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Niños terremoto
Ante todo, se requiere calma. Si su hijo se moviliza de un lado a otro, manipula constantemente los objetos, molesta a sus amigos, interrumpe a la profesora, tiene pesadillas y pone, en fin, la casa de cabeza porque no puede mantenerse tranquilo, es hora de pedir consejos a un especialista.
Aclararemos: no puede decirse alegremente que todos los niños inquietos y con conductas exacerbadas son hiperactivos. El diagnóstico sólo lo debe hacer un neurólogo mediante un examen clínico.
La hiperactividad o el síndrome de Gerstman tiene como posibles causas al embarazo con alteraciones emocionales o físicas o un parto más prolongado de lo normal. Aunque se habla también de factores hereditarios y del entorno que rodea al pequeño.
Este problema se detecta, generalmente, a partir de los seis años y no antes porque la zona cerebral del infante no está muy desarrollada.
Signos. Un niño hiperactivo siempre está intranquilo, es avezado, molesta a su hermano o compañero de colegio, interrumpe las clases, coge cualquier objeto con tal de tener ocupadas sus manos, prefiere los colores rojo y negro y, en ocasiones, son bulímicos (comen mucho) y presentan taquilalia (hablan rápido).
También son intolerantes a las frustraciones y predispuestos a las alergias. Esto último porque su organismo no metaboliza adecuadamente los azúcares.
La doctora Yolanda Saldarriaga, directora del Centro de Terapia Integral y Estimulación Temprana, advierte que el azúcar estimula la hiperactividad.
Muchas veces la madre quiere calmar a su hijo y le ofrece chocolate a cambio de que se porte bien, pero no sabe que exacerba así la conducta del niño, explica.
Pese a su intensa actividad, los niños hiperactivos, por lo general, captan muy rápido las enseñanzas, sobre todo en el curso de matemáticas. No se explica cómo siendo hiperactivos estos niños poseen un coeficiente intelectual normal superior o normal promedio, dice la especialista.
En las terapias para niños hiperactivos, es común enseñar a los padres métodos que ayuden a comprender la conducta de sus hijos, pues éstos no están en capacidad de ponerse freno a sí mismos.
Psicopedagogía. La doctora Saldarriaga explica que hay tres factores que deben desarrollarse paralelamente en el niño hasta que cumpla por lo menos seis años de edad: atención, concentración y memoria.
Sólo en la etapa temprana podemos reforzar, fortalecer o estimular al niño, quienes deben vivir en un ambiente fructífero y permisivo para que se sienta en confianza, añade.
Si bien antes oíamos fantasiosas e increíbles razones que justificaban la hiperactividad de un niño, hoy la psicopedagogía es, definitivamente, una alternativa para tratar el asunto y modificar, en consecuencia, algunas conductas.
Con la psicopedagogía de la motricidad, por ejemplo, el pequeño advierte cómo es su cuerpo y aprende a manejarlo y controlarlo.
Además, es necesario instruir a los padres para que el proceso de la atención-concentración-memoria se aplique en el hogar constantemente a nivel de juegos.
Saldarriaga advierte que el tratamiento para la hiperactividad es importante, pues se trata de una forma de neurosis que debe erradicarse antes de convertirse en otro tipo de trastorno.
Precisamente, el centro de terapia que dirige organiza para este sábado 11 un encuentro gratuito para padres cuyos hijos tengan alteraciones en la conducta.
Se enseñarán, según el programa, técnicas para procesar sentimientos de pena, temor, vergüenza, rechazo; manejo de la angustia, depresión y aceptación del hijo. Las charlas se realizarán de 09.00 a 12.00 horas en su local de San Borja (Javier Prado Este Nº 3380).
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