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Libertad para los periodistas
Fue conmovedor ver juntos a las hermanas Crousillat, Mónica Delta, Valia Barack, Alvaro Maguiña, Luis Trisano y a otros accionistas, periodistas y trabajadores de América y Panamericana Televisión en la emotiva manifestación conjunta que hicieron en defensa de la libertad de expresión.
Este delicado tema vuelve al tapete después de dos nefastas experiencias de intervenciones dictatoriales en los medios, perpetradas en los recientes treinta años: la confiscación directa y asalto de medios cometidos por la dictadura militar de los setenta, y el chantaje, la coacción y la compra delictiva de accionistas de algunos medios, testimoniados por videos, durante la dictadura fujimontesinista.
Por su persistente debilidad y desunión como gremio profesional, los periodistas fueron los más afectados por esas intervenciones en los medios de comunicación.
En una clase de redacción expuse que los medios de comunicación operan como cualquier empresa privada: con accionistas o propietarios, funcionarios de confianza (jefes de redacción, editores, jefes de información) y los periodistas, que aparecen en el último escalafón de la empresa, con un sueldo muchas veces inferior al de la secretaria de un gerente administrativo del medio.
¿Cuántos sindicatos o círculos de periodistas existen en los medios? ¿Hay algún tipo de asociación que proteja a los hombres de prensa en caso de una arbitrariedad de los propietarios de la empresa periodística?
Lamentablemente, hasta la fecha los periodistas son los profesionales más desprotegidos frente al poderío de los dueños de los medios, que se codean, toman café y aparecen en imponentes reuniones con las más altas autoridades del país.
Una verdadera libertad de expresión debería comprender la defensa de sus primeros baluartes: las mujeres y hombres de prensa que minuto a minuto ejercen con nobleza la profesión y compiten con el vértigo de las noticias; los que dan vida y nutren de información a los medios, a costa del estrés y la angustia por cumplir con su deber de informar a la ciudadanía.
Si no se pone énfasis en la defensa del periodista, principalmente en materia laboral y de códigos de ética profesional, los propietarios de los medios seguirán contando con hombres de prensa sumisos, frustrados, hincados por bajos sueldos y sin posibilidad de reacción o iniciativa de formar un gremio fuerte, como los que existen en Estados Unidos o España, países en los cuales es casi imposible que un funcionario estatal, propietario o jefe atropelle a un periodista, bajo riesgo de una huelga o de una protesta generalizada de los periodistas que constituyen gremios muy fuertes y unidos.
Esta falta de unión gremial explica la pobre actuación, salvo honrosas excepciones, de los periodistas durante la década del fujimontesinismo. Si los dueños sucumbían ante Montesinos, ¿qué se podía esperar de periodistas atemorizados y sometidos por los dueños?
La congresista Anel Townsend ha anunciado que tiene una lista de ochenta periodistas que habrían cobrado dinero para apoyar la campaña re-reeleccionista del prófugo Alberto Fujimori. ¿Sólo serán ochenta?
La coyuntura es propicia. Es el momento de promover un gremio periodístico fuerte y solidario, con leyes que lo respalden y códigos de ética vigentes, que ayudará a la defensa de una verdadera libertad de expresión, y no sólo de unos cuantos dueños de medios de comunicación, que cada año renuevan sus lazos económicos y amicales en diversas reuniones, mientras que... los periodistas, siguen corriendo en pos de la noticia.
SAMUEL LIZANA SALVATIERRA
Periodista

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