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Alejandro, Rodrigo, Santiago e Iván intervienen en el Campeonato Nacional de Motocross
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El clan Bulos
Los juguetes no ocupan un lugar preponderante en las habitaciones de los pequeños Alejandro, Rodrigo, Santiago e Iván Bulos. En cambio, sí lo tienen los trofeos, diplomas y fotos vencedoras junto a papá Iván, el responsable de que los cuatro hermanos crecieran con el amor a la velocidad de las motos.
La ilusión se apodera de los muchachos. Repetir las hazañas del padre en la década de los setenta y principios de los ochenta, que le valió convertirse en uno de los mejores elementos de motociclismo, es un sueño que se alimenta cada vez que culminan una faena en los circuitos de Manchay o Chincha.
Los nervios que no sintió cuando era corredor se apoderan de Iván Bulos Velikosnljsky al observar que sus hijos poseen la misma agresividad que él en los desplazamientos con la moto.
Todo comenzó, cuenta Alejandro (16 años), cuando su progenitor lo cargaba en brazos para que reconozca el hábitat donde se iba a desenvolver. La adaptación fue rápida. El mayor de los hermanos adquirió una moto de 50 cc. y desde entonces los entrenamientos fueron constantes. Cuatro veces por semana se cubría de coderas, rodilleras, pecheras y faja, además de un pesado casco.
Pronto, sentir de la adrenalina al doblar una curva, recorrer todo el circuito en menor tiempo posible o saltar la meseta maniobra que lo eleva por lo menos 8 metros sobre el suelo al tomar una empinada pendiente fueron volviéndose usuales y parte de la vida.
Luego Alejo escaló hasta llegar a la categoría expertos, donde corre con una moto de 125 cc., similar a la de su padre, cuando alcanzó el título Latinoamericano de Motocross en 1978.
Quiero ser como mi padre. Admiro su forma de manejar, no se pelea con la moto y eso es primordial para todo. Logré durante estos cuatro años ganar torneos nacionales y metropolitanos. Mi objetivo es competir en las fechas del Latinoamericano, que se efectuará en Venezuela, Puerto Rico y Argentina, aunque antes me gustaría correr en Chile y Ecuador como preparación, afirma Alejandro.
Rodrigo (14), Santiago (11) e Iván (8) no se quedan atrás. En sus distintas categorías (85 cc., 65 cc. y 50 cc.) siguen los pasos del ídolo máximo: su padre. Por lo pronto ya piensan en las próximas fechas del torneo nacional que se llevará a cabo en Ayacucho, Piura, Manchay y Madre de Dios.
Iván Bulos, actualmente con 42 años, no sabe cuál de sus vástagos será el que herede la habilidad que exhibió con las motos hace dos décadas. Dejé de correr en 1982 porque me rompí la rodilla. Eso me permitió competir sólo en torneos nacionales, luego me casé y me dediqué a los hijos. Es muy complicado señalar cuál de los cuatro se parece a mí cuando compiten, porque cada uno tiene sus virtudes. Diferentes personas me dicen que me ven en cada uno de mis hijos. En este deporte hay que tener paciencia y entrenar duro. Al principio no vas a hacer cosas que realizan los expertos. (Juan Sánchez)

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