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 E C O N O M I A

lunes, 18 febrero 2002 


CAMBIOS EN LEGISLACIÓN DARÁN MÁS CONFIANZA Y TRANSPARENCIA

Salida de bancos, desorden legal y menos importaciones motivaron contracción del sistema











Unificación de normas sobre leasing impulsará el sistema
Luego de la última modificación al régimen de arrendamiento financiero (abril de 2001) todavía existen aspectos operativos que deberán ser mejorados por las autoridades reguladoras. En tal sentido, es necesario elaborar un estudio serio sobre el impacto fiscal y de mercado que produce el actual sistema de leasing, de tal forma que se logre maximizar la inversión y el empleo que éste genera.
El Decreto Legislativo Nº 915 trató de salvar algunos vacíos de que adolecía el esquema creado por el ex ministro Carlos Boloña, como las devoluciones del Impuesto General a las Ventas (IGV), Impuesto a la Renta (IR), bienes recuperados y siniestros. Sin embargo, este cambio se implementó en un contexto de recesión, con expectativas negativas de la economía local, reducción de las inversiones, lo cual creó una confusión entre los agentes del mercado financiero.

Contracción de operaciones
En este contexto, en que se observaron diversos cambios al régimen en menos de un año, el mercado de arrendamiento financiero se contrajo de 2 mil 300 millones de dólares a mil 500 millones de dólares.
En opinión del gerente general de América Leasing, Mario Ventura, la retracción tiene tres componentes. En primer lugar, las intervenciones de los bancos NBK y Nuevo Mundo, los cuales tuvieron un crecimiento exponencial de sus carteras de arrendamiento financiero, aunque estos incrementos no necesariamente eran orgánicos porque en algunos casos se originaban de operaciones refinanciadas que algunos otros bancos trasladaban a contratos de leasing.
Es presumible que se llegó a abusar de la figura del arrendamiento financiero, cuyo fin es promover nuevas inversiones, y por el contrario se usó para reciclar créditos que no estaban en su mejor forma. Entonces, cuando caen estos bancos se retira del sistema una cartera de más de 300 millones de dólares, que no es reportada.
En segundo lugar, el decrecimiento se generó por la contracción de la importación de los bienes de capital y una menor inversión interna. Un tercer factor fue la confusión general entre los agentes económicos al observar tantos cambios.
Ventura sugiere compilar en una sola norma los anteriores aportes al sistema leasing, de tal forma que genere confianza de los inversionistas y al mismo tiempo exista transparencia en el mercado.

Supervisión
Existen tres oferentes de arrendamiento financiero en el sistema. El primero lo constituyen las empresas especializadas, entidades cuyas carteras son fáciles de supervisar. Existen también empresas financieras con actividades de arrendamiento marginales y, por último, las subsidiarias de bancos donde existe el riesgo de perder transparencia y capacidad para poder controlar la actividad.
El leasing requiere de un control especializado a diferencia de los bancos, porque no es un préstamo, puede ser un equivalente o un sustituto pero en rigor no es un crédito y precisa de otro tipo de controles como saber si el bien arrendado existe, si está en buen estado, y debidamente asegurado.
En opinión de Ventura, la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) deberá revisar el régimen de provisiones de estas empresas especializadas en arrendamiento financiero, el cual en este momento es similar al tratamiento de provisiones de los créditos de consumo. Este esquema fue heredado por el actual Gobierno, y está en función de las cinco categorías de riesgo: normal, problema potencial, deficiente, dudoso y pérdida.

WILLIAM RÍOS


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