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Verdad, dificultades y esperanzas
La Comisión de la Verdad comienza su difícil trabajo; terminó la etapa preliminar de preparación para afianzar y consolidar la cohesión del equipo. La joven democracia, renacida luego de las luchas populares masivas, que culminaron en la fuga del ilegítimo gobernante en el segundo semestre de 2000, necesita del trabajo de la mencionada comisión.
Si las dictaduras, totalitarismos y autocracias se basan en la mentira y en la fuerza, las democracias se asientan en el consenso, el diálogo y la verdad. Nuestra Patria sufrió a lo largo de dos décadas una feroz violencia iniciada por el Partido Comunista del Perú - Sendero Luminoso, agrupación que, en su demencial empeño por copiar la insurrección maoísta en la China de las décadas de 1930 y 1940, generó un baño de sangre cuyas consecuencias aún lamentamos.
A partir de la violencia senderista y, para combatirla o emularla, aparecieron el Comando Rodrigo Franco, el MRTA, el Grupo Colina y, lo que quizá es más grave, la aplicación de aquella estrategia contrainsurgente inspirada en las ideas del coronel Trinquier y que se basaba en la represión ilegal, masiva e indiscriminada.
Estas experiencias traumáticas las sufrieron no pocos países hermanos. Luego de padecer, debido a regímenes dictatoriales y/o violencia subversiva, muchos propusieron un olvido que permitiera cerrar heridas y olvidar el horror; sin embargo, este planteamiento fue desechado en la mayor parte de los casos; incluso en países en que la transición negociada garantizó la impunidad de aquellos que, desde la cumbre del poder usurpado, cometieron excesos y crímenes.
Esto ha sido así en buena parte de América Latina y en la Sudáfrica post-apartheid, porque la verdad es necesaria, aun si se opta por perdonar a los culpables. La sociedad entera necesita conocer lo que realmente pasó y por qué ocurrió, para que no se repita el horror.
América Latina y el Perú vivimos ciclos de democracia y también de retorno de regímenes de fuerza; esto fue así porque la impunidad y el desconocimiento, por parte de las mayorías, acerca de los atropellos y horrores perpetrados durante las dictaduras generaron la repetición del mal.
La sanción penal y el conocimiento de la verdad nos ayudarán a mantener y fortalecer nuestras libertades.

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