TITULARES

Política

Sociedad

Derecho

Editorial

Opinión

Informe

Economía

Cultural

Espectáculos

Nacional

Deportes

ARCHIVO

ENLACES


EL PERUANO
Diario Oficial
Av. Alfonso
Ugarte 873
Lima 1
Teléfono: (51-1)
315 0400
Fax:
424 5023

CORREO
 
 



 I N F O R M E

miércoles, 19 junio 2002 


La irresponsabilidad alcanza límites insospechables cuando es el principal defecto de los inescrupulosos. La medicina no es un área exenta de estas taras sociales, ya que existen casi tres mil centros de rayos X que funcionan sin las licencias que expide el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN). De esta manera, no sólo los usuarios, sino también los operadores de los equipos radiológicos arriesgan sus vidas con innecesarias e inadecuadas exposiciones a la radiación.












Radiografías al instante
Proliferan alrededor de los hospitales y destacan en la arquitectura urbana por sus vistosos letreros que anuncian radiografías al instante y a precios económicos. Son establecimientos donde importa cualquier cosa, menos la salud de las personas. En estos consultorios impera la informalidad, por eso carecen de las mínimas medidas de seguridad que exige el IPEN, institución que otorga permisos y regula este tipo de locales.
El modus operandi en estos lugares empieza con el trabajo de jóvenes que abordan a los confiados necesitados que buscan con urgencia un servicio de radiografía. Los dueños de los consultorios contratan a muchachos que cobran comisiones a cambio de que consigan el mayor número de usuarios posible. Por lo general, se hallan apostados en las puertas de las salas de emergencia de los nosocomios, con unos cuantos volantes en las manos y un impresionante poder de convencimiento.
Aquellos que caen en las redes de estos “cazadores radiográficos” son conducidos a los consultorios que fungen de centros especializados en servicios de rayos X. La apariencia exterior es el anuncio de que en el interior la situación sólo puede ser peor: pequeños cuartos que combinan el concreto y el triplay en las paredes, techos altos, escasa iluminación, por decir lo menos.

Práctica peligrosa
El IPEN ha decidido tomar cartas en el asunto mediante una serie de operaciones, con el objetivo de erradicar estos establecimientos que atentan contra la salud de las personas o, en su defecto, ponerlos en regla. El doctor Modesto Montoya, presidente de esta institución, explica que las inadecuadas exposiciones radiológicas pueden causar, entre otros males, la muerte.
“Los rayos X son peligrosos para la salud, porque aumentan la probabilidad de cáncer. Pero correr este riesgo resulta inevitable en la mayoría de los casos, porque no hay otra forma de obtener una imagen interna con fines de diagnóstico. Sin embargo, se trata de que el riesgo sea el mínimo posible. Esto sólo se obtiene cuando el operador está bien entrenado y el equipo en perfectas condiciones.”
Según Montoya, en el Perú sólo el 25 por ciento de los centros de rayos X se encuentra registrado en la institución que preside. Esto quiere decir que de los cuatro mil establecimientos que funcionan como consultorios radiológicos, sólo mil cuentan con la autorización del IPEN.
Por su parte, el Colegio Médico posee en sus registros a 388 radiólogos, de los cuales casi 300 trabajan en Lima.
La mayoría de estos locales se ubican en el centro de Lima, en las avenidas Grau y Alfonso Ugarte y en los denominados conos de la ciudad. Para comprobar las precarias condiciones de seguridad en que operan, un equipo de científicos del IPEN desarrolla constantes inspecciones, cuyos resultados revelan que la salud de la población está en peligro.
De acuerdo con el doctor Montoya, en estos consultorios, los radiólogos repiten como autómatas una suerte de muletilla: “Sáquese la ropa, póngase esta camisa, pegue el pecho a la placa, respire, contenga el aire y exhale... Que pase el siguiente... Rapidito”. Esta rutina la realizan en menos de cinco minutos y, por si fuera poco, sin la previa solicitud de la orden del médico.
Las consecuencias de estas exposiciones de radiación sin el mínimo control son peligrosas por diversas razones. En primer lugar, por un principio básico de la energía nuclear, las probabilidades de desarrollar cáncer aumentan de manera considerable. Asimismo, en la mayoría de los casos, los operadores que toman las radiografías emiten diagnósticos de los resultados, para lo cual no están preparados.
“Toda persona que acude a los centros no autorizados se expone a recibir un diagnóstico erróneo y, por lo tanto, un tratamiento inadecuado, que puede complicar la enfermedad que padece. De otro lado, los operadores que no están capacitados de manera correcta irradian órganos equivocados, por lo que deben repetir la placa. Este descuido es muy grave porque existen zonas sensibles, como el aparato reproductor, donde no es conveniente recibir radiación en exceso, porque provoca esterilidad.”
Vacío legal
El Decreto Supremo N° 009-97-M aprobó el Reglamento de Seguridad Radiológica, que faculta al IPEN a regular la seguridad nuclear y la protección radiológica de los establecimientos o instituciones que manipulen energía. Esta autorización implica la responsabilidad de otorgar licencias a las personas que trabajan en este tipo de actividades.
“El certificado de buena calificación para los operadores se obtiene al aprobar un curso de quince a veinte horas de duración en el IPEN. Aquí aprenden todo lo relacionado con la práctica de tomar radiografías, además de los procedimientos para protegerse a sí mismos y a los pacientes. La capacitación también incluye cómo mantener el equipo y las instalaciones donde permanece, en condiciones adecuadas.”
Un requisito indispensable para que cualquier establecimiento obtenga una licencia de funcionamiento del IPEN es contar con la máquina de rayos X muy bien calibrada, es decir, con los cronómetros regulados. El equipo, ademáS, debe llevar un dispositivo llamado colimador, que permite enfocar sólo la zona que se quiere irradiar.
“En la actualidad, digamos que hay un vacío legal que impide sancionar estos casos. No existen penas contra quienes atenten contra la salud de las personas como consecuencia del incumplimiento de las condiciones para utilizar rayos X. Sin embargo, estamos trabajando al respecto para enviar un proyecto de ley al Congreso. Mientras tanto, hemos emprendido una campaña informativa y educativa para alertar a la población de estos peligros.”
La finalidad de esta campaña es lograr que los peruanos tomen conciencia de que sólo deben acudir a los establecimientos que tengan la licencia del instituto. De modo que esto obligaría a los responsables del resto de consultorios a obtener las autorizaciones respectivas.
En casi diez meses de gestión, el problema más grave que encontró el doctor Montoya en el IPEN es que existía sólo un inspector para cuatro mil equipos de radiografías con la misma cantidad de operadores. Así era imposible salvaguardar la salud de la población, asegura. Esta situación lo obligó a reorientar las fuerzas tecnológicas y científicas del país, lo que incrementó los equipos profesional según las necesidades reales.


Paola Pinedo García
Fotos: Jorge Paz Herbozo


TITULARES