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A 21 AÑOS DE LA MUERTE DEL MITICO BEATLE, SU PREDICA PACIFISTA URGE
EN EL MUNDO
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La paz soñada de Lennon
John Lennon era un subversivo que añoraba la paz. Un revolucionario que luchaba por el adiós a las armas y que veía al mundo como un gran territorio sin líneas en el mapa ni religiones absolutas. Era un feliz rehén de sus propios sueños y del peace and love que pregonaban los hippies.
Hoy, que el Medio Oriente arde en llamas, su mensaje pacifista tiene tanta vigencia como su música. Hay que hacer algo por frenar la carrera belicista de los países poderosos. Los presupuestos para la defensa armada crecen todos los años. Tanto Estados Unidos, China, Francia y Alemania como los países pobres de América Latina gastan millones de dólares en la compra de armamentos sofisticados en vez de invertirlos en educación y salud.
Esta prédica se convirtió en un estorbo para el entonces presidente estadounidense Nixon. De allí que el cantante proclamara ser víctima de una vendetta y de un intento de deportación al suponer que Lennon era el promotor de manifestaciones antibélicas durante la Convención Republicana de 1972. Años más tarde se descubrieron algunos documentos en los que se confirmaba dicho propósito del gobierno.
Lennon era acusado de gestar un movimiento mundial de no violencia, de ser el pacifista más idolatrado. Al representar una peligrosa influencia social que atentaba contra el establishment, tenía muchos enemigos a sus espaldas.
Alguna vez, la agencia UPI informó, por ejemplo, que Lennon se autoproclamaba como un héroe socialista, pero que irónicamente tenía una fortuna de 235 millones de dólares. Poseía lujosos apartamentos, mansiones, grandes propiedades, granjas, ganado de pura sangre, avión bimotor, un yate de 20 metros, señalaba la nota.
Pero su condición de Beatle adinerado no aniquiló su sensibilidad frente al mundo. Su horror a las balas, a una humanidad que sobrevivía entre dos fuegos. Esa conciencia de la vida lo plasmó en dibujos, canciones y dos libros de poemas: In His Own Write y Spaniard in The Works. También protagonizó la película Cómo gané la guerra y regaló a sus seguidores temas como All you need is love (Todo lo que necesitamos es amor) o Give peace a chance.
Como diría Gabriel García Márquez, Lennon ha sido una victoria mundial de la poesía.
Hagamos el amor, no la guerra. Uno de los sucesos que el mundo no olvida fue el recordado Bed in por la paz. El encierro de Lennon y su mujer Yoko Ono en un cuarto de hotel en 1969. La pareja permaneció desnuda en la cama durante una semana, rodeada de carteles con lemas pacifistas.
Yoko era su complemento, el motor de sus locuras. Cuando nos conocimos hablamos de lo que queríamos hacer juntos. Y lo que queríamos era seguir con mi manera de ser y mi amor-amor-amor y con su manera de ser y su paz-paz-paz. Con ese leitmotiv a cuestas, se convirtió en uno los principales opositores de la guerra de Vietnam, apoyó a la juventud estadounidense que se negó a marchar a este conflicto bélico, y detestaba la hipocresía de la realeza.
Lennon se negó, por ejemplo, a aceptar la Orden del Imperio Británico que premiaba la carrera musical de los Beatles, en protesta a la actitud del gobierno inglés frente a la guerra de Biafra y Vietnam.
Como un legado final, ratificó en su último disco Doble Fantasía su mensaje esperanzador. Ese último aliento musical resumió su razón de vivir hasta que un demente lo mató a quemarropa el 8 de diciembre de 1980. El hombre que añoraba paz terminó como víctima de la violencia.
En un intento de explicar su obsesión pacifista, algunos aseguran que en realidad lo que Lennon buscaba era su propia tranquilidad, enterrar los episodios tristes de su vida con un grito al mundo. Mañana los seguidores de los cuatro fabulosos encenderán dos velas: una por Lennon y otra por George Harrison. El culto supera a la muerte.
MILAGROS SALAZAR H.

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