|
SE LEVANTARÍAN RESTRICCIONES PARA INGRESO A MERCADO DE ESTADOS UNIDOS
En el Perú habitan cerca de 150 mil ejemplares de vicuña, cuya lana es una de las fibras más finas y cotizadas en el mercado internacional. Los productores de aproximadamente 800 comunidades campesinas dedicadas a la crianza de este auquénido solicitan no sólo el apoyo para impedir la caza furtiva del valioso animal, que además es su principal fuente de supervivencia, sino también medidas que les permitan abrir sus mercados con mayores posibilidades para la comercialización de la lana y sus derivados.
Un medio de vida
Se estima a la fibra de vicuña como una de las más finas para la industria textil y de tejido en el mercado internacional. Su uso ancestral llevó a los antiguos peruanos a convertir su lana en telas de complicados diseños que fueron destinados exclusivamente para la aristocracia.
La vicuña produce entre 200 y 220 gramos muy finos de fibra (10 a 12 micras de diámetros) en el momento de la esquila, que se realiza cada dos años. La calidad de su fibra obliga a cotizarla a precios elevados. Así, por ejemplo, se estima que un abrigo de piel de vicuña puede llegar a costar 15 mil dólares.
Para los productores asociados a la SNCV, con un adecuado manejo técnico y los recursos apropiados, se puede lograr un repoblamiento de este auquénido, lo que redundará en una mejor producción de fibra, carne y pieles. En consecuencia, se generará una línea económica que beneficie a la población de campesinos dedicada a esta actividad y que demandan apoyo para salir de la extrema pobreza en un corto a mediano plazo.
Hace más de tres meses, la SNCV presentó su Plan Nacional Estratégico para promover la conservación y desarrollo de la crianza y explotación racional de la vicuña durante los próximos 13 años.
En la actualidad, el Gobierno observó un proyecto de ley aprobado por el Congreso que modifica la Ley 26496 sobre el Régimen de Comercialización de las Especies de Vicuñas y Guanacos. Dicho proyecto de ley, que restituye la propiedad de este auquénido a favor de los campesinos, prohíbe las iniciativas privadas para un aprovechamiento económico de la vicuña en la zona altoandina y, por ello, provocó una amplia polémica con respecto a quién corresponde la propiedad de las vicuñas.
|
|

Nuevos horizontes para la comercialización de la vicuña
La posibilidad de abrir el mercado estadounidense a la comercialización de la lana de vicuña y sus derivados en virtud de un dispositivo legal en vías de aprobación en ese país constituirá un logro importante para mejorar las condiciones económicas y sociales de centenares de comunidades andinas. Éstas, asentadas en las zonas rurales de extrema pobreza del país, se dedican a la crianza de este valioso animal y a la producción de su fibra, cuyo desarrollo implica una prioridad para el Gobierno.
A raíz de la labor desarrollada por la Cancillería y a la Embajada del Perú en Washington para promover la aprobación de dicho dispositivo, la norma destinada a levantar las restricciones a la importación y comercialización de la lana de vicuña y sus derivados en ese país se encuentra en la última etapa de aprobación por parte del Servicio de Pesca, Vida Silvestre y Parques del Departamento del Interior.
El documento en trámite ya fue sometido a audiencias públicas y recibió también la opinión favorable de la División Legal, según fuentes de la Cancillería. El expediente deberá elevarse para su revisión y firma ante el director del Servicio de Pesca, Vida Silvestre y Parques, Steve Williams, y posteriormente remitido al juez Craig Manson, secretario asistente de dicha oficina.
Cerca de 800 comunidades campesinas en el Perú trabajan en la crianza de vicuñas y a la producción de su fibra, considerada una de las más preciadas y de alto valor en el mercado externo. Sin embargo, uno de los problemas que enfrentan radica en la falta de mecanismos para comercializar adecuadamente sus productos. La posibilidad de acceder al mercado estadounidense, en ese sentido, representa una luz de esperanza para mejorar su situación.
Asimismo, este asunto es una preocupación permanente del despacho de la Primera Dama, Eliane Karp, quien ha venido escuchando las demandas de los campesinos productores, como parte de su labor al frente de la Comisión Nacional de los Pueblos Andinos y Amazónicos. Se sabe que de aprobarse la citada norma, ésta tendría para el Perú una gran importancia social, en vista de que ello permitiría generar un importante ingreso a las comunidades andinas apartadas del sur del país, a cuyo desarrollo el Gobierno concede gran prioridad.
Producto de exportación
Actualmente, la venta de la fibra de este auquénido está limitada a un consorcio italiano y el nivel de salida es reducido. En el Perú existen aproximadamente 150 mil ejemplares de vicuña, una población amenazada constantemente por la caza furtiva y el aprovechamiento irracional.
La apertura de nuevos mercados en el frente externo, y en particular el estadounidense, representa una buena oportunidad para diversificar la oferta exportable de un producto de gran demanda en el mercado europeo y, al mismo tiempo, orientar a los criadores de las zonas más pobres a participar activamente en el mejor aprovechamiento y promoción de la lana de vicuña.
Un total de 789 comunidades campesinas, agrupadas en la Sociedad Nacional de Criadores de Vicuña (SNCV), está consagrada a esta labor en 15 departamentos del país. Desde 1993, mediante programas de conservación, cerca de 700 mil pobladores trabajan arduamente para proteger a esta valiosa especie de la caza indiscriminada y el aprovechamiento irracional que merma la población de dicho auquénido.
La SNCV afirma que el Perú posee el 80 por ciento de la población mundial de camélidos sudamericanos, entre vicuñas, guanacos, alpacas y llamas. Sin embargo, la población de vicuñas es inferior a la de alpacas y llamas, que es de tres millones y 300 mil respectivamente, debido a la acción de cazadores furtivos que lucran con su lana. Por ello, en algunas regiones, como Ayacucho, se puso en riesgo de extinción al preciado animal.
Los productores de vicuña exportan la fibra en bruto a Italia hace cuatro años, a través de un consorcio que, se informó, tiene vigencia hasta fin de año. Si bien las condiciones iniciales de este convenio permitieron a los productores peruanos acceder al mercado internacional, la sujeción a un precio determinado en el tiempo les resultó luego desventajosa. Según la SNCV, al año se exporta aproximadamente dos toneladas y media de fibra, lo cual representa una ganancia de un millón 200 mil dólares. No obstante, la relación de beneficio es de uno a 15. La fibra de vicuña se comercializa a razón de 308 dólares por kilogramo. No obstante, se sabe que en otros mercados europeos la cotización bordea los 600 dólares. El mercado italiano supo aprovechar la importación de la fibra en bruto de la vicuña peruana para mezclarla con otras en la industria textil y así optimizar la comercialización del producto. Ello lleva a la necesidad de procurarle a los criadores, con la ayuda y asesoramiento adecuado, los medios para ampliar su oferta exportable para la producción de fibra, carne y pieles. Con ello se les dotaría de valor agregado, que es lo que hace falta.
En busca de apoyo
El contrato suscrito con el consorcio italiano, que lo vuelve comprador único de la fibra de vicuña, impidió a las autoridades ayudar más decididamente en los últimos años a los productores con la intención de buscar nuevos y mejores mercados para la exportación. Sin embargo, una vez concluido este contrato de exclusividad, la relación entre la sociedad de productores y el Gobierno, a través de la Cancillería, deberá ser más estrecha para lograr mejores propósitos.
Éstos demandan, en ese sentido, mayor orientación para decidir qué posibilidades de acuerdo con consorcios de otros países es más conveniente para colocar sus productos, en mejores condiciones de precio y con mayores expectativas de aprovechamiento de la oferta. Asimismo, otra alternativa consiste en permitir que sean ellos, debidamente asociados, los que se lancen a la promoción de su oferta en el mercado externo.
El mercado de lana de vicuña no es fácil, debido a que por su calidad y alta cotización está restringido a un segmento determinado. No obstante, si bien su venta se orienta más hacia un sector de estatus alto, el hecho de que su oferta sea reducida ocasiona que sus precios se mantengan caros. En ese sentido, una eventual y pronta oferta de la fibra de vicuña al mercado estadounidense revolucionaría esta industria, pues sería captada por un segmento que es mayoritariamente de posición elevada.
El apoyo que requerirán los productores de las instancias correspondientes, como la Cancillería, será promover su adecuada organización para constituirlos en un consorcio de exportación, con la adecuada capacidad para identificar las ventajas de asociación para la transacción y comercialización.
Ellos requieren una investigación de los mercados objetivos, dotando así de la información conveniente a los productores en aspectos importantes como precios, orientaciones sobre la moda y otros que ayuden a dirigir correctamente su oferta.
Una especie amenazada
Hace unas cuatro décadas, la vicuña era una de las especies más valiosas del país que se encontraba en vías de extinción. Debido a la caza indiscriminada realizada por inescrupulosos, se redujo esta población de auquénidos a sólo cinco mil ejemplares. Los programas de conservación aplicados en los últimos nueve años permitieron, con ayuda de los campesinos de las regiones donde habitan, aumentar el número de vicuñas y repoblar las llanuras andinas.
En 1987, el Perú obtuvo por primera vez, junto a otros países, la autorización para poder transformar y comercializar internacionalmente telas y confecciones hechas industrialmente con fibra de vicuñas esquiladas vivas, durante la Sexta Conferencia de las Partes de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, CITES (Ottawa, Canadá).
A partir de 1995, el Perú y los demás países signatarios del Convenio para la Conservación y Manejo de la Vicuña iniciaron las gestiones para lograr que la 10º Conferencia de las Partes de la CITES (Zimbabwe, 1997) autorizara la transformación y comercialización internacional de fibra de vicuña, en la forma de tejidos de punto y artesanías santuarias.
Como resultado de ello, dicha convención acordó la reclasificación de la vicuña, que pasó del apéndice I la cual la señalaba en condición de especie en vías de extinción al apéndice II, es decir, a especie amenazada. Con ello, desde ese año (1997), el Perú puede comercializar, bajo estrictas regulaciones entre país exportador e importador, su lana y productos derivados.
EE UU
Pese a los logros en el marco internacional, este país aún no emite el dispositivo legal que adecua la legislación local (que data desde 1973) a las convenciones CITES. La norma interna para eliminar las restricciones actualmente existentes para comercializar la fibra y derivados en Estados Unidos está en vías de aprobación, pero debe pasar por una serie de pasos para lograr ese fin.
Edda Toscano Tello

TITULARES 
|
|