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PINTOR PEDRO AZABACHE DESDE LA CAMPIÑA LIBERTEÑA
Palabras de un noble mochero
Los rayos solares inundan todo resquicio y ángulo del taller. En rededor, muchos óleos listos para exhibirse y algunos bocetos al lado de pinceles de varios tamaños. Don Pedro Azabache, alto, pelo cano y guardapolvo con manchas de colores resecos, nos recibe en el umbral con una sonrisa del tamaño de una sandía.


Entre muecas y sonrisas
Las obras de Jorge Gonzales y Lucía Wong no se camuflan en la abstracción como hacen otros que disimulan, así, su escaso dominio del trazo y la filigrana corporal. Al contrario, ambos desembarcan sus derroteros e imaginarios en las playas que remoja la corriente figurativa.


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