SILA ILLANES
Voz y sentimiento
AYACUCHANOS
No obstante debutar hace dos décadas, la voz de Sila Illanes tardó en ser reconocida. Su persistencia y aprendizaje la han convertido en la nueva figura del canto ayacuchano. No sólo es apreciada en los pueblos andinos y la capital sino, además, por los residentes latinos en Estados Unidos. Mientras programa una gira internacional, anuncia la grabación de su noveno disco. El sábado pasado, participó en el espectáculo Puquio encanta en el auditorio del Parque de Lima.
JESUS RAYMUNDO
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Detrás de la mirada serena y vivaz, la puquiana Sila Illanes guarda el malestar de todo lo sufrido. Y cuando los recuerdos surgen, su limpia voz se quiebra hasta ser agobiada por un silencio hiriente. De pronto, sus ojos se empapan con algunas lágrimas que ella trata de reprimir. Es que para Sila, la mujer y la artista, fue difícil alcanzar la cima.
Durante la entrevista se disculpa por tanta nostalgia. Por tener un espíritu sumamente sensible. Por descubrir su corazón frágil después de los ensayos de rutina. Sin embargo, presiento que ella quiere contarlo todo; que sus lágrimas representan, en realidad, la alegría contenida o la felicidad que así se manifiesta en las personas sinceras.
Serenata en Puquio. En los años setenta, cuando en Lima se bailaba el rock and roll, la pequeña Sila se conmovía todas las noches al oír los huaynos a través de los altoparlantes de la Municipalidad de Puquio, Ayacucho, su tierra natal.
Al amanecer, soñaba con ser artista e imitaba a quienes había escuchado. Yo puedo cantar mejor que ellos, aseguraba en la intimidad. Entonces, decidió aparecer en público. Al principio en su escuela y después en todo Puquio.
Aunque mi papá nunca estuvo de acuerdo con que yo cantara, mi mamá era mi cómplice. Cuando mi hermana Julia y yo salíamos de noche a los ensayos de la Estudiantina Puquio dejábamos la puerta entreabierta para volver. Pero un día, papá nos descubrió y discutió con nuestra madre, cuenta.
Una nueva voz. Al concluir los estudios secundarios, Sila Illanes viajó a
Lima con el deseo de tener su gran oportunidad. Ayudada por mi tía, quien me acompañaba a todas partes, debuté en diciembre de 1979 en el Teatro Segura.
Pero tuve que retornar a mi tierra por motivos de trabajo y en ese lapso mi hermana Julia grabó Retamita y comenzó a ser reconocida en la capital.
Un día, decidió dejarlo todo y cumplir el sueño de ser artista. Eran los tiempos en que la violencia terrorista golpeaba a los pueblos andinos. Todo fue muy difícil, porque nadie me dio la mano. Tuve que trabajar mucho para ser yo misma. Inclusive, cuando falleció su madre tomó su lugar y cuidó de sus hermanos menores.
Sila Illanes calla cuando recuerda los momentos tristes de su vida. Respira profundamente, me mira con firmeza y prosigue. No le pregunto nada. Ella me cuenta todo. Dice que en las fechas de los fallecimientos de sus padres y hermano participó en recitales junto a su hermana Julia. En las tres ocasiones, el teatro ayacuchano se llenó porque el pueblo respaldaba nuestro trabajo. Fueron momentos que marcaron mi vida.
Melodías del alma. En 1984, Sila Illanes grabó Oh, Pachaya junto a la Estudiantina Puquio. Al año siguiente, lanzó su primer disco como solista, La flor de ccantu, y siguieron innumerables presentaciones en todo el país.
A partir de Sila, nueva expresión del canto, producido en 1994, su crecimiento musical fue constante y firme. Así lo demuestran los discos que grabó año tras año: Almas gemelas en 1995, Melodías del alma en 1996, Serenata en Puquio en 1997, Un nuevo amor en 1998 y este año lanzó al mercado Amor en huayno.
El proceso de aprendizaje también se reflejó en su discografía. Nunca descarta las recopilaciones tradicionales ni los temas de nuevos compositores. Las canciones siempre giran en torno a dos temas: el amor y los problemas sociales.
De igual manera, Sila Illanes siempre da importancia al acompañamiento musical. Los primeros discos fueron con guitarra, violines y charangos. Luego, con guitarra y acordeón. En algún momento ha preferido el arpa, con sus acordes finos y clásicos, las quenas y las guitarras.
El noveno disco reunirá los sonidos del rondín (armónica), el charango, la guitarra, las quenas y la percusión. Incluirá música tradicional, temas de la nueva trova y algunas canciones festivas. El propósito es compensar el tiempo de tristeza con la alegría de tierra adentro.
Sin duda, los tiempos son otros. Sila Illanes ya no tiene que superar la mirada desdeñosa de alguna cantante veterana como en sus inicios. En la actualidad, es una artista madura y goza del reconocimiento de quienes la han escuchado, en el disco o en presentaciones. Hoy, sus seguidores le agradecen el poseer una voz llena de nostalgia y alegría, y un espíritu sumamente sensible.
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