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El libro Brindis con el inca, de Tomas B.F. Cummins, representa un notable aporte en el conocimiento de la iconografía
e historia cultural andina. Lo acompañan valiosas ilustraciones que detallan la importancia de los queros como elemento central de la cosmovisión prehispánica.
Thomas B.F. Cummins, historiador de arte precolombino y colonial, nos ofrece en su libro Brindis con el inca un amplio estudio divido en doce capítulos sobre los vasos ceremoniales (queros) producidos al sur del Perú y Bolivia durante los siglos XVI, XVII y XVIII. La investigación es fruto de un trabajo iniciado en 1982, año desde el cual el historiador ha podido observar más de mil 500 queros coloniales pintados.
Éstos, dice el autor, fueron un fenómeno colonial importante porque materializaron la memoria andina de los incas para los espectadores coloniales. Sin embargo, un estudio sobre el quero no podría circunscribirse a un análisis del cambio visual a partir de la Conquista. En este sentido, Cummins señala que una relación fundamental, muchas veces dejada de lado en cuanto al estudio del arte prehispánico, es la de reciprocidad entre la imagen y el objeto. La relación entre la imagen y el objeto no es virtual ni independiente; es siempre significativa y lleva a la imagen a establecer un vínculo con el entorno social, al pasar el objeto a la esfera de lo imaginario.
En rigor, el estudio presenta la significación del quero en el campo cultural de la Colonia y establece su relevancia histórica en la reproducción de mitos, celebraciones y ritos andinos. Para ello se sirve del estudio de las crónicas de Juan de Betanzos, Titu Cusi Yupanqui, Cieza de León, Guaman Poma de Ayala, de los mitos incaicos y de las vinculaciones con la cultura Tiahuanaco. Los escritos y registros coloniales encontrados sobre el quero lo convierten en un sujeto histórico que, mediante sus diseños, pudo transmitir las cualidades del universo andino.
Los incas
no concebían
su historia como una sucesión
de eventos, sino que se desplegaba a partir de una cosmovisión cosmológica compartida. En ese sentido, la bebida
y el quero formaban parte
de la instancia material de la cultura incaica. |
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La historia que en esas imágenes se cuenta nos lleva a las narraciones prehispánicas y a los sucesos de la Conquista. Por eso generaron un discurso para la formación de la identidad andina y, debido a la convulsión que sucedía en la Colonia por el enfrentamiento entre idólatras (andinos) y extirpadores (españoles), este vaso ceremonial ocupa un lugar en la creación de un discurso de resistencia nativa.
La reflexión que ofrece Cummins resalta la omisión que se ha hecho del rito sociopolítico de reciprocidad en las crónicas, una vez que llegaron los españoles al Perú. Por ello destaca el relato que dictó Titu Cusi Yupanqui a fray Marcos García. Dicha narración nos habla del intercambio frustrado en Cajamarca y destaca el rechazo de los españoles de la bebida ofrecida por Atahualpa. Este hecho es trascendental porque traduce la incomunicación entre las dos culturas. Titu Cusi Yupanqui describe ese pasaje con desdicha porque a raíz de ello devino la caída del Tahuantinsuyo. Por otro lado, Cummins menciona también la importancia que le dio el Inca Garcilaso de la Vega, ya que mostraba un principio de igualdad entre los bebedores en momentos festivos o en conflicto.
El énfasis en el cultivo de maíz como una forma de realización social y religiosa colocaba al quero y las quillas en el sistema de producción incaica. La legitimación del cultivo de maíz como base de la alimentación ocurría el nivel religioso, porque de ese grano se preparaba la bebida servida en los queros. Los incas necesitaban una autentificación material que muestre su desarrollo y su identidad respecto a su pasado andino. Ellos no concebían su historia como una sucesión lineal de eventos, sino que partían de un fundamento que se desplegaba a partir de una cosmovisión cosmológica compartida. En este sentido, la bebida y el quero formaban parte de la instancia material de la cultura incaica. Por ello, afirma Cummins, las creencias incaicas no pueden ser separadas cínicamente de sus aspectos materiales para lograr su entendimiento.
Las imágenes representadas en los queros describen la estructura de la comunidad andina. Sus ilustraciones evocan las celebraciones de trabajo comunal. Por medio de las copas, se logran expresar las categorías sociales del hanan y hurin. Una diferencia notoria entre los vasos producidos antes de la Colonia es que para los incas éstos se usaban como un medio por el que transmitían los conceptos religiosos y políticos a todo el Tahuantinsuyo. En cambio, la imaginería colonial española era ilustrativa. De ello surge una intención referente. Los españoles buscaban en las ilustraciones los textos que ya existían. En el caso de la imaginería andina, no existían textos visuales de esa categoría. Por tanto, la relación no era imitativa.
El trabajo hecho por Cummins quiere proporcionar una relectura y profundización de los hechos sobre el encuentro en Cajamarca, los mitos andinos y el discurso político, cultural y religioso del Tahuantinsuyo. La importancia de este vaso ceremonial se encuentra en que sirvió como un indicador de la sociedad andina. Su fabricación por los artesanos designados “querocamayoc” denota su valor sociopolítico, que discurre sobre su uso de ritual. En ese sentido, refleja la descripción del significado del quero no sólo como instrumento utilitario, sino como objeto conceptual en la cosmovisión andina.
Angélica Serna
Estudia la Maestría de
Literatura
Hispanoamericana en la PUCP.
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