Su prÒximo libro, La extensiÒn de la palabra, lo publicarÀ la Universidad nacional AutÒnoma de MÈxico (UNAM)
El poeta y los cuerpos celestes
Entre el oficio de la escritura y la lectura astral, Rodolfo Hinostroza anuncia próxima antología con gruesa selección de su obra dispersa en diversos géneros literarios.
Un pequeño juguete de vidrio se halla sobre la mesa. Al moverlo, polvillo de cielo discurre en cámara lenta entre las estrellas, lunas, soles, saturnos y corazones recortados en papel platina que flotan en el agua, de lado a lado. Ambos, la mesa y el mágico juguete, se encuentran en casa del escritor Rodolfo Hinostroza, quien precisamente conversa acerca de su conocida relación con los astros y sus designios.
Autor de Consejero del lobo (1965) y Contranatura (1971), entre otros libros, y perteneciente a la apreciada generación poética del sesenta, cuenta que a finales de 1978, en París, tuvo el primer contacto con la informática al servicio de la astrología, por lo que su enorme interés en el tema se vio gratificado. Inclusive, comenta que desde entonces tal fue su adentrarse en los vericuetos de esta labor para émulos de Jerónimo Cardán, que años más tarde sería autor de El sistema astrológico, auténtico best seller que a través de una técnica propia forjaría a toda una generación de astrólogos españoles.
“Todo horóscopo o carta astral es una fotografía del cielo que te vio nacer. Ambos son la imagen de la alineación de los planetas y de las estrellas que se detuvieron en un momento determinado para verte llegar al mundo, ubicándose en una posición que jamás se volverá a repetir, para luego retomar su marcha”, sostiene convincentemente Hinostroza.
El poeta asevera que esta situación irrepetible deja una ineluctable marca en el alma del ser humano, “una suerte de mapa obtenido sólo con la fecha y hora del nacimiento, y que tras darle forma al espíritu queda guardado allí para siempre”.
“Los astros lo modelan a uno y es necesario leer las marcas que ellos nos dejan para poder conocernos y definir así nuestro desempeño en el mundo. Un horóscopo es como la llave de entrada a una armonía general y es preciso definir, por ejemplo, si la marca que nos corresponde se relaciona o no con las de otros.”
Hinostroza reitera que lo que busca la astrología, “una ciencia tan antigua como las pirámides de Egipto”, es el equilibrio entre los elementos similares, lo cual “le permite al hombre engranarse con la naturaleza y la sociedad de una manera mucho más eficaz”. Por ello, hace 19 años fundó Astrocentro, pequeña empresa dedicada “no a vender basura como sí lo hacen los pseudoastrólogos mediante los diarios o la línea telefónica, sino simplemente la verdad de tu presente y futuro”.
La marca literaria
Pero los designios astrales no son lo único que ocupan actualmente a nuestro poeta. Marcado por las líneas de la creación, Hinostroza afirma que es fortuito el que sea más conocido como vate, pues su labor literaria se enmarca en diversos géneros como el teatro, la novela, la prosa, el cuento, la crónica periodística y gastronómica, entre otros. “Lo cual, a diferencia de otros multidisciplinarios (como Vargas Llosa y Cortázar que, siendo excelentes novelistas, produjeron obras de teatro o poemas deplorables), yo sí logro hacer bien.”
“Por ello, gracias a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), mediante la editorial Aldus, estoy próximo a presentar La extensión de la palabra, libro que reúne 600 páginas de todos los campos para los cuales he escrito, de ahí el nombre.” Una edición similar será también publicada en Lima, pero con el apoyo de una entidad nacional privada.
Para todos los gustos. Los lectores pueden ya esperar por la mencionada publicación. Mientras que aquellos que deseen una lectura personal de los astros sólo deberán acudir al Jockey Plaza, donde, en un pequeño local del renovado Astrocentro, Hinostroza atiende junto a su esposa y su fiel computadora, que utiliza un software astrológico creado por él mismo.
Daniel Contreras M. |