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Cerveza y poesía
En el Perú, la cerveza es una institución social y cultural: se bebe a la salida del trabajo, los viernes sábados chicos según nuestra costumbre criolla, en cumpleaños, matrimonios, polladas, aniversarios, entre otros acontecimientos. No hay momento en que no se brinde con una cerveza fresca y burbujeante.
Para pedir cerveza, el ingenio popular creó diversos términos: ¡Una chela!, ¡una rubia!, ¡una negra!, ¡un pomo!, ¡una chapita!, ¡una cebada!, ¡una pálida! Es interesante constatar, asimismo, cómo la publicidad recoge estos términos propios de nuestro argot y los incorpora en sus mensajes. La mujer y sus cualidades van asociadas también con las de la cerveza. Como bebida y alimento no es ni un ingrediente para el deterioro ni un elemento que propicie la degeneración de nuestros jóvenes.
Pero el Perú también es célebre porque muchos de los poetas más destacados dedicaron entre sus versos más intensos un lugar privilegiado a la cerveza, otorgándole un lugar que por naturaleza le corresponde y ensalzando su natural dignidad de bebida sana, saludable y festiva. Ellos son y han sido vistos como asiduos bebedores... y en cantidades nada desdeñables.
La cerveza, leal y deliciosa compañera, se bebe para celebrar las alegrías y mitigar las penas. La poesía refleja también la felicidad y el dolor del alma humana. Con la cerveza se aplaca la sed del cuerpo, la poesía la bebe el alma para calmar su sed de absoluto y de belleza. La cerveza se toma en grupo o en la sombría soledad de una cantina. ¿Quién no ha oído declamar poemas en una lectura multitudinaria, y quién, por su parte, no los ha leído en el quieto remanso de un íntimo silencio?
Los aedos y juglares de la antigüedad que iban de pueblo en pueblo y de villa en villa, prodigando sus cantares de gesta, se inspiraban en los mágicos y propiciatorios efectos de los más cotizados licores.
En los tiempos modernos, la bohemia siempre de estirpe romántica deviene consumidora de una bebida de escaso contenido de alcohol, pero de sabor muy refrescante: la cerveza.
En el Perú, la cerveza se hizo célebre y se contagió de un aura romántica, pues fue paladeada por insignes cultores de su noble sabor, tanto como de la mejor poesía. Siempre presente en la poesía peruana, y en la vida de los poetas, ha dado lugar a grandes bebedores y a grandes historias y leyendas. Muchas de ellas se desarrollaron en conocidísimos bares, cantinas y cafés de Lima, Miraflores, Barranco. El chifa Wony de la calle Belén, el antiguo bar Palermo en el Parque Universitario, el bar Queirolo en Quilca con Camaná, el ChinoChino en el Parque Universitario, el restaurante Cordano frente a la Estación de Desamparados, en el jirón Ancash.
Entre los viejos e insignes bebedores tenemos a Martín Adán, cuya figura aún sombrea o ilumina los ambientes del Palermo. Tenemos a Juan Gonzalo Rose, poeta de la Generación del 50 y célebre por su poesía tierna o nostálgica, así como por su generosidad con los jóvenes poetas que a él se acercaban para buscar una palabra de aliento.
En el 60 tenemos a dos poetas que han marcado hito en nuestra poesía: Rodolfo Hinostroza y Antonio Cisneros, bohemios de pura cepa, y a César Calvo, ido recientemente de entre nosotros, poeta de versos tumultuosos y vehementes como un buen vaso de cerveza. Conocemos la historia de Luis Hernández Camarero, gran cervecero que falleció en los años setenta, cultor de una bohemia que rendía homenaje a la amistad. Si no que lo digan sus amigos poetas Luis La Hoz y Nicolás Yerovi.
A partir de los años setenta, los poetas beben cerveza de alta espuma, como la poesía que escriben: poesía de la calle, de la vida cotidiana, como el aserrín y el polvo de aquel bar parisciense del que hablaba Vallejo. Habría que citar a Tulio Mora, Enrique Verástegui y Jorge Pimentel.
Entre los poetas peruanos que mencionaron a la cerveza en sus poemas están, entre los más destacados, César Vallejo, Y la cerveza lírica y nerviosa; Wáshington Delgado, Los viejos bebedores de cerveza; Blanca Varela, recientemente condecorada con el premio Iberoamericano Octavio Paz, Un sorbo de... preferencia cerveza; Arturo Corcuera, Nadie podrá convencerme de que el mar no bebe cerveza; a Luis Hernández, Peruano cebiche. Misma cerveza; Javier Heraud, Nos sentamos en un bar del mediodía a beber un vaso de cerveza; Antonio Cisneros, Fuiste pródiga en cervezas al polo y ensaladas; Marco Martos, Cerveza can-can, can-can cerveza; Roger Santiváñez, Senté a la cerveza en el paladar. También Sandro Chiri, con Saboreáramos cervezas heladas de nunca acabar; Rocío Silva-Santisteban, El olor de la cerveza, la visión de la espuma subiendo eternamente; Monserrat Alvarez, Cuando hay tanta cerveza por beber, en estos días.
En días de calor o frío siempre es posible decir ¡Salud!
Oscar Araujo Leon
Escritor
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