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A 30 AÑOS DEL SISTEMA NACIONAL DE DEFENSA CIVIL
A tres décadas de creado en el país el Sistema Nacional de Defensa Civil, la experiencia ha demostrado que aún falta mucho por hacer para afianzar una cultura de prevención, que involucre responsablemente tanto a la población como a sus autoridades. La necesidad de instaurar una política nacional al respecto ha llevado al Indeci a elaborar un plan estratégico de acción.
Preparados ante El Niño
w Si bien los informes oficiales señalan que de momento no existe el riesgo de que se presente el fenómeno de El Niño, el Indeci tiene establecido a nivel regional una comisión coordinadora de obras de prevención, con capacidad para actuar decididamente en caso de eventuales desastres causados por esta anomalía climática.
Su labor en este caso es priorizar obras de prevención ante fenómenos pluviales, como defensa ribereña, encauzamiento de ríos y un proceso de limpieza denominado descolmatación.
Este proceso supone la limpieza de zonas donde se ha ido acumulando una serie de materiales de desecho arrastrados durante la temporada de lluvias y cuya concentración (colmatación), en su mayoría, son los causantes de los desbordes.
El jefe del Indeci, Juan Luis Podestá, explicó que si bien la descolmatación debe realizarse inmediatamente después del período de lluvias, no siempre sucede; en parte debido a que el trabajo implica fuertes gastos, ya que requiere el uso de tractores y una retroexcavadora.
Actualmente el Sistema de Defensa Civil cuenta con el Plan Pachacútec para enfrentar sismos y el Plan Paraguas ante fenómenos pluviales. De ellos se derivan también los planes regionales, provinciales y distritales.
Los planes de contingencia para afrontar fenómenos de cierta magnitud como los de El Niño -explicó Podestá- se elaboran cuando se produce la emergencia y para las particularidades de ese momento. Si se trata de lluvias moderadas, se recurre a los fondos presupuestales locales, regionales, provinciales para atender las necesidades.
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Una responsabilidad compartida
El 31 de mayo de 1970 el Perú fue castigado por uno de los fenómenos más despiadados de la naturaleza. El terremoto que sepultó la ciudad de Yungay llevó al Gobierno de ese entonces a crear dos años más tarde el Sistema Nacional de Defensa Civil. Hoy, después de tres décadas de incesantes situaciones de emergencia que han cobrado vidas humanas y cuantiosas pérdidas materiales, la necesidad de afianzar una cultura de prevención para enfrentar eventuales desastres sigue siendo un propósito que compromete a toda la población.
Sucesos cercanos a la memoria, como el terremoto que asoló el sur del país hace cerca de un año, plantean permanentemente la pregunta respecto a si estamos preparados o no para enfrentar los desastres. La respuesta para muchos es obvia, pero a la hora de las evaluaciones los responsables resultan ser tanto los propios pobladores como sus autoridades.
El jefe del Instituto Nacional de Defensa Civil, contraalmirante AP (r) Juan Luis Podestá Llosa, sostuvo que la falta de previsión es en muchos casos la causa de los desastres, y ello supone que no sólo las autoridades deben estar preparadas para actuar ante una emergencia, sino también la población debidamente organizada. Sólo en la medida que se asuma con responsabilidad de modo conjunto esas acciones se puede hablar de una cultura de prevención en el país, enfatizó.
Una política nacional
Esta semana el Indeci, como ente rector, normativo y conductor de las acciones del sistema de Defensa Civil, ha presentado a la Presidencia del Consejo de Ministros su nuevo Plan de Prevención y Atención de Desastres, que reemplazará al vigente Plan Nacional de Defensa Civil, que rige desde 1989.
Entrevistado por El Peruano, Podestá informó que se trata de poner en marcha una política nacional de defensa civil, que, a diferencia de la actual, que es más operativa, pretende asumir un nivel estratégico en la prevención y atención de las emergencias.
Pese a las limitaciones en cuanto a prevención, el sistema de defensa civil en el Perú (creado el 28 de marzo de 1972) está considerado como uno de los mejores a nivel de América, porque engloba en un solo circuito todas las fases de la prevención y atención de desastres.
Cultura de prevención
En un territorio tan extenso y accidentado como el Perú, la adopción de medidas para prevenir los desastres y salvaguardar la vida de los pobladores tiene carácter prioritario. La ocurrencia de movimientos sísmicos, inundaciones, huaicos, actividad volcánica y hasta emergencias generadas por la actividad del hombre (selección inadecuada de suelos en la construcción de infraestructura) confirman que en materia de prevención nos falta mucho camino por recorrer.
La mayoría de los desastres ocurridos en el país revelan la falta de previsión, principalmente en infraestructura. Previsión que debieron haber tomado tanto quienes escogieron suelos inadecuados para asentar sus viviendas o infraestructura pública y privada como las autoridades que no hicieron cumplir las normas que la ley les brinda para garantizar la seguridad.
Al igual que en los sismos, en el caso de los fenómenos pluviales sucede lo mismo. Si bien no hay zonas de contingencia señaladas en las quebradas, el problema permanente es el asentamiento de viviendas en zonas que con la llegada de las lluvias se convierte en áreas altamente vulnerables
El fenómeno en sí no es el problema. Las normas están dadas. El problema lo generan las personas cuando actúan irresponsablemente al asentar sus viviendas en zonas vulnerables y las autoridades que permiten que eso suceda, manifestó el jefe del Indeci.
Un sistema organizado
El circuito de la atención de desastres es continuo y cada una de sus fases es inseparable una de la otra: preparación, prevención, mitigación de desastres, de un lado; la atención, la rehabilitación y la reconstrucción como respuesta, de otro. Todo ello es coordinado y supervisado por el órgano rector, que es el Indeci.
Unos dos mil comités de Defensa Civil en todo el país, en sus niveles regional, provincial y distrital, constituyen los motores en la ejecución de los planes operativos para la prevención y mitigación de eventuales desastres.
El lema que define la acción de Defensa Civil como una tarea de todos supone, precisamente, una responsabilidad compartida para actuar ante las emergencias. Podestá precisó que en una zona determinada donde ocurre un desastre el Indeci apoya a través del alcalde con techo, abrigo y alimentación. A ellos se suman los sectores de Transportes, Agricultura, Salud y Promudeh, que atienden la rehabilitación de carreteras, agro comunitario, salud y alimentación.
Reducir el peligro
w La importancia de una cultura de prevención para aminorar el impacto de los desastres es aprender la lección de los grandes desastres que hemos vivido en el país y actuar con responsabilidad para reducir el peligro, aseguró el jefe del Instituto Nacional de Defensa Civil, contraalmirante Juan Luis Podestá.
Un factor decisivo en la prevención de desastres para el Indeci es el apoyo de la población organizada. Para ello, el jefe de la institución manifestó que es deber de la ciudadanía conocer sus deberes como parte del Sistema de Defensa Civil.
En cuanto a medidas preventivas, una de ellas es saber exactamente dónde el poblador se ubica y dónde establece su vivienda (en sitios seguros). Asimismo, es medida preventiva saber organizarse a nivel comunidad para apoyar a sus autoridades cuando sucede un desastre.
Tugurización
Otro de los problemas generados por la imprudencia y falta de previsión de medidas de seguridad es la tugurización de construcciones que por su antigüedad son bombas de tiempo para quienes las habitan y que demandan solución concertada.
Un estudio hecho en el Cercado de Lima entregado al municipio hace algunos meses señaló que de las 12 mil viviendas censadas, unas 9 mil 427 se encuentran en riesgo de colapso, es decir, no son aptas para ser habitadas y, en consecuencia, deben ser demolidas.
Este estudio, que también ha sido elaborado para el distrito del Rímac y que en breve será realizado en La Victoria y Chorrillos, amerita soluciones de corto y mediano plazo. Sin embargo, Podestá reconoció que las medidas de prevención en estos casos son difíciles, pues la demolición supone una reubicación de miles de familias, lo que generaría un problema social de gran magnitud.
Por ello, el Indeci ha recomendado la conformación de una comisión multisectorial, presidida por el alcalde de Lima para tratar este problema. De otro lado, el Consejo Consultivo Científico y Tecnológico del Indeci ha elaborado un Atlas de Peligros Naturales del Perú, que próximamente será publicado.
Este Atlas contiene 130 mapas de riesgos sismológicos, volcánicos, oceanográficos, meteorológicos, hidrológicos, geológicos y ambientales, que permiten identificar las zonas consideradas de peligro en el ambiente natural del territorio, y que servirá de gran ayuda a los comités de Defensa Civil que integran tanto autoridades como la comunidad organizada.
Capacitación
Si bien el reglamento de ley que rige el Sistema Nacional de Defensa Civil dispone la incorporación de asignaturas al respecto en los niveles de educación primaria, secundaria, así como en la educación superior, se requiere impulsar la capacitación de maestros para fortalecer las medidas de prevención.
Con la finalidad de promover una formación más especializada en defensa civil, el Indeci trabaja en una propuesta para incorporar en cuatro universidades del país una maestría en Defensa Civil. Con ello se pretende instaurar una formación profesional para calificar los puestos de secretarios técnicos que trabajan en los comités de Defensa Civil.
Pilar Marín Bravo
Fotos: Vidal Tarqui

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