|
La presencia de intelectuales
en el devenir peruano todavía define sus rumbos. El
primero que nos implica directamente es Manuel Gonzales Prada.
En el Discurso del Politeama (1888), denunció
como causa del momento crítico que atravesaba el Perú,
después de la Guerra del Pacífico, no el conflicto
bélico, sino la desorganización y corrupción
en que las clases dirigentes habían sumido al país.
La derrota ante Chile, en este contexto, no fue más
que el producto de un Estado excluyente, de mentalidad colonial,
y en donde la población indígena no tenía
ningún lugar.
El discurso indigenista que Gonzales Prada esboza en el Politeama
y que desarrolla posteriormente en otros textos, como Nuestros
indios, marca toda una línea de reflexión
que en el siglo XX fue retomado de distintos modos en los
proyectos nacionales que imaginaron los intelectuales de entonces.
Desde posiciones francamente hostiles hacia la condición
indígena hasta propuestas políticas como las
de Uriel García o Luis Valcárcel que retoman
formas de la organización social andina, o algunas
más eclécticas como las de José Carlos
Maríategui, que suma socialismo y marxismo a su indigenismo,
la cuestión racial y cultural ha dominado la reflexión
sobre lo peruano.
La conciencia de la importancia de una nación de ancha
base, incluyente, es algo que debemos a Gonzales Prada. La
búsqueda de lo propio el otro tema que aún
forma parte de nuestras agendas, aunque matizado por los efectos
de la globalización, no sólo como país
sino como continente, tomó fuerza gracias a las propuestas
de una positividad espiritual latinoamericana presente en
Ariel de José Enrique Rodó y, en el Perú,
en los ensayos de Francisco García Calderón.
Nuestra edición es conciente de la crisis que afronta
la figura del intelectual en nuestra época. Pero esa
situación no nos impide reconocer que muchos problemas
discutidos en el debate público actual ya fueron afrontados
por la rica tradición de intelectuales peruanos. Desde
la Generación del Novecientos hasta ensayistas como
Mario Vargas Llosa o Antonio Cornejo Polar, el Perú
es un problema, pero también como diría
Basadre una posibilidad.
|