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CARGADO DE IDEALISMO
Y FANTASÍAS, EL PRIMER NOVIAZGO PERMITE AL ADOLESCENTE AVANZAR HACIA RELACIONES MÁS SÓLIDAS
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El primer amor, Pasajero, pero inolvidable
¿Quien no ha evocado, alguna vez, su primer amor? Casi todos lo hemos hecho en alguna oportunidad de nuestras vidas; sobre todo, cuando, de improviso, una tanda de gratos recuerdos invaden nuestra mente, haciéndonos volver, por escasos instantes, al pasado.
Y es que el primer amor pese a que no termina siendo el último de nuestra vidas, salvo rarísimas excepciones se torna imperecedero, debido a las grandes dosis de idealismo y romance que caracterizan su desarrollo.
Para la psicoterapeuta Carmen Flores García, esta etapa de la vida que comienza entre los 10 y los 11 años se trata de una situación normal, sana y necesaria; que tiene repercusiones importantes y que, sin duda, será un referente en las futuras relaciones.
En la infancia, los padres son el eje de la vida del joven, pero con el primer novio se dibuja el puente que lo ayuda a separarse de los padres y convertirse en un ser individual, refiere la experta.
¿Será el padre de mis hijos?. El idealismo y la fantasía son algunas de las características de esta etapa. A la pareja no se le encuentra defecto alguno, y aunque muchas jovencitas piensen que su primer novio será el padre de sus hijos, esto no significa que lo que sientan sea amor, sino una especie de enamoramiento, afirma la psicóloga.
Flores sostiene, además, que a la edad en que, habitualmente, surge el primer amor, se presentan grandes diferencias en la manifestación de afecto entre hombres y mujeres.
Las chicas son más expresivas que los hombres, ya que éstos, por temor al compromiso, no logran expresar gran parte de sus emociones, dice.
A esto se suma que entre los varones adolescentes existen burlas con respecto a las novias. Son los amigos quienes le ponen freno a sus demostraciones de cariño, asegurando que esas son una prueba de que la novia lo manda.
Así, el joven se siente atrapado entre el deseo de estar con su pareja y el de seguir siendo aceptado por su círculo. Flores manifiesta que la situación entre las niñas es diferente, ya que expresan con mayor facilidad sus afectos, son más cálidas y toman la relación con mayor seriedad, debido a que para ellas tener novio es una manera de demostrar que ya crecieron.
Padres atormentados. Para la mayoría de los padres el primer noviazgo de sus hijos puede resultar doloroso, porque es una muestra clara de que sus niños ya crecieron, expresa Flores.
Y agrega que el miedo más grande al que se enfrentan es que sus hijos se salgan de su control y no les obedezcan con la misma disciplina.
Un embarazo no deseado o un matrimonio a edad muy temprana son otros de los miedos más comunes.
Los padres entran en una forma de duelo y suelen ver a la pareja de su hijo como un rival, se sienten desplazados y ausentes de las expectativas de su pequeño, sostiene Flores.
Ante este panorama, la experta recomienda fomentar la confianza y comunicación entre padres e hijos para que el adolescente tome conciencia de esta nueva situación y sea responsable de sus actos.

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