Bertha Barbarán

Bertha Barbarán es un ejemplo de que con entrega y fe se pueden convertir las parábolas bíblicas en realidad
La intérprete de música vernacular Bertha Barbarán (71). Fue nombrada Reina y Señora de la Canción Andina por su calidad profesional, su nobleza y espíritu solidario. Precisamente el 7 de abril participará en un espectáculo en el Campo de Marte, donde se recaudarán útiles escolares para los niños pobres de Apurímac. Aquí un reencuentro con la dulce voz de los Andes.
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Canto a la solidaridad
Sus ojos brillosos rememoran el amor por su compañero ausente. Titilan en silencio, cargando la realidad a cuestas. Bertha Barbarán reconoce que gran parte de su carrera artística se la debe a él, quien la acompañó en jornadas exitosas y en los momentos donde la esperanza es lo único que alimenta.
Desde hace cuatro años el actor Víctor Goycochea no le sonríe ni la acompaña a los espectáculos. Pero sus huellas la reconfortan para continuar promoviendo campañas de solidaridad a favor de los pobres y, además, no alejarse del canto. Por eso, cada vez que ella sube a un escenario pareciera estar diciéndole que no lo está defraudando.
En su casa de Magdalena el vacío de su esposo es llenado con recuerdos felices que sintetizan trofeos, diplomas y distinciones en reconocimiento de su trayectoria artística. Asimismo, conserva muestras de gratitud de los pueblos andinos donde su solidaridad construyó obras que hasta hoy contribuyen a fortalecer a la sociedad.
También detuvo tiempos importantes de su vida a través de la fotografía. En una pared de su sala permanece una toma de antaño en blanco y negro y otra a color de 1995 en el Teatro Municipal de Lima. Precisamente esta es la que ilustra su reciente disco antológico Homenaje... 50 años, que hace poco lanzó al mercado con el sello de Saraja Producciones.
Artista prolífica
De niña, Bertha Barbarán bebió de las fuentes andina y costeña. Sus padres, que nacieron en Cora Cora, Ayacucho, cultivaban sus costumbres en Lima. Su mamá cantaba temas populares y su papá la acompañaba con su guitarra.
Sin proponérselo, trazó su carrera de artista a los tres años, en el colegio de su hermana, en el Callao. Allí fue celebrada cuando cantó en buen estilo el estribillo de La pescadora.
En los años cuarenta se presentó en un programa de radio Excelsior, donde cantó a dúo con Juana Chávez. Pero la experiencia duró poco. Entonces Bertha Barbarán decidió ser solista e interpretó valses, boleros y tangos, géneros que por entonces eran populares en nuestro medio.
En los años cincuenta grabó discos de 78 RPM para el sello MAG. Integró orquestas importantes como Danila compuesto sólo por mujeres, la de Jorge Huirse y la del maestro argentino Natalio Tursi. El repertorio incluía en menor número los huainos.
También estudió folclor peruano y fue profesora de danzas nacionales. En los setenta, cuando volvió al canto, la animaron a convertirse en intérprete de música andina. Así, popularizó temas como Canto a Cora Cora, Quiero ser feliz, Escrito está, Coca quintucha, Huérfano pajarillo y El Perú nació serrano.
Desde 1978 realizó un ciclo anual de recitales en el Teatro Municipal, que duró hasta 1995. Asimismo, su arte trascendió las fronteras. En 1992 participó en un encuentro en España y viajó a Estados Unidos y Brasil.
En nuestro país las distinciones son innumerables. Fue condecorada con las Palmas Artísticas Nacionales y distinguida como Patrimonio Cultural de Ayacucho y reina y señora de la canción andina. Asimismo, recibió premios importantes como Circe, Tumi de Oro y discos de oro. Igualmente, instituciones como la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga y el Club Departamental Ayacucho le rindieron homenaje.
Mujer de gran fe
Bertha Barbarán es un ejemplo de que con entrega y fe se pueden convertir las parábolas bíblicas en realidad. Los coracoreños le agradecen por su decidida participación en la Gran Cruzada de Amor para implementar la biblioteca pública de la capital de la provincia de Parinacochas, a finales de los ochenta. Además, fue la gestora de la construcción de la pista de acceso al local.
Lideró festivales para reunir fondos a favor del puericultorio Andrés Vivanco, incluso cuando el terrorismo amenazaba Ayacucho. También realizó campañas para crear una universidad en Abancay.
Ahora se compromete a apoyar a los niños de escasos recursos de las comunidades de Apurímac. El 7 de abril cantará junto a otras figuras en la Concha Acústica del Campo de Marte para reunir útiles escolares.
Por todo ello, Bertha Barbarán es una de las pocas artistas que con su arte y alma andinos contribuyen a mejorar sus pueblos. Es una mujer que, aunque no se le ve en la televisión y su música no se difunde en las radios su arte, palpita en la memoria de su público. Y dice tener energías para concretar algunos sueños.
Quisiera grabar otro disco con temas que no incluí en mi disco antológico, pero no tengo dinero, afirma con la franqueza que a veces no es comprendida. ¿Reuniría en ellos los temas cristianos que una vez me comentó?, le pregunto. Ese es otro proyecto que se lo dejo en manos del Señor. Él sabe en qué momento concretarlos y cómo guiarnos por el camino de la salvación.
Mientras tanto, Bertha Barbarán disfruta de la paz de su hogar, rememorando a quienes le regalaron felicidad. Y cada vez que su público leal se lo pide, ella le retribuye tanta gratitud con aquella voz dulce que disipa lo agrio de la vida.
JESÚS RAYMUNDO

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