|

|
|
¿Ahora qué dirán?
LA tragedia ocurrida ayer al caer un helicóptero de la Marina en los humedales de Ventanilla, puso otra vez sobre el tapete el tema de las condiciones en que se encuentran estos aparatos. Hace 15 días sectores de la oposición hicieron un escándalo hablando de que se pretendía comprar una nave de lujo para uso del presidente Toledo, haciéndose eco de una seudodenuncia de un programa de televisión ligado a la corrupción. Nadie se detuvo a pensar quién lanzaba la primera piedra.
Ciertos medios, frente a la urgencia de enfrentar el problema del estado calamitoso de los helicópteros el propio Mandatario ha tenido ya cuatro aterrizajes de emergencia, trivializaron el tema y comenzaron hablar del cholocóptero. Algunos intencionadamente fueron más allá, dejando volar su imaginación y describiendo asientos de cuero, así como otras sofisticaciones.
Se hicieron además encuestas demagógicas en los barrios marginales, para saber qué pensaban los pobres de que Toledo ahora quería comprarse un helicóptero. Los resultados, por supuesto, fueron los que esperaban los promotores
En el Congreso también surgieron voces fiscalizadoras compitiendo para ganar espacio en los medios, convirtiéndose determinados parlamentarios de la noche a la mañana en especialistas en helicópteros. Se habló de operaciones secretas, responsabilidades y de supuestos negociados.
Los sabuesos se lanzaron tras el tema, para descubrir que apenas se trataba de un proyecto. Asimismo, se encontraron con que de los 32 pasos establecidos en el sector estatal para las adquisiciones uno de los cuales es la licitación pública, el proceso estaba apenas en la fase preliminar.
El asunto sin el ingrediente del escándalo perdió interés y, además, el Gobierno postergó la compra por falta de financiamiento. Pero el daño ya estaba hecho, por causa de determinados medios de comunicación y algunos políticos que no actuaron con la seriedad y responsabilidad que el tema requería, lo que contribuyó a desinformar y tergiversar algo de vital importancia.
¿Quién en el Congreso se atrevería después de esta campaña a asumir el costo político de autorizar recursos, para una operación puesta bajo sospecha ante la opinión pública?
De 23 helicópteros que posee el Ejército, sólo cinco pueden volar, mientras que uno quedó inutilizado tras sufrir un accidente. En tanto, en la Fuerza Aérea, de 14 naves existentes, una se accidentó y nueve están inservibles, se usan sólo cuatro. A éstas les quedan en promedio entre 95 y 45 horas de vuelo y una vida útil que no iría más allá de 2008.
Esas máquinas, por el factor de las horas de vuelo y por el calendario, en unos años ya no podrán ser empleadas adecuadamente, así se les someta a un proceso de potenciación. De otro lado, desembolsar un millón 200 mil dólares para potenciar cada helicóptero como demandan políticos expertos en aeronáutica sabiendo que éstas no tendrán una vida útil pasados unos cuantos años, es botar el dinero.
El aparato pensado para el servicio del Presidente es una nave multiuso, que serviría también para prestar ayuda, atender emergencias y transportar carga. No es que se vaya a comprar un helicóptero para que Toledo se pasee de un lado a otro.
Este tipo de nave resulta fundamental en países como el Perú, que tiene una geografía accidentada, donde no sólo hay zonas en las que es imposible acceder por tierra o por avión, sino también a las cuales los desastres naturales continuamente aíslan. Por eso, es imprescindible contar con helicópteros capaces de volar a mucha altura y aterrizar en terreno agreste.
El Presidente reaccionó con rapidez, y ha convocado hoy a los comandantes generales de las Fuerzas Armadas y al ministro de Defensa para tratar de manera urgente la postergada necesidad de adquirir helicópteros y aviones Antonov. El país espera que ante este grave problema se deje de lado la mezquindad y el oportunismo políticos.

TITULARES 
|
|