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Cubre la ruta Huancayo-Huancavelica en un viaje dominado por el vértigo de la altitud y el fascinante paisaje natural de la Sierra
Hace 75 años, Huancayo y Huancavelica, dos joyas andinas del Perú profundo, estrecharon sus vínculos históricos gracias a la construcción del ferrocarril conocido como Tren Macho. Los vagones operativos recorren más de 128 kilómetros y atraviesan cinco localidades, cuyas altitudes oscilan entre los 3,200 y 3,680 m.s.n.m. Actualmente, este ferrocarril constituye uno de los principales medios de transporte de los pobladores del Valle del Mantaro y una excelente alternativa para hacer turismo.
Datos turísticos
El ferrocarril conocido como Tren Macho fue construido durante el gobierno de Augusto B. Leguía y entró en funcionamiento en 1926. En principio, se autorizó la construcción de la vía entre Huancayo y Ayacucho, con un desvío hacia Huancavelica. Sin embargo, por cuestiones políticas y económicas de la época, sólo se terminó el primer tramo.
La tripulación está conformada por un maquinista, un ayudante verificador de los boletos, un ingeniero y un inspector de vía. Los dos últimos se encargan de programar los trabajos de las cuadrillas de mantenimiento de la vía, sobre todo después de los días de lluvia. Para esta labor se utilizan pequeños vagones gasolineros que van delante del tren, a fin de limpiar rieles y durmientes.
En la actualidad, funcionan dos locomotoras, además de un autovagón. El ferrocarril ofrece cada día cuatro servicios, es decir, dos viajes de ida y vuelta, a las 7.00 y a las 18.30 horas. En los recorridos diarios se utiliza entre cuatro y cinco vagones, número que se duplica en fechas especiales.
El único autovagón en funcionamiento, conocido como N° 32, presta el servicio especial de transporte turístico o de pasajeros y tiene capacidad para 78 personas. Es de fabricación japonesa y lleva operando 36 años. En la época en que llegó al país, esta máquina petrolera reemplazó a las viejas locomotoras a vapor.
El Tren Macho es uno de los más seguros del mundo, ya que no registra ningún accidente a lo largo de su historia, a excepción de un percance ocurrido en 1997. En aquella oportunidad, un vagón quedó incrustado en la baranda del puente Chinchi, en el kilómetro 79 de la vía. No hubo víctimas que lamentar, aunque el servicio se interrumpió por unos meses.
Durante el recorrido de 128 kilómetros, el tren pasa por 39 túneles y se detiene en siete estaciones (dos terminales, Chilca y Huancavelica, y cinco intermedias).
En la actualidad, el ferrocarril se encuentra bajo la administración de una institución pública descentralizada, que pertenece al Ministerio de Transportes y Comunicaciones. Con motivo de Semana Santa, se ofrecerá un servicio turístico cuyo costo será de cuarenta soles.
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El Tren Macho de los Andes
Cada mañana, la vieja estación de Chilca, en la ciudad de Huancayo, es el punto inicial de un viaje dominado por el vértigo de la altitud y el fascinante paisaje natural de la sierra. Los pasajeros, en su mayoría oriundos de la zona, llegan minutos antes de las 7.00 para conseguir una cómoda ubicación, pues las cinco horas de trayecto que están acostumbrados a realizar las amerita. Mientras tanto, para el turista que pisa por primera vez estas tierras y busca experiencias extremas, abordar el famoso Tren Macho resulta una tentación difícil de rechazar.
Además de ofrecer parajes naturales dignos de postales, el viaje sirve también de excelente ejercicio para los pulmones, como una especie de prueba que ayuda a determinar el estado físico. No en vano el tren atraviesa lugares con altitudes de hasta 3,680 m.s.n.m.. Por esta razón, se dice que superar un reto de estas condiciones deja expedito al viajero para llegar a cualquier lugar del mundo, por más duro que fuera el acceso.
Título honorífico
Antes de partir, hasta el turista menos acucioso se preguntará de dónde proviene el singular apelativo del ferrocarril. Sin embargo, las respuestas resultan aun más peculiares. La primera versión acerca del origen de Tren Macho parece reflejar la idiosincrasia andina en una sola frase: Sale cuando quiere y llega cuando puede.
Esta pintoresca característica, atribuida por los propios pasajeros, revela además cierto descontento durante los primeros años de funcionamiento de la locomotora Nº 107, que empezó a operar en el decenio de 1920. De esta forma, los constantes desperfectos de la máquina fueron el principal motivo para que huancavelicanos y huancaínos la bautizaran como Tren Macho.
Asímismo, existe otra versión, vinculada a la expresión quechua yana macho, que significa viejo negro, título otorgado por los campesinos al verse sorprendidos por los agudos silbidos del tren. A estas expresiones se relacionan también ccacha macho, que quiere decir viejo cochino, un enunciado colérico de los hombres del campo, quienes insultaban al viejo tren a vapor cada vez que lo veían pasar.
Cualquiera que fuera la procedencia de este pintoresco seudónimo, lo cierto es que trascendió de tal manera que, hoy en día, las personas que lo abordan aseguran que es preciso ser bien macho para subirse en él.
Itinerario de altura
A 44 kilómetros de Huancayo se encuentra la localidad de Manuel Tellería, primera estación en la que el Tren Macho se detiene, a 3,006 m.s.n.m. Junto con los nuevos pasajeros, un grupo de vendedores invade los pasillos de los vagones.
De pronto, el ferrocarril se convierte en una feria andante, donde se ofrecen chicharrones de chancho, yuca con huevo duro, empanadas de calabaza y, por supuesto, mate de coca para contrarrestar los efectos de la altitud. La competencia es tan fuerte que estos comerciantes sólo se llevan al bolsillo entre quince y veinte soles diarios.
La siguiente parada es Izcuchaca, distrito ubicado a 2,885 m.s.n.m., que tiene entre sus principales atractivos un puente colonial construido en piedra caliza, que da la bienvenida a los visitantes. En este pueblo, los miércoles son exclusivos para ofertar los productos típicos de la zona, en una feria que se levanta en las principales calles.
A continuación, en la mitad del camino hacia Huancavelica se encuentra la localidad de Mariscal Cáceres, con una estación en la que sube un nuevo contingente de pasajeros y vendedores. Aquí confluyen los ríos Ichu y Mantaro, lugar adonde llegan pobladores de localidades vecinas todos los lunes, días exclusivos de feria.
En el kilómetro 95 de la vía férrea se ubica el distrito de Acoria, con una altitud de 3,170 m.s.n.m. Conocida como Paraíso Perdido, este pueblo ofrece los paisajes naturales más bellos del viaje: flores de retama, ichu, tuna, cabuya y otras especies de la fauna serrana adornan una alfombra verde, en la que solitarias vicuñas disfrutan de su libertad.
Yauli es el último punto antes de llegar a Huancavelica. Ubicado en el kilómetro 113, se encuentra a 3,385 m.s.n.m. Los sábados son los días de feria, oportunidad propicia para que los yaulinos ofrezcan sus famosos productos textiles.
El último tramo se realiza en menos de una hora. Al mediodía, la ciudad de Huancavelica recibe al Tren Macho en el punto más alto del recorrido, nada menos que a 3,680 m.s.n.m. Después de cinco largas horas, amenizadas por la música vernacular que se desliza desde los parlantes, este cóndor andino descansará unas cuantas horas, para iniciar un nuevo recorrido al caer la tarde.
Paola Pinedo García
Fotos: Vidal Tarqui

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