Yo estaba interesado por cómo
se armaba la puesta en escena, por cómo se correlacionaban
los espacios con los actores. Introduje la crítica
de la puesta en escena donde lo importante es la puesta en
discurso, la relación. Es ahí donde se genera
el valor de la película, no en el argumento, no en
la historia, no en los actores solos, sino en toda esa correlación
que se llama puesta en escena. En eso siempre me interesé,
por ello mi crítica siempre fue exigente y rigurosa
fuera quien fuera el director. Mis primeros acercamientos
a la semiótica se dieron gracias a los libros traducidos
de la Escuela París por Tiempo Contemporáneo
de Buenos Aires y la editorial que dirigía Eliseo Verón.
Este último, un argentino que trabajaba en París,
fue mi primer contacto con la semiótica. Por esos años
también aparece el famoso estudio de Jacobson y Levi
Strauss sobre Los Gatos de Baudelaire. Ese trabajo
que todavía pertenecía al estructuralismo, no
a la semiótica, me gustó mucho porque estudiaba
al texto en sí mismo. Entonces me dije: esto tengo
que aplicarlo al campo del cine y me fui a hacer un posgrado
con Cristian Metz, Algirdas Julián Greimas y con el
mismo Verón. Aproveché bien esos estudios, pero
lo que más me sirvió fueron los seminarios de
Greimas y Metz.
En
ese sentido, el libro que acaba de publicar es una meta lograda
tanto para el académico dedicado a la semiótica
como para el cinéfilo
Es una meta mía que he logrado, no digo que el libro
sea la última palabra, sino que se trata de una meta
personal acabada. Lo que ha motivado este libro son dos cosas:
el amor al cine, el trabajo inicial que hice por la promoción
de la cultura cinematográfica sobre todo divulgando
el lenguaje del cine; por otro lado, la aplicación
de un modelo científico riguroso al análisis
de una obra, a un texto de sentido. Podría
haber trabajado sobre literatura, sobre etnoliteratura o cultura
como muchos otros trabajan, pero es en la literatura y el
cine justamente donde confluyeron mis intereses: el de la
semiótica como modelo de trabajo de análisis
riguroso y el campo del filme, del texto fílmico, como
un objeto de análisis muy querido para mí.
En
la presentación de su reciente libro Semiótica
del texto fílmico usted menciona que la carrera intelectual
posee un programa narrativo. ¿Cuáles son sus
particularidades?
Funciona como un programa narrativo, es decir,
la trayectoria de cualquier persona tiene un objeto al que
apunta y en el que busca determinados valores, sea el intelectual
o, en general, objetos de valor. En
el caso del intelectual la meta es la significación:
¿cómo es eso, qué es eso, cómo
se produce, cómo se genera, cómo emerge en un
texto la significación, de qué manera se capta
o vuelve a regenerar cuando leemos o vemos, cuál es
el modo en que el espectador o el lector reconstruyen la significación
como una relación intersubjetiva? En ese sentido, la
trayectoria de cualquier persona es un programa narrativo.
Pero, ¿qué es un programa narrativo? Es una
sucesión de transformaciones entre estados. De uno
primero, por ejemplo, de un estado de ignorancia a un estado
posterior donde ya se sabe algo y de ese a otro, donde se
sabe más del mismo objeto.
¿En
el caso de la persona interesada en la semiótica, cuál
sería el programa narrativo fundamental?
En general, existe un programa narrativo fundamental: el de
la búsqueda del conocimiento. En mi caso me interesó
el cine como sistema que incluye valores estéticos,
valores morales, valores éticos, valores culturales,
etcétera. Un conjunto de valores que se crean y se
construyen con el lenguaje cinematográfico.
El
libro que acaba de publicar exige un nivel de competencia
por parte del lector para entenderlo, ¿cómo
piensa que los lectores se acercarán a su trabajo?
Es un riesgo, evidentemente presupone y exige como todo texto,
sea fílmico, pictórico o literario, una cierta
competencia del lector, del espectador, es decir, supone una
competencia y naturalmente una competencia bastante exigente,
aunque en cada uno de los estudios reunidos trato de dar la
teoría de algún dispositivo del modelo que en
general construyo. Cuando analizo Vértigo, por ejemplo,
aprovecho fundamentalmente las relaciones entre el ser y el
parecer y toda la teoría semiótica sobre el
ser y el parecer, es decir, cómo se desarrolla y cómo
se transforma y de qué modo se pasa del ser al parecer
y del parecer al ser. Es un libro que está pensado
para lectores objetivos, los colegas que trabajan en el área
de la semiótica, en ese sentido es un texto especializado.
¿Qué
lo decidió por una metodología semiótica?
La ligereza con que la crítica literaria, de arte y
de cine analiza sus textos. Por el contrario, la semiótica
es un instrumento que sí penetra, que sí permite
analizar la significación de un texto, eso que la crítica
deja de lado. La semiótica es una disciplina, un proyecto
científico que busca describir los niveles profundos
de la significación analizando la estructura y el cómo
se construye la significación en el texto.
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