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Solidaridad se intensifica
A casi dos semanas del sismo, la ayuda continúa llegando hacia el Sur del país por aire, mar y tierra, muestra del esfuerzo emprendido por el Estado, sociedad civil y gobiernos de otros países con la finalidad de socorrer a los damnificados, cuyo número ya asciende a más de 250 mil personas.
Esta calamidad pone a prueba la capacidad de reacción de los organismos diseñados para responder frente a este tipo de desastre; pero también lo ha hecho con el espíritu de solidaridad que anida en el pueblo peruano, sentimiento que se manifiesta en las diversas iniciativas organizadas para atemperar el impacto del terremoto en las zonas que lo sufrieron con más contundencia.
Medios de comunicación, gobiernos locales, empresas e instituciones cívicas llevan adelante campañas para recolectar fondos u otros recursos materiales. Ayer, por ejemplo, se realizó una colecta nacional organizada por la Cruz Roja Peruana. Esta institución distribuyó a más de cinco mil voluntarios en todo el país para recaudar el aporte de los ciudadanos.
En el sector privado, se sabe que en muchas empresas sus trabajadores autorizaron un descuento de sus haberes para donarlo a los damnificados. Entre tanto, los directivos de algunas otras dispusieron la transferencia de sumas de dinero para esa misma causa.
Se espera que en el transcurso de los días, más empresas e instituciones manifiesten su disposición a colaborar con esta cruzada nacional.
En cuanto a los canales por donde fluye la ayuda material, si bien buena parte es transportada por vía marítima, existen aún problemas en las carreteras que vinculan a las zonas afectadas con el resto del país, situación que dificulta un auxilio más expeditivo.
Vista en perspectiva, la situación presentada por el contexto del terremoto merece una exhaustiva evaluación del Estado y la sociedad en cuanto a la capacidad de respuesta del país frente a los desastres, la fortaleza de la infraestructura física para soportarlos y la disposición de la población a asumir conductas más responsables ante los fenómenos naturales (como evitar ubicar sus viviendas en zonas de huaicos, por ejemplo).
Es verdad que terremoto del 23 de junio es un suceso funesto para el país; sin embargo, nos permite compulsar y corregir nuestras fortalezas y debilidades con miras a responder mejor ante las adversidades del futuro.


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