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 I N F O R M E

lunes, 25 marzo 2002 


Dinámica política forestal coloca más de 21 millones de hectáreas de bosques para la reactivación industrial.


En el debate público mucho se habla sobre el papel promotor del Estado en diversas facetas del quehacer nacional. Pero en materia forestal siempre existió mucho desconocimiento del tema. Esta vez, en silencio y sin aspavientos, se han dado pasos históricos que promoverán una industria maderera propia de un país amazónico como es el nuestro. Una interesante forma de planear un desarrollo sostenible a partir de nuestros recursos naturales.



De buena madera

w Para seguir impulsando la industria maderera, el Gobierno creará el próximo mes el Organismo Supervisor de las Concesiones Forestales Madereras (Osinfor), que supervisará el cumplimiento de los planes de manejo forestal para asegurar que los concesionarios cumplan con el adecuado manejo forestal y no hagan mal uso de los recursos del bosque.
Se creará también el Fondo de Promoción a las Inversiones Forestales (Fondebosque), que será la institución que apoyará financieramente los proyectos que generen empleo y divisas, y estimulará la asistencia técnica y capacitación, investigación, econegocios, promoción de mercados y servicios ambientales.
“Hasta el momento el sistema era pésimo, pues estaba basado en pequeños contratos de mil hectáreas, mediante los cuales se asignaba a un pequeño productor el acceso al bosque por mil hectáreas como máximo y sin ninguna obligación de manejo del bosque”, afirma el ingeniero Toledo.
“Para decirlo en otras palabras: el Estado otorgaba mil hectáreas a un productor por determinado tiempo, que podía ser uno o dos años. Después de explotar la madera, el productor se cambiaba de lugar y se iba a otro bosque y así sucesivamente. Al no existir ni inversión, ni tecnología, la industria no podía desarrollarse y se cumplía un círculo vicioso”, añade el consultor.




La verdadera alternativa verde 
No cabe duda de que nuestro país es un paraíso en varias expresiones. Poseemos el quinto puesto en número de especies de la flora del mundo (de las cuales el 30 por ciento son especies nativas); en aves estamos en el segundo lugar en el mundo; en anfibios y mamíferos ocupamos el tercer lugar; y en cuanto a bosques, tenemos el segundo lugar en Sudamérica y octavo en el mundo.
Pese a ello tenemos serias amenazas para la conservación de esa tremenda franja verde que representa el 60 por ciento del territorio nacional. Uno de los problemas por señalar es la drástica reducción de los bosques secos de la costa norte, por los grandes proyectos de irrigación, obtención de maderas duras, leña y carbón, y la reducción de los bosques de mangle por la expansión de la actividad langostinera.
También debemos sumar la existencia de programas de colonización sin la debida planificación geopolítica, el cultivo de la coca y el pésimo manejo de la extracción de árboles con fines industriales.
Como resultado de ello, y otros factores, tenemos que de 3 millones de hectáreas de bosques andinos, se redujeron a 50 mil hectáreas. Mientras que en la Amazonía se quemaron y desaparecieron nueve millones de hectáreas por efecto de la agricultura migratoria.
No obstante que poseemos 72 millones de hectáreas de bosques de producción permanente, el Perú no participa en la economía mundial. Sólo hay que echar una mirada a la deficitaria balanza comercial peruana: exportamos 80 millones de dólares e importamos productos de madera por 150 millones de dólares.
“Para revertir el proceso se ha puesto en marcha una política forestal integral llamada Desarrollo Forestal Sostenible, que plantea poner los bosques a la producción, para crear en cinco años 240 mil nuevos empleos en la Amazonía, comprendidos en la actividad de reforestación, ecoturismo, manejo de fauna y servicios ambientales”, precisa el ingeniero Enrique Toledo, consultor forestal y representante del Ministro de Agricultura en la Mesa de Concertación Forestal.
“Por desinterés o ignorancia, el país no desarrolló una industria maderera competitiva ni siquiera para autoabastecernos, y eso es pobreza”, define el ingeniero Toledo.

Concertación forestal
Para tomar al toro por las astas, en los últimos meses del año pasado, el ministro de Agricultura, Álvaro Quijandría, decidió convocar a la Mesa de Diálogo y Concertación Forestal; con la participación de su portafolio por el sector gubernamental, además del Instituto de Recursos Naturales (Inrena); por el sector económico se convocó a la Cámara Nacional Forestal y a la Corporación de la Madera del Perú; y también estuvieron presentes las organizaciones ambientalistas: Sociedad Nacional del Ambiente, la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, Pronaturaleza, Conservación Internacional, WWF Perú y Foro Ecológico, y contó además con el apoyo técnico del Proyecto FAO Apoyo a la Estrategia Nacional para el Desarrollo Forestal.
Después de seis meses de negociaciones se estableció el proceso de concesiones forestales, que plantea la convocatoria a un concurso público para otorgar concesiones a cuarenta años, enmarcados en la Ley Forestal.
Para ello, hace dos meses, se crearon los Bosques de Producción Permanente, que son áreas puestas a disposición de particulares para el aprovechamiento forestal, preferentemente de madera, así como de productos no maderables (fibras, resinas, aceites y otros) de fauna silvestre.
Para llevar adelante estos Bosques de Producción Permanentes (BPP), el Gobierno creó 21.3 millones de hectáreas en los departamentos de Loreto, Ucayali y Madre de Dios. “Es necesario aclarar que los BPP forman parte del ordenamiento territorial y no incluyen las áreas naturales protegidas, las tierras y bosques de las comunidades nativas y campesinas, las tierras de expansión agropecuaria y los bosques en tierras de protección establecidos en el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas”, aclara el ingeniero Toledo.
Las concesiones forestales se otorgarán mediante procesos de concursos y subastas públicas, que serán transparentes, competitivos y descentralizados, y están a cargo de una comisión ad hoc designada por el Poder Ejecutivo.
Los contratos comprenden planes de manejo forestal, desarrollo de una industria tecnificada y de la tecnología adecuada para añadir valor agregado a la industria maderera, como la fabricación de puertas, muebles, molduras, enchapes, pisos, entre otros.
Los concesionarios se obligan a realizar planes de manejo forestal, para luego integrar la cosecha del bosque a los procesos productivos de valor agregado.
“Hemos convocado a los productores para que tengan contratos a largo plazo, que significan concesiones madereras entre cinco mil y 50 mil hectáreas con contratos a 40 años renovables”, afirma el representante del Ministro de Agricultura.
El plazo de cuarenta años no es antojadizo. El ciclo de vida de los árboles oscila entre los 20 y los 40 años, y una de las técnicas de manejo, cuando un productor ingresa a un bosque, es que lo divida en 20 lotes para que cada año pueda cosechar una veinteava parte de su parcela. De esta manera, asegura que su producción será sostenible en productos forestales.
Este objetivo a mediano plazo también se prevé en cuarenta años para que los empresarios tengan bosques a largo plazo y se decidan invertir en la industria maderera en forma competitiva, en el entendido de que tendrán acceso al recurso y su disponibilidad estará asegurada a largo plazo.
Al breve plazo, los 21.3 millones de hectáreas serán incrementadas con cuatro millones más de los bosques de San Martín, Huánuco, Pasco, Ayacucho, Junín y Cusco. La semana pasada se convocó a concurso los bosques de Madre de Dios, en los próximos días se conocerá la propuesta para Ucayali y Loreto y luego seguirán los demás departamentos.
“En total, tendremos 25 millones de hectáreas que colocan al Perú en un nivel muy competitivo en el ámbito internacional. Hemos hecho noticia por crear estos millones de hectáreas para la producción. Además, el Perú ha ordenado el tema forestal y el ministro Quijandría ha diseñado una propuesta hacia el desarrollo sostenible de la Amazonía, gracias a la activa participación de la Mesa de Diálogo”, precisa el consultor forestal.

Talla internacional
Manejar los bosques significa tener un ordenamiento y una capacidad productiva permanente para cosecharlos en forma sostenible, porque son una fuente permanente de generación de productos forestales. De allí se desprende la concepción de los BPP y la concesión mediante áreas comprendidas entre los 5 mil y 50 mil hectáreas.
“El siguiente aspecto para la política de generación de empleo forestal son los programas de reforestación en los que el Gobierno tiene planteada una inversión privada productiva para reforestar 100 mil hectáreas por año; solamente en reforestación se generarán 100 mil empleos permanentes”, añade el ingeniero Toledo.
Es que cuando hablamos de reforestación estamos asegurando que la dinámica del bosque genere la reposición forestal, vía regeneración natural. “Cuando usted cosecha un bosque y saca unos árboles, en realidad de 150 árboles por hectárea, sólo tala dos o tres. De tal suerte que el bosque se recupera y sigue produciendo madera. Se permite el ingreso de la luz solar y los árboles continúan su proceso de crecimiento; luego, en 15 o 20 años, puede volver a cosechar el mismo bosque”, advierte el experto.
El asunto es que, por razones de mercado, la industria maderera es muy selectiva en el aprovechamiento. Si bien en una hectárea se pueden encontrar entre 80 y cien especies de madera, sólo se aprovechan dos o tres,
Para hacer frente al problema, el Ministerio de Agricultura dispuso diversos trabajos de investigación, tanto en la industria maderera como en el mercado, que determinaron que en los bosques peruanos por lo menos hay 30 especies valiosas para los mercados internacionales.
“Los árboles del Perú forman parte de los bosques más valiosos del mundo. Son de primera”, destaca el consultor. “Por eso es que promovemos una industria tecnificada y competitiva para los mercados internacionales. Invitamos entonces a los inversionistas madereros para que apliquen nuevas tecnologías, utilicen nuevas maderas y que las trabajen para exportación con una lista de especies técnicamente ya estudiadas”.
Por lo pronto, para este año se promueve la concesión de bosques a 40 años para el pequeño y mediano productor nacional. Para el próximo año, las autoridades gubernamentales calculan que se realizarán subastas públicas para invitar a inversionistas nacionales y extranjeros.

TITO BARREDA


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