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COMISIÓN DE LA VERDAD REALIZÓ PRIMERA AUDIENCIA PÚBLICA
Las declaraciones de Angélica Mendoza, Prudencia Janampa y Georgina Gamboa fueron conmovedoras
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Dramáticos testimonios de víctimas en Ayacucho
Dramáticos testimonios, que arrancaron lágrimas a los asistentes, recibieron ayer los miembros de la Comisión de la Verdad y de la Reconciliación (CVR) al atender en Ayacucho una audiencia pública con víctimas y testigos de diversas violaciones perpetradas por fuerzas del orden y subversivos durante el decenio de 1980.
La sesión pública se inició con la manifestación de Angélica Mendoza, cuyo hijo, Arquímedes Ascarza Mendoza, desapareció en 1983, luego de ser detenido por efectivos del Ejército. En su narración, Mendoza refirió que su hijo era un estudiante universitario, y que fue detenido el 12 de julio de 1983 en su domicilio, por miembros del Ejército. Luego le llevaron al cuartel Los Cabitos, junto con otras personas. A pesar de su continua búsqueda, desde entonces no sabe nada de él.
Un segundo testimonio fue expuesto en quechua por Prudencia Janampa, pobladora de la comunidad de Soccos. Ella, entre lágrimas, denunció el asesinato de varios miembros de su comunidad, mientras se celebraba una fiesta familiar. Detalló que, en noviembre de 1983, efectivos policiales irrumpieron violentamente en la fiesta y detuvieron a 36 personas que se encontraban en el lugar, entre ellos niños y ancianos. Las mujeres fueron violadas y casi todos asesinados. Sólo una persona sobrevivió a la matanza; se valió de una cueva para refugiarse.
Posteriormente, el coronel PNP Guillermo Linares Bay relató que en 1982, cuando era jefe del destacamento policial de Huamanga, su contingente policial fue atacado por columnas del Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso. Durante ese enfrentamiento fue herido de gravedad, por lo que tuvo que permanecer internado durante ocho meses en el hospital de Policía.
Sin duda, el caso más desgarrador fue el de Georgina Gamboa García, detenida y violada hace más de 20 años, en 1981, por siete miembros de la Policía Nacional denominados sinchis, en el puesto policial de Vilcashuamán. Al relatar los hechos, dijo que luego de ser detenida fue llevada a rastras hasta un calabozo, e incomunicada totalmente, para ser objeto de vejámenes por parte de los miembros de la unidad policial.
Me golpearon por todo el cuerpo y cuando llegó la noche me violaron siete sinchis. Quedé como muerta. Ya nada me dolía; no sentía nada. Cuando amaneció, me arrastraron de nuevo, me metieron a un camión y me llevaron hasta Cangallo, manifestó a la audiencia.

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