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El
reino de los yarowilca
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A
cinco horas de Lima en automóvil llegamos a
Huánuco, desde donde enrumbamos a los
enigmáticos rascacielos del reino de los Yarowilca,
situados a tres horas de esta ciudad 158
kilómetros, en el valle de Tantamayo, provincia
de Huamalíes, región del Alto
Marañón.
En una superficie de 65 kilómetros cuadrados, donde
existen alrededor de 81 sitios arqueológicos,
conocidos desde 1947, destacan por su singular imponencia
Piruro (3,800 msnm) y Susupillo (4,000 msnm).
El arqueólogo francés Bertran Flornoy explica
que los complejos de Tantamayo fueron obras levantadas por
una cultura preincaica que se desarrolló en los
siglos X al XIV.
Por la ubicación estratégica y el
diseño de sus edificaciones se cree que sirvieron
como sistema de defensa frente a las constantes incursiones
de las tribus selváticas. El estudioso Flornoy
sostiene que se trató de un centro administrativo,
mientras que otros investigadores piensan que eran mausoleos
para los altos dignatarios.
Las características de sus construcciones, que por
sus paredes gruesas, bases anchas y pisos superiores
angostos, permitieron que las estructuras soportaran las
inclemencias del tiempo y los fenómenos naturales,
para perdurar hasta nuestros días.

Desde el lugar, denominado Susupillo es posible dominar
todo el valle de Tantamayo. El gran castillo, de cinco
pisos, es considerado como el edificio precolombino
más alto del continente americano.
La estructura consta de tres pabellones, 16 habitaciones y
un altar, que está rodeado por tres murallas
semicirculares con sus respectivos torreones. Los yaros
alcanzaron altos conocimientos de ingeniería ya que
sus edificios fueron diseñados de forma circular para
permitir el llenado de las esquinas y soportar el peso de
los rascacielos.
Frente al complejo Susupillo, en dirección norte, se
llega a un cerro de suave pendiente, donde encontramos a
Piruro. La parte más importante de estas ruinas
está formada por una sólida hilera de
edificaciones que llegan a tener gran altura.
Las estructuras poseen numerosas habitaciones, cuyas
dimensiones son de hasta 2 metros de ancho por 2.50 de largo
y 1.80 de altura. En resumen, se trata de construcciones
amuralladas en forma de anillos. El ascenso a estos
edificios se realiza por medio de una escalera cuyos
peldaños se desprenden de los muros circulares.
Historia
Existen
grandes discrepancias entre los historiadores sobre la
existencia de la cultura Yarowilca o de los yaros como
Estado imperial. Entretanto, se denomina Yarowilca, como la
llamaba Guaman Poma su ilustre descendiente, a
la primera civilización que pobló
Tantamayo.
Estudios realizados por Waldemar Espinoza revelan que los
yaros fueron un pueblo con raíces aimaras, que se
expandió hasta Cajamarca y Chachapoyas por el norte y
Ayacucho por el sur. Existe la posibilidad de que esta
civilización haya dominado a los pueblos que se
liberaron de la expansión Wari.
Augusto Cardich plantea otra teoría: que más
bien se trataba de habitantes de zonas altas que se vieron
obligados a descender en busca de tierras fértiles y
mejores condiciones climáticas.
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ARQUITECTURA
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Historiadores y
arqueólogos coinciden en que esta cultura
pasó por un proceso de desarrollo que
partió desde el precerámico,
avanzó en el intermedio temprano y
alcanzó su apogeo en el intermedio
tardío, según el carbono 14, entre
los años 1250 y 1480 d.C.
Esta última fase correspondería al
período de la Confederación
IncaYarowilca.
La alianza no fue fácil, los yaros,
capitaneados por su rey Apo Cápac Chauca,
opusieron poderosa y organizada resistencia a las
tropas cusqueñas. Se valieron de la
estratégica ubicación de sus
fortalezas y sacaron ventaja de la
topografía del terreno.
Los incas, después de comprobar el
poderío de esta nación y conforme a
su política de acercamiento, optaron por la
confederación. El desempeño del
ejército yaro en esta campaña fue tan
importante que los cusqueños les concedieron
privilegios no alcanzados por ningún otro
pueblo sometido.
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