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 ECOLOGIA

viernes, 5 octubre 2001 

AL RESCATE DEL SURI

Ave altiplánica a punto de extinguirse en el país debido a su explotación extrema












No permitamos que desaparezca 
De alas inmensas y frondosas, como plumeros gigantes que se baten al viento para dar fuerza a su cuerpo mientras recorre los valles, así es el suri. Ave gigante, de mirada fija y patas superrápidas –que desgraciadamente no lo son tanto cuando de escapar de la temible extinción se trata–.
Y es que la población de suris es cada vez menor y las iniciativas que frenarían su depredación son tan escasas como los huevos que logran salvarse de la venta ilegal a la que son sometidos en la frontera con Bolivia.
Por fortuna, hace algunos años un grupo de expertos del Proyecto Especial Binacional Lago Titicaca (PELT) del Instituto Nacional de Desarrollo (Inade) emprendió un plan de acción para evitar la agudización de este panorama.
Es preciso resaltar que ese mismo grupo logró en 1996, con la ayuda del Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inrena), que se declarara área natural protegida el lugar donde actualmente habita la mayor población de suris en nuestros país.
La Zona Reservada Aymara-Lupaca se sitúa en el departamento de Puno, provincia de Chucuito, y cuenta con una extensión de 323,027 hectáreas.

Labor coordinada. A partir de ahí, la historia estuvo llena de retos –de los que el mismo grupo salió airoso hasta ahora– como el de obtener permiso del Inrena para manejar esta especie en la zona reservada.
De este modo, el PELT, por medio del Proyecto de Conservación de la Biodiversidad, que cuenta con fondos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) realiza en la actualidad diversos trabajos en favor del suri.
“Con este dinero logramos la instalación de una granja piloto, entre los planes de la primera etapa del gran proyecto que diseñamos”, precisa Milton Manrique, coordinador del Proyecto de la Zona Reservada Aymara-Lupaca.
Manrique sostiene que el objetivo principal que ahora persiguen es “recuperar la especie para luego reproducirla y repoblar toda la zona”.
“Existe una fuerte presión sobre esta ave, sobre todo en la línea fronteriza entre el Perú y Bolivia, hasta donde llevan a vender sus huevos, reduciendo así las posibilidades de contar en el futuro con nuevas poblaciones de suris.”
Los trabajos de este proyecto se desarrollan en coordinación estrecha con las comunidades de la zona, las cuales reciben capacitación en el manejo de esta ave.
“Les enseñamos a más de 50 familias de la zona que la cría de suris puede darles 20 o 30 veces más de lo que actualmente les rinde la alpaca.”
Según el coordinador de este proyecto en Lima, la carne de esta ave es muy requerida en Europa y en el mismo Brasil “por contener bajo colesterol; así como por sus bellas plumas, utilizadas en el zona altoandina para fines medicinales”.

Unase a la causa. Si bien el proyecto empezó a rendir sus primeros frutos, Milton Manrique explica que es necesario buscar todavía mayor financiación que asegure los ocho años de actividades que incluye el plan maestro, debido a que los fondos del PNUD sólo financiarán un trienio.
“En este momento, nos encontramos en conversaciones con la Fundación Crax Internacional, que se ha mostrado muy interesada en apoyar nuestro proyecto.”
Y agrega que no descansarán hasta hallar a más instituciones que los respalden para hacer realidad uno de sus objetivos a largo plazo: la planta de transformación y utilización integral de este recurso renovable.
Esta planta permitiría el procesamiento de productos derivados de su carne (enlatados), plumas (artesanía, harina), piel (artesanía y confecciones), grasa (cosméticos), entre otros, que beneficiarán a las familias rurales altoandinas, que ahora sólo se dedican a la crianza de alpacas.
Los proyectos no terminan aquí. Si es posible, Manrique asevera que buscarán “la creación de un área protegida también en Bolivia, para que en un futuro no muy lejano se trabaje la conservación del suri con un mismo criterio de manejo compartido. Inclusive se incluiría a Chile, a fin de crear una fundación del suri”, manifiesta entusiasmado.
KARINA GARAY R.


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