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PRESENTAN HOY OBRA EN DOS TOMOS DEL FAMOSO TRASHUMANTE FRANCES DEL SIGLO XIX, PAUL MARCOY
Viaje a través de América del Sur (2001), del francés Paul Marcoy, es un libro que, en una pulcra edición de dos tomos, por fin puede tenerse entre manos, gracias a la iniciativa y apoyo de entidades como el Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA), el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP), la Pontificia Universidad Católica (PUC) y los fondos editoriales del Banco Central de Reserva (BCR). Esta obra, traducida del original francés por el narrador peruano Edgardo Rivera Martínez, se presenta hoy, a las 19.00 horas, en el auditorio principal de la Alianza Francesa de Miraflores (avenida Arequipa 4595).
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Viajero en América del Sur
Laurent Saint-Cricq, verdadero nombre del reconocido viajero galo Paul Marcoy, recorrió Brasil y el Perú de 1840 a 1846, Poco más de dos décadas después, publicó Voyage á lOcéan Atlantique (1869), en dos frondosos volúmenes, repletos de dibujos y un testimonio de primera mano sobre la realidad de aquellos años en la zona amazónica del sur del continente americano.
La obra original abarca el recorrido por los dos países, desde la Costa sur del Perú hasta la desembocadura del río Amazonas en el Atlántico.
Por necesidades editoriales, la edición nacional primera versión integral de la obra en español en la parte referente al Perú sólo aborda la experiencia correspondiente a nuestro territorio.
Nuevo Mundo. Clásico de los relatos de viajeros del siglo XIX, que rememora hazañas como la de La Condamine, el libro nos introduce por desolados páramos, recias selvas e innumerables pueblos. Así, conocemos en detalle la flora, fauna y costumbres de los pobladores de estos lares.
Viaje a través de América del Sur presenta la relación de esa arriesgada y larga marcha por los Andes y la floresta amazónica. Si bien no fue una marcha de carácter exclusivamente oficial y académica, Marcoy se inscribe en la tradición de los viajeros naturalistas, quienes llegaron a estas tierras desde el siglo XVIII con el objetivo de impulsar los estudios científicos e investigar, a nombre de sus países, el avance económico y comercial del Amazonas.
Acerca de la década de 1840 (la del viaje del cronista galo), es revelador que fue una época de continuos viajes a tierras andinas y amazónicas, como el del suizo J. Von Tschudi, quien recorrió los Andes y cruzó la cordillera de 1838 a 1842; el del peruano J.M. Valdez y Palacios, quien alcanzó en 1843 el Pará, al bajar los ríos desde el Cusco; y el de los oficiales de la marina estadounidense L. Herndon y L. Gibbon, quienes viajaron a lo largo del Amazonas y del Madeira para investigar su potencial comercial.
A ellos añadimos los periplos del italiano G. Osculati (río Napo), los británicos A.R. Wallace y H.W. Bates (río Pará) y el botánico R.Spruce, cuya expedición se realizó a fines de esa década.
Partes del libro. En el primer volumen se narra el recorrido del autor y protagonista desde Islay hasta la localidad de Chulituqui; mientras que el segundo tomo abarca la ruta que Marcoy siguió desde Chulituqui hasta Tabatinga, al otro lado de la frontera con Brasil.
Se reproducen ilustraciones en tamaño original y en la ubicación que el propio Marcoy consideró en su obra decimonona.
Ambos volúmenes nos permitirán conocer facetas olvidadas de la vida andina, descubrir la descripción aguda y detallada de las tradiciones y detenernos en la narración del impacto del viajero francés frente a nuestros sitios arqueológicos.
A modo de un cronista de Indias moderno, Marcoy pautea su fabuloso recorrido en que revela la existencia de pueblos amazónicos y encuentra algunas especies de animales poco conocidas.
Sin duda, es un clásico que ahora leemos sin el esfuerzo del diccionario bilingüe ni la visita fatigosa a una compleja biblioteca.
Entre viajes y pinturas
Laurent Saint-Cricq, quien utilizó el seudónimo de Paul Marcoy, nació en Burdeos el 22 de octubre de 1815. Su padre, Bernard Saint-Cricq, era propietario y negociante en el barrio de Chartrons (Burdeos); su madre se llamaba Jeanne Roy.
Al terminar la secundaria, se orientó hacia los estudios comerciales en la pura tradición bordelesa y visitó, de 1831 a 1834, las grandes y pequeñas Antillas. De regreso a Francia colaboró en varias revistas locales y publicó artículos sobre pintura (expuso más tarde sus propios lienzos), actividades que lo apasionaron mucho más que el comercio.
Después de algunos años de estadía en Burdeos, Marcoy viajó con sus propios recursos hacia América del Sur, estuvo en Chile, Bolivia y el Perú, donde residió varios años especialmente en el Cusco y emprendió numerosas incursiones en los Andes que le permitieron adquirir conocimientos básicos del quechua (...).
No se sabe por qué Saint-Cricq escogió el seudónimo de Paul Marcoy (...). Quizá el autor se inspiró en el nombre de un caserío de la provincia de Pataz, Parcoy (famoso sitio aurífero), que habría visitado al principio de sus peregrinaciones. Tal hipótesis no recibe ninguna confirmación en sus escritos. Se conoce que el seudónimo era cosa común entre los escritores de aquella época. En el caso de nuestro viajero, tal vez se deba a la influencia de su amigo, el vizconde Eugene de Sartiges, quien utilizaba en sus escritos el seudónimos de E. S. de Lavandais. Sartiges, quien estuvo en el Perú desde fines de 1833 hasta principios de 1835, era para Marcoy el modelo mismo del viajero (...).
(Del prologo escrito por J.P. Chaumeil)
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