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IRONíAS DEL AVANCE CIENTíFICO
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Vacunas incompletas generan supervirus
Investigadores escoceses demostraron, mediante un modelo teórico de evolución, que las vacunas que no ofrecen una protección inmunitaria completa pueden estimular el nacimiento de cepas mucho más virulentas.
Es sorprendente que no existan sistemas para recoger los efectos a largo plazo de las vacunas, especialmente cuando se sabe que algunas enfermedades víricas en los animales aumentaron su potencia debido, probablemente, al uso de vacunas en las granjas, dijo recientemente Andrew Read, uno de los expertos que estudió el impacto de las inmunizaciones parciales en la evolución de los patógenos.
Investigadores de la Universidad de Edimburgo publicaron en la reciente edición de la revista Science los resultados de un estudio que expresan que la utilización de estos preparados no sólo disminuye la mortalidad global, sino que puede incrementarla.
Los virus y bacterias que infectan un organismo deben adaptar su nivel de virulencia en función de la resistencia del cuerpo que invadieron.
Estos microorganismos buscan alcanzar un equilibrio de fuerzas que les asegure que el individuo infectado soportará el proceso infeccioso.
Pero, ¿qué ocurre cuando una persona recibe una vacuna imperfecta?
El patógeno detecta que el paciente es más resistente a su ataque y aumenta su potencia infectiva para asegurar su supervivencia. En este momento es cuando comienza el problema global.
A partir de ahí, el individuo podrá transmitir la enfermedad, de que se previno con la vacuna, pero con un agente más potente.
Una cuestión ética. Para el desarrollo del estudio, se utilizó como modelo el caso de la malaria.
Los investigadores hicieron una simulación de cuatro hipotéticas vacunas contra la malaria. Cada una de ellas ofrecía la inmunización en un punto distinto del ciclo del patógeno.
En el momento de la infección, en la fase de crecimiento del microorganismo, en la transmisión de la enfermedad y cuando se forman las toxinas.
Así, los resultados mostraron que las vacunas anticrecimiento y antitoxina provocaban un incremento de la virulencia, mientras que los tratamientos que combatían la infección y la transmisión, reducían su potencia.
Pero la inmunización afecta también a la incidencia de la enfermedad.
Las vacunas antiinfección y antitransmisión reducían el número de casos de malaria.
Sin embargo, las de anticrecimiento y antitoxina lo aumentaban.
Esta enfermedad es un verdadero problema de salud pública en algunos países, por esta razón, según el doctor Read, cualquier ayuda vale la pena, aunque hay que tener muy presentes los riesgos a medio plazo.
El equipo investigador consideró que la vacuna perfecta contra la malaria sería una combinación de los cuatro tipos estudiados.
Los investigadores advirtieron: cuando poblaciones humanas se utilizan en la experimentación, hay que realizar controles muy estrictos de su evolución, debido a que las vacunas que sólo protegen parcialmente pueden generar virus mucho más peligrosos.
En la actualidad, según el doctor Read, son pocas las vacunas que ofrecen una protección completa.

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