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 E D I T O R I A L

viernes, 8 marzo 2002 













Día de la Mujer
Si contemplamos, con una visión que posea perspectiva histórica, la situación de las mujeres a lo largo del siglo XX, podremos apreciar que se produjo una mejora irreversible y de un contenido muy profundo.
En la segunda mitad del XIX, en el contexto de la Revolución Industrial, surgió la protesta de las trabajadoras fabriles que se rebelaron contra las inicuas condiciones de explotación. De modo paralelo, en las décadas finales de ese siglo, surgió el movimiento a favor de los derechos políticos de la mujer. Manifestaciones, protestas y huelgas de hambre soportaron lideresas y militantes de un movimiento que luchaba por algo que hoy todos consideramos lógico y natural.
Conquistados los progresos sindicales y políticos fue posible apreciar que la lógica de la sociedad no había cambiado. Esto significó que el mundo industrial avanzado seguiría viviendo bajo los patrones culturales patriarcales generadores de los valores denominados “machistas” en nuestro lenguaje coloquial.
A partir de la segunda mitad del siglo XX se dieron nuevos pasos; para ello se buscó que el género femenino tuviera un mayor acceso al poder en las diversas esferas de la vida. Esto suponía que profesiones u oficios monopolizados por los varones dieran paso al ingreso de mujeres.
Esto condujo a que existieran abogadas, ingenieras, empresarias, maquinistas, trabajadoras mineras y, más adelante, policías, militares o pilotos de combate. Las sociedades de “socialismo real” en Europa del Este fueron las precursoras en estos avances que luego pasaron al Occidente desarrollado y de allí al Tercer Mundo.
Estos cambios se dieron acompañados de una creciente conciencia acerca de la libre decisión de las parejas y, en especial, de las madres, en todo lo referente a la fecundidad.
En el Perú, este proceso se vivió, pero al ser nosotros una sociedad perteneciente al Tercer Mundo, los cambios llegaron tarde; por ejemplo, los derechos políticos de las mujeres se obtuvieron recién en 1956, décadas después que en los países desarrollados.
En los últimos tiempos, los avances se han acelerado. La presencia femenina en nuestras FF AA constituye una muestra simbólica de lo que decimos. Queda mucho por hacer, es necesaria principalmente una modificación de negativas actitudes culturales hacia ellas, a veces reforzadas por la televisión o la publicidad.
Extendemos nuestra calurosa felicitación a las mujeres de nuestra Patria.


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