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Rescatar el mito de la identidad nacional como una categoría
que incluya las identidades culturales es lo que propone en
esta edición Mabel Moraña para las futuras naciones
latinoamericanas.
La creciente necesidad de un patrón que asegure la
convivencia entre los diversos actores que componen un país
no sólo es una exigencia histórica, sino en
lo fundamental atañe nuestro porvenir.
En el Perú, la idea de la identidad ha pasado por la
formulación de símbolos excluyentes a los que
atendimos y difundimos. Desde algunos modelos de nuestra literatura
hasta el prestigio, en una perspectiva bélica, de ciertas
figuras heroicas; desde un pasado grandioso y milenario hasta
una cultura del intercambio y la fragilidad institucional;
desde el resentimiento de una riqueza arrebatada a las grandes
mayorías hasta el desprendimiento con que nuestros
conciudadanos acogen a sus caudillos; desde diversas posiciones
discursivas mucho se ha dicho, acaso sin fortuna, sobre lo
que somos.
No obstante, la respuesta a la pregunta sobre qué somos
tiene varios niveles de solución. El más básico
trata de describir una situación, de presentar los
elementos que la conformarían. Un segundo nivel implica,
al preguntar por qué somos, la formulación de
una propuesta. Es decir, se interroga sobre qué queremos
ser.
Los artículos agrupados en esta edición apuntan
a ilustrar sólo el primer nivel desde la revisión
del cine peruano reciente y la narrativa peruana última,
así como el análisis de las más actuales
publicaciones. Es nuestro deseo que este material motive la
reflexión en nuestros lectores sobre el destino de
nuestro país. Sólo si pensamos detenidamente
nuestros actos, el próximo año podrá
ser mejor.
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