Edición N° 72
8 de Noviembre, 2004
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encuentros
Con jóvenes poetas peruanos
Zurita en Harvard

La presentación del poeta sureño en Boston resultó propicia para
un nuevo acercamiento entre las recientes generaciones poéticas, tanto peruanas como chilenas, ambas signadas por la experiencia de la violencia.

 
 

El 15 de octubre, el poeta chileno Raúl Zurita ofreció una lectura de su obra poética en el Latin American Poetry Forum de la Universidad de Harvard, ciclo internacional que coorganiza el poeta peruano José Antonio Mazzotti, profesor de dicha casa de estudios. Durante cuarenta intensos y deslumbrantes minutos (que concluyeron con una cerrada ovación del centenar de personas presentes en el acto), Zurita leyó "El desierto de Atacama", fragmentos de Poemas militantes (2000) y del más reciente INRI (2003), en los que habla de "carnadas" que llueven desde el cielo: se trata de los cuerpos de los detenidos-desaparecidos por la dictadura pinochetista. En enero de 2001, al finalizar un proceso instituido a partir de los acuerdos de la mesa de diálogo con abogados defensores de las familias de las víctimas y otros representantes civiles, las Fuerzas Armadas y policiales revelaron que los cuerpos de centenares de desaparecidos habían sido arrojados al océano Pacífico desde helicópteros. Con INRI, Zurita "sepulta" simbólicamente con su poesía los cuerpos de esas víctimas que continúan insepultas.
Una segunda parte del evento convocó a tres representantes de la “generación poética peruana de los 80" (Rafael Dávila-Franco, Manuel Liendo y Róger Santiváñez), que tuvimos la oportunidad de presentar. Una "generación" o, si se prefiere, hornada, grupo, cofradía u asociación vital, que ha adquirido personalidad propia y que coincide en algunos aspectos con el desarrollo de la poesía en lengua española en ámbitos internacionales, como es el caso de la llamada "poesía de la experiencia" en España y de la "lumpenpoesía" en Uruguay. A la vez, un sector de esta hornada peruana no dejó de referirse a los miles de muertos y desaparecidos de la guerra interna con la que tuvo que convivir.
Zurita y Santiváñez vienen de experiencias poéticas previas a dicha década. El primero publicaría en 1975 la serie de poemas "Las áreas verdes", en la revista Manuscritos, del Departamento de Estudios Humanísticos de la Universidad de Chile. El segundo venía de la experiencia grupal de La Sagrada Familia (1977-1979) y de participar en revistas como La peca de la jirafa (1974), Auki (1975) y Escritura (1976). Otro punto en común entre Zurita y Santiváñez es el activismo cultural como parte de su labor poética de difusión para amalgamar (en la desesperación propia) la escritura y la vida, al extender esa vieja y prestigiosa tradición de las vanguardias y esa marca de incandescencia instantánea que ha caracterizado buena parte de la escritura moderna latinoamericana. Zurita realiz, en mayo de 1975, lo que él mismo ha denominado "un acto de amor y desesperación": quemarse la cara encerrado en un baño con el fierro al rojo vivo del calentador de gas. Precisamente, la primera edición de su poemario Purgatorio (1979) lleva en la portada la fotografía de su mejilla quemada, imagen tomada un par de años después. Años más tarde, Santiváñez llevaría a cabo, el 28 de julio de 1989, día de la Independencia Nacional, en la plaza del Libertador José de San Martín, el acto "corte y confección". Tras una leve incisión en sus muñecas, vertió la sangre derramada en la parte central (blanca) de la bandera peruana que llevaba consigo. Llamados de atención similares (aunque no expresados públicamente) llevaría a cabo Dávila-Franco en la década de 1990, signados por la dictadura fujimorista. Y es que se trata de poetas que asumen el oficio con desgarro, con pasión, con entrega: con las venas abiertas de América Latina. Por su lado, Manuel Liendo presentó una nueva edición ampliada de su libro Tanto enamorarse para morir, cuya edición original por Asaltoalcielo/Editores circuló muy poco en Lima en 1999, dada su aparición en Boston. Liendo presentó a Zurita, continuando con la tradición iniciada hace diez años, cuando fue el primero que introdujo al poeta chileno en "La Horrible" durante el encuentro internacional de poesía organizado por la Universidad de Lima.
El encuentro con Zurita fue una experiencia extraordinaria, que marcó y ha renovado un diálogo entre las poesías chilena y peruana establecido hace décadas con las figuras pioneras de Pedro Lastra y Enrique Lihn. En un almuerzo de honor, Zurita sustentó por qué Vallejo era el mejor poeta latinoamericano, por encima de Neruda incluso: para el autor de Purgatorio, la poesía de Vallejo tiene dimensiones metafísicas y de expresión profunda de la solidaridad humana que ninguno de los grandes compatriotas del propio Zurita alcanza.
El notable poeta chileno partió después a Nueva York a otras lecturas, pero los ecos de su presentación en Harvard aún resuenan y anuncian nuevos encuentros de poesías chilena y peruana en los años por venir. Así sea.

Paolo de Lima
Poeta. Autor de Cansancio (1995) y Mundo arcano (2002). Sigue un Doctorado en Literatura en la Universidad de Ottawa.

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