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MUESTRA INDIVIDUAL DE LUIS CASTELLANOS
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Radiografía del paisaje humano
Las formas de sus cuadros toman cuerpo en un mundo de silencio y paz, de colores suaves, medidos y austeros. Luis Castellanos, en Paisajes humanos, se revela como un artista dueño de todas sus facultades creativas.
Un aspecto fundamental del artista es su viaje a Europa, a donde llegó gracias a una beca de estudio y trabajo de la Fundación Telefónica que obtuvo en 1998. Su apetito cultural lo llevó a observar obras y autores por doquier.
Esa visión perspicaz e imprescindible en su formación personal, se trasluce en su trabajo plástico actual. El lo admite, emocionado aún de la riqueza artística que pudo disfrutar, y plantea un enriquecimiento provechoso en su caso.
Mundo Castellanos. Sus conocidos personajes sufrieron una adecuada transformación, ganaron fuerza expresiva y nos revela con mayor calidad técnica la esencia de la condición humana, tal cual es, en medio de sus contradicciones o antítesis.
Cuando vuelvo me interrogo: ¿qué hago ahora y cómo lo concreto? Recomencé un trabajo ya avanzado y con la riqueza de la experiencia previa, cuenta Castellanos, quien describe a sus creaciones como figuras, cuya animalidad antes interiorizada les sirve ahora de vestido, de piel que las recubre.
Los personajes revelan, de alguna forma, su sexo, y tienen oreja; y el color me permite crear un espacio algo deshabitado, refiere el artista.
El artificio y la seducción, la intimidad y lo ficticio, la desnudez y la máscara, lo feo y lo bello, son apenas unos cuantos rasgos de ese rico mundo imaginario que el pintor nos entrega en cada pieza.
Identidad humana. El tema de la soledad, cercano a él, se torna en sus figuras al óleo el leivmotiv por antonomasia y, por añadidura, nos conduce en sus trabajos menores como los dibujos a los meandros de su propia encrucijada existencial.
¿Identidad del ser peruano?, ¿vacío de referentes? o ¿nostalgia de la unidad primigenia perdida?, se preguntará el espectador. Lo cierto es que el simbolismo que encierran sus mejores piezas lo identifican con un arte contemporáneo que tiende más a simplificar los elementos de representación que a mantener el horror a la tela en blanco.
Los colores vivos revitalizan los espacios de expresividad del artista, que tienen que ver esencialmente con la figura humana; pero reflejan, además, un estado de ánimo que se encamina hacia mundos simbólicos cada vez más densos, sugestivos y misteriosos.
La muestra individual de Luis Castellanos permanecerá abierta al público, hasta el 11 de agosto, en galería Artco (Roaud y Paz Soldán 325, San Isidro). (C.B.)
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