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Protagonista de innumerables historias de ficción, Mirna Bracamonte iniciará una nueva vida en Washington (Estados Unidos), junto a su hijo, de 13 años; y su esposo, Henry Salas, quien por motivos de trabajo abandonó anoche el país. La artista dejó atrás 36 años de trayectoria artística para refugiarse en su labor de madre.
ROCIO MALDONADO
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MIRNA BRACAMONTE
Adiós a los escenarios
La destacada actriz se despidió del Perú para radicar en Estados Unidos
Mirna Bracamonte tenía 19 años cuando ingresó en la universidad con el propósito de convertirse en maestra. Sin embargo, en las aulas descubrió su pasión por el arte.
Era 1965 y el profesor Guillermo Ugarte Chamorro, director del Teatro de la Universidad de San Marcos (TUSM), invitó a Mirna Bardales (apellido de soltera de la actriz) a integrar el elenco de esta institución.
La hermana Aria de Bertolt Brecht fue la obra con que debutó en las tablas cuando cursaba el primer año de Educación. Desde entonces, aprendió a repartir su tiempo entre los estudios y su participación en las puestas teatrales.
La actriz recuerda que en esa época se llevaban las representaciones a los pueblos jóvenes gracias al programa de difusión cultural del TUSM.
Debido a que don Guillermo recurría a sus contactos personales, los montajes contaban con actores profesionales de primera como Luis Alvarez, Sergio Arrau, César Urueta y Hernán Romero.
En adelante, su carrera se desarrolló tanto en el teatro como en la televisión. Los Torres fue la primera telenovela en que participó; luego vino la recordada Me llaman gorrión, protagonizada por Regina Alcóver.
También, intervino en programas humorísticos como Tulio a cholocolor, con Tulio Loza; y en obras de café teatro. Sus últimos trabajos en la pantalla chica fueron telenovelas como La rica Vicky, Cosas del amor y Milagros.
Hasta el momento no ha actuado para la pantalla grande, pero es una experiencia que no le quita el sueño, porque considera que trabajar en la televisión o el teatro es igual de importante.
El cine nacional es maravilloso, pero es de quijotes. Admiro mucho a quienes arriesgan su dinero y tiempo por seguir su vocación. Me hubiese gustado dedicarme a eso, pero cuando uno tiene familia que mantener debe tomar el trabajo que se le presenta.
Ana Beatriz, Patricia, Arabela y José, sus cuatro hijos mayores, dan fe de esto, ya que a la muerte de su primer esposo Mirna los sacó adelante. En la actualidad, para satisfacción de la artista, cada uno tiene su profesión.
Sin embargo, como dice el refrán: Lo que se hereda no se hurta. José, hijo de su primer matrimonio, debutó hace poco como cantante. Es el único que resbaló en el mundo artístico, comenta al respecto la orgullosa mamá.
Nueva vida. Con 36 años de trayectoria artística, dejó nuestro país para vivir, junto a su esposo, Henry Salas, y su pequeño hijo fruto de este segundo matrimonio, en Washington, Estados Unidos.
Mirna, quien nunca radicó fuera del Perú, asume con alegría y optimismo esta oportunidad, y aunque la nostalgia le invada a ratos, considera que debe concluir con su labor de madre así sea lejos de su país. Porque, confiesa: Primero es Dios; segundo, la familia; y tercero, mi trabajo.
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