ARTESANOS DE EXPORTACION EN LIMA
Hatun Raymi 2000

.




.


Conoce el lector el marfil vegetal? Mario Navas, un artesano ecuatoriano de 32 años, y su compatriota, Guillermo Haro, sí lo conocen y desde hace dos años elaboran artesanías con este insumo natural que en el Perú también podría utilizarse.

Ellos son los únicos extranjeros que, junto a 500 artesanos peruanos, exponen sus productos en el recién inaugurado Festival Nacional de Artesanías Hatun Raymi 2000, que se realiza en el Museo de la Nación, donde se reúnen los mejores expositores de nuestra Patria.

El marfil vegetal es la semilla de la tagua, una palmera que crece en Ecuador y en la Selva peruana que al secarse, en aproximadamente seis meses, se endurece al punto de asemejar una roca.

Justamente ese hecho es aprovechado por la industria ecuatoriana para fabricar botones. Sin embargo, en Manabí –provincia ubicada a siete horas en automóvil de Quito, la capital ecuatoriana– la utilizan para confeccionar figuras de tucanes, elefantes, loros, caballitos de mar, llaveros y cuanto adorno se les ocurra.

Tanto Mario como Guillermo fueron invitados por la Comisión para la Promoción de la Pequeña y Micro Empresa (Prompyme), con el fin de que expongan sus trabajos en el citado certamen hasta el 6 de agosto.

Dibujos animados. Mario Alvarez, de 28 años, un limeño que trabajó haciendo dibujos animados, encontró la manera de seguir dibujando en forma independiente gracias a una tijera, témperas, cartulinas y su innato ingenio.

El ha creado una original forma de dar tridimensionalidad a los dibujos de aves y mamíferos de nuestra Amazonía, que le sirven como adornos para hacer tarjetas destinadas a cualquier ocasión.

Hace ocho años él y su esposa crearon un nuevo mercado para sus productos e incluso han empezado a exportar a Estados Unidos, Alemania, Australia y España.

Réplicas de los animales que habitan el Cañón del Colorado son pintadas y enviadas a los Estados Unidos. “¿Cuáles son? Pues el lobo gris, el águila calva, la lechuza, la cabra montés, la ardilla gris, entre otros. Allá tienen cultura ecológica y les gusta mi trabajo”, asegura. “Gracias a mi dominio con las tijeras puedo dar la sensación de plumas verdaderas en las aves y de pelos en los mamíferos... y finalmente los vendo como tarjetas”, señala.

Aves. De otro lado, lo único que tiene que hacer Luis Wong Puelles, de 72 años, para conseguir la materia prima con la cual elabora todo tipo de aves es, simplemente, esperar.

Pues los carpinteros de su natal Lambayeque le regalan las virutas de madera con las que esculpe huerequeques, garzas, búhos, gallos de pelea, chiroques, entre otras aves. Sus hermosos trabajos y el reciclaje que realiza merecieron el reconocimiento de los organizadores del Hatun Raymi en 1998, en el que ganó el premio Promoción Turística Perú.

En son de broma dicen que para don Luis Wong el colmo es hacer pájaros carpinteros. Estos trabajos son apenas una muestra de lo que es expuesto en el Museo de la Nación, donde se espera lograr ventas por un valor de hasta 500 mil dólares.



.

.

.