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 E S P E C T A C U L O S

viernes, 8 marzo 2002 


TUNA UNIVERSITARIA DE HUAMANGA


En Ayacucho los conocen como los Caballeros de Negro Misterio. Pero, en realidad, ellos son músicos de sonidos multicolores, capaces de acortar distancias y unir los sentimientos encontrados. Son los trovadores que, desde hace cuatro décadas, viven entregados a la música popular.








Embajadores del folclor  
Desde que se unieron, los integrantes de la Tuna Universitaria de Huamanga viven para la música popular. La cultivan y divulgan de manera permanente, sin medir distancias ni esperar grandes recompensas. Para ellos, el folclor es el néctar de sus vidas.

Cuatro décadas de arte
Se trata de una tradición que nació el segundo domingo de mayo de 1963, motivada por la influencia de la Tuna de Madrid, que aquella vez arribó a la ciudad de Huamanga. Al principio la tuna la formaron doce integrantes, dirigidos por los profesores Lucas Cotrado, Juan Ávalos y José Chocos, su actual líder.
Hoy la Tuna Universitaria de Huamanga está integrada por 27 músicos. De ellos, sólo 17 participan en las presentaciones públicas. La mayoría de éstos son estudiantes universitarios, catedráticos y empleados administrativos de la Universidad San Cristóbal de Huamanga, quienes son dirigidos musicalmente por el guitarrista Walter Vidal García.
Gracias a estos artistas que beben de fuentes andinas se pueden escuchar en plazas, universidades y diversos locales los géneros musicales que con el tiempo empiezan a ser olvidados. Así, los harawis, pasacalles y huaynos conviven con los ritmos de los pueblos latinoamericanos.
Además de ejecutar diversos instrumentos musicales, los Caballeros de Negro Misterio componen sentidas canciones que recogen vivencias cotidianas del hombre andino. Un ejemplo es el profesor Dionisio Cárdenas, creador de los temas No más tormentos y Sólo recuerdos. Asimismo, José Chocos es autor de Universidad y A ti Huamanga. Finalmente, el cantautor Walter Vidal García es el padre de Rosa Hortensia y Vanas esperanzas.

Voces y sonidos eternos
Hasta la fecha, la Tuna Universitaria de Huamanga ha grabado seis long plays y siete discos compactos. El más reciente se titula Ayer, hoy y siempre. En julio saldrá al mercado la octava producción, que celebrará un aniversario más de la Universidad San Cristóbal de Huamanga.
El director de la tuna, Walter Vidal García, afirma que los proyectos son permanentes. Por eso invita a los artistas cultores de la música andina que se unan a ellos. “Los nuevos integrantes deben cumplir con los requisitos: saber cantar, ejecutar algún instrumento, tener mucha voluntad y deseos de caminar por el difícil mundo del arte”.
Asimismo, señala que la Tuna Universitaria de Huamanga decidió, desde hace ocho años, mejorar la calidad de sus integrantes al clasificarlos de acuerdo con sus cualidades e intereses. Así, antes de alcanzar el alto nivel de “tuno mayor”, los aspirantes deben escalar diversos peldaños. El “pardillo” es aquel que ejecuta los instrumentos musicales con destreza. Y “tuno” es quien ha obtenido buena calificación en su desempeño artístico. Hasta la fecha, existen cinco tunos mayores y doce tunos.
Con su vestimenta negra, donde resalta un cintillo de variados colores, su capa que intenta tocar el suelo y sus pantalones cortos, al tuno huamanguino no le preocupan los rigores del clima ni el cansancio. Acompañado por su fiel instrumento, que es capaz de expresar los sentimientos de su corazón, él canta en los lugares donde lo esperan con los brazos abiertos. Y reconoce que la tradición es más fuerte que las modas.

FREDDY ROJAS


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