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 E S P E C T A C U L O S

lunes, 18 febrero 2002 

AYER SEPULTARON LOS RESTOS DEL ACTOR CARLOS VELÁSQUEZ

Infarto causó la muerte del fundador del grupo Histrión el último sábado.



En el recuerdo

Carlos Gassols
“Mi reacción ante el fallecimiento de Carlos Velásquez es de profundo pesar y de mucha tristeza. Teníamos una relación de amistad y conozco muy bien a su familia. Últimamente no nos veíamos por las diversas actividades a las que nos condena el mundo moderno. Sin duda, hemos perdido a un gran actor.”


Mariella Trejos
“Carlos Velásquez era una persona muy agradable y simpática. Era un humorista muy fino, aunque también se desempeñaba con eficacia en roles dramáticos. Es lamentable su desaparición. Cuando llegué a Lima los hermanos Velásquez gozaban de fama y prestigio.”


Delfina Paredes
“Con Histrión, en algún momento sintetizó el esfuerzo y dedicación de muchos actores. No cobrábamos prácticamente nada. Era una persona apasionada por esta actividad. A diferencia de los actores de hoy, manejaba su voz y cuerpo con el sentimiento que él quería expresar. Era un artista que fluía naturalmente.”


Ivonne Frayssinet
“Era una institución del teatro junto a los miembros del clan Velásquez. Ingresaron en la comedia, aunque sus inicios estuvieron en el arte dramático. La muerte de Carlos debería ser un aliciente. Ojalá que los jóvenes mantengan viva su obra.”




Despedida a un maestro
Entre mediados de los cincuenta y comienzos de los años sesenta, el teatro peruano se renovó gracias a los aportes de una promoción de jóvenes actores. Los hermanos Tulio, José y Carlos Velásquez, Sergio Arrau, Carlos Gassols, Hertha Cárdenas, Lucía Irurita y Haydeé Orihuela, que provenían de la Escuela Nacional de Arte Escénico, fundaron en 1956 el importante grupo Histrión.
La ópera prima fue Seis personajes en busca de un autor, todo un suceso en la Lima de entonces. Luego vinieron Montserrat, la primera puesta en escena de Santiago, el pajarero, de Julio Ramón Ribeyro, y Un enemigo del pueblo, de Henrik Ibsen. Sin embargo, fue con Marat-Sade que el grupo alcanzó la madurez.
Durante este período, el desaparecido actor Carlos Velásquez demostró solvencia dramatúrgica y vitalidad en la interpretación de sus personajes. Quizá su mejor papel lo consiguió como Obedot en El fabricante de deudas, de Sebastián Salazar Bondy. La sólida formación artística que recibió junto a sus hermanos impulsó grandemente el teatro peruano, que logró consolidar su identidad anhelada.
Con el protagonismo de la televisión, el actor fue invitado a interpretar papeles cómicos. Así, en 1965 fue uno de los clientes de La bodega de la esquina, que emitía Canal 13. El mismo año participó en un enredo amatorio en Romeo, Julieta y… alguien más, bajo los libretos de Pedrín Chispa.
Una década después, cuando Telecentro dividió el programa cómico El tornillo en dos, Carlos Velásquez dirigió La matraca (Canal 5) y Pantuflas hizo lo mismo con La cosquilla (Canal 4). En 1982 fue libretista y director de Risas y salsa, de Panamericana Televisión.
En 1992 encabezó el reparto secundario de la miniserie La Perricholi, de Canal 9, junto a Haydée Cáceres. Allí destacó por su papel de Martiarena, hábil secuaz del corrupto virrey Amat. La entonces debutante Mónica Sánchez lo recuerda como una persona “divertida, vital y tierna, y un maestro para las nuevas generaciones de actores”. En 1999 fue obligado a forzar su sentido de humor en el programa cómico de Jorge Benavides.
Hace diez años un infarto nos lo quiso arrebatar. Estuvo sumamente delicado y tuvo que lidiar con la muerte en el Hospital Guillermo Almenara, donde fue intervenido quirúrgicamente.
A las 7.00 horas del sábado, el importante actor, fundador del grupo Histrión y director de teatro y programas humorísticos, dejó de existir a causa de otro infarto. Se fue en silencio. Durante el velatorio de ayer, en el teatro del grupo, el féretro del artista permaneció sobre la tarima. Entonces, el telón se abrió y cerró varias veces. Este significativo gesto no sólo nos recordó su valioso legado, sino que la función debe continuar. Horas después, a las 17.00 horas, fue enterrado entre aplausos y sollozos en el camposanto Parque del Recuerdo, en Lurín
Quienes lo conocieron y bebieron de su amistad y sus virtudes de gran actor hoy lo recuerdan con profunda tristeza. Y quienes lo vimos en la televisión y el teatro nos resignamos a su partida. Nos queda su entusiasmo para forjar nuevos valores de la actuación que ojalá, como un justo homenaje, no lo olviden.



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