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jueves, 4 abril 2002 

Perú e Israel

En medio de una inusitada ola de atentados en Jerusalén –la más fuerte tras 18 meses de aparente calma en la región– conversamos en exclusiva con nuestro representante diplomático en Tel Aviv, Nicolás Roncagliolo Higueras, quien se refirió a temas tan importantes como la actual agudización del conflicto palestino-israelí, así como al próximo viaje de nuestro Mandatario a Tierra Santa, durante el cual se firmarán diversos acuerdos y se estrecharán aun más las relaciones que unen a ambas naciones, tan antiguas y sólidas como la misma historia de Israel.










COOPERACIÓN EN FAVOR DE LA EDUCACIÓN
Es inevitable estar aquí y no referirse al conflicto palestino-israelí, que por cierto atraviesa una de sus peores etapas, tras casi dos años de iniciada la Intifada en la zona. ¿Cómo evalúa el momento político que vive Israel?
–Hay una gran expectativa por el inicio del proceso de paz que concluyó en las negociaciones de Camp David, que no tuvieron el éxito que toda la comunidad internacional esperaba.
A todo el cuerpo diplomático que actualmente radica en Israel nos ha tocado ser testigos de lo que se llamó una nueva Intifada (Guerra Santa), que ya va a tener un año y medio de iniciada. Se trata de un proceso bastante largo e intenso, sobre todo en las últimas semanas, con los trágicos resultados que todos conocemos. Es una situación lamentable, que nos es cercana.
En el Perú hemos hecho manifestaciones para que la violencia llegue a su punto final y se inicien las conversaciones que lleven a un definitivo proceso de paz. Y esto lo decimos por experiencia, porque hemos tenido conflictos con un saldo positivo, como el de Perú-Ecuador, después del cual se desarrolló un largo proceso de negociaciones, para llegar a un acuerdo.
Así que el Perú, al ser un país amante de la paz, desea que esta misma experiencia pueda llegar a la región.
Ahora vemos con mucha expectativa las negociaciones de Anthony Zinni, emisario estadounidense para el Medio Oriente, con quien esperamos se pueda marcar una nueva etapa en la región, a fin de que se restablezcan las medidas de confianza y se llegue a un proceso que conduzca a la paz.
A pocos días de la visita del presidente Alejandro Toledo a Israel, ¿cuál es su balance sobre las relaciones peruano-israelíes?
–Para comenzar, debo decir que Israel guarda una muy buena relación con América Latina en general, la cual participó en la etapa de creación del Estado de Israel.
Debo destacar que el Perú tuvo un papel importante. Incluso formó parte de la comisión para la investigación sobre Palestina, en las Naciones Unidas, que se reunió en 1947, y emitió un informe que contribuiría a su posterior partición en dos Estados: uno judío y otro árabe, con el cual se favorecía finalmente la creación de Israel.
Entonces partimos de una relación que se desarrolla a lo largo de los años, pero que es importante ir dotándola de un contenido concreto. Justamente pensamos que ahora es el mejor momento para hacerlo. Es en este contexto que se anuncia la visita del presidente Toledo, en mayo.
Creemos que va a ser un impulso a las relaciones en todos lo ámbitos: comercial, económico y cultural. Se podrán desarrollar una serie de componentes muy positivos, como el apoyo en el crecimiento agrícola peruano. Ya lo ha dicho el presidente Toledo, no sólo en el ámbito crediticio, sino también de asistencia tecnológica. Consideramos que Israel puede aportar mucho a nuestro país.
Dentro de poco se va a diseñar un plan de acción sobre la cooperación peruano-israelí, que esperamos esté listo para la llegada del Presidente.
Será una visita histórica…
–Será una visita histórica, porque se tratará del primer Presidente peruano en ejercicio que visitará Israel.
¿Qué áreas están incluidas dentro de la agenda a discutir durante la gira de nuestro Mandatario?
–Está el área de educación, en donde Israel tiene un gran avance, sobre todo en el componente tecnológico. Un ejemplo de ello es la educación a distancia, aplicable a la realidad de América Latina. Consideramos que diversas experiencias de este país pueden ser adaptadas al nuestro.
La agricultura y las comunicaciones también estarán presentes. Seguramente surgirán otras que, si bien no serán tan importantes, contribuirán al desarrollo, como pueden ser la pesquería y acuicultura.
Actualmente, ¿la balanza comercial peruano-israelí hacia dónde se inclina?
–En general la balanza comercial tiene una estructura más o menos determinada, favorable a Israel dos a uno.
Casi el 90 por ciento de los productos que exportamos es harina de pescado, mientras que lo que más vende Israel son equipos y maquinaria de riego. Lo que nosotros quisiéramos establecer es la posibilidad de realizar negocios conjuntos, y que Perú sea su socio estratégico en otras áreas, como en el sector comercial.
Debido a que tenemos estaciones agrícolas complementarias, se podrían desarrollar productos para colocarlos en mercados de interés común.
¿Cuánto tiempo estará el presidente Toledo en Israel?
–La visita está programada del 20 al 22 de mayo, y para ello se está trabajando en un programa con actividades de tipo económico, académico y cultural. Esperamos que sea una visita con mucho contenido y que marque también un nuevo impulso de las relaciones bilaterales.
Pensamos que a partir de esta visita presidencial pueden producirse otras más puntuales, de algunos ministros, parlamentarios y empresarios. Ahora estamos proponiendo que venga el presidente de Concytec, para que contacte con algunas universidades, ya que Israel es una de las potencias tecnológicas del mundo. Sin duda, muchas de sus experiencias podemos volcarlas en el Perú.
De otro lado, nosotros podemos ofrecer la información que manejamos sobre la Antártida y la protección del medio marino, en vista de que países de la región, como Ecuador, Colombia, Chile y Panamá, tienen un gran desarrollo en su lucha contra la contaminación, que tal vez puede ser exportada. Yo creo que la cooperación es una línea de ambas direcciones.

Peruanos en el lado palestino

Embajador, ¿tienen un registro de cuántos peruanos viven en Israel?
–Aproximadamente mil 200 peruanos radican en Israel, la gran mayoría es gente muy esforzada, que hacen su trabajo de manera ordenada. También tenemos un grupo de familias que viven en territorios palestinos, con el que mantenemos coordinaciones. Allí tenemos representantes, un consejo asesor consultivo, incluso una oficina consular, que es muy dinámica.
De esta manera, los hemos integrado, para atenderlos en todo tipo de situaciones, incluso de conflicto. Por ejemplo, después de los últimos sucesos, nos hemos contactado con ellos y felizmente se encuentran bien.
La educación superior israelí tiene una gran demanda entre la juventud peruana. ¿Existen estimaciones de cuántos compatriotas llegan aquí por este motivo?
–No tenemos las estadísticas, porque generalmente el requerimiento de becas se realiza por la Embajada de Israel en el Perú y otras instituciones, pero sabemos que existe una demanda cada vez más grande de tecnología.
Esperamos lograr mayores beneficios en esta área, no tanto en el sistema tradicional, sino en uno que posea cursos móviles. La idea es que vengan becarios peruanos y que israelíes vayan al Perú a dictar capacitación tecnológica. Esto ya se da en algunos casos, pero deseamos que sea más frecuente y con un efecto multiplicador, a fin de llevar esta capacitación a otras áreas del país.

Proyectos conjuntos

¿Cuáles son, en la actualidad, los sectores en los que se desarrollan proyectos conjuntos?
–Se trabaja la línea de cooperación en el sector agropecuario, un asunto de larga data y con muchos planes. Un ejemplo de ello es el proyecto Olmos. Sin embargo, es importante volver a hacer una evaluación de la cooperación agrícola, para lo cual ya se ha constituido un grupo de trabajo, coordinado por la Cancillería y el Ministerio de Agricultura. Éste dará un nuevo enfoque, tanto en el ámbito académico y empresarial como gubernamental.
La idea es desarrollar un plan de acción en el sector agropecuario, que permita incorporar aspectos de la industria y de asistencia israelí en la colocación de productos en los mercados internacionales. Asimismo, crear un instituto del desierto para tierras áridas y semiáridas, como el que funciona en la Universidad de Beer Sheva.
La Universidad Nacional Agraria La Molina firmó recientemente un convenio con la Universidad de Ben Gurión, con la que se inicia una permanente asistencia. Es importante señalar que el presidente Toledo fue invitado a esa casa de estudios, en la que se le hará entrega de un doctorado honoris causa.
¿En qué se basa el esquema de cooperación con la Universidad Nacional Agraria La Molina?
–Éste es un esquema nuevo, de cooperación, intercambio académico e investigación. Para quien conoce la Universidad de Ben Gurión sabe la importancia que tiene.
El Instituto del Desierto de la universidad mantiene muchos acuerdos de cooperación con diversos países de América Latina. Nosotros quisiéramos que en el Perú se plasmara una institución similar, debido a que nuestro desierto tiene similitudes con el de Neguev.
A partir de ahora la cooperación agrícola debe ser enfocada de una manera trilateral: gobierno, empresas y sector académico, donde se incluya el aumento de cursos móviles. Se puede seguir con el método de becarios, pero hay que innovar y determinar cuáles son nuestras reales necesidades, sin olvidar cada uno de los componentes mencionados.

Texto y Fotos: Karina Garay R.
(Enviada especial)


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