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Año de la infraestructura para la integraciòn 
TIPO DE CAMBIO AL 28/02/2005   COMPRA: S/. 3.255  VENTA: S/. 3.259  
Martes, 1/3/05
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editorial

Campesinos y traficantes
El lenguaje claro es el primer paso para enfrentar un gravísimo problema que no puede solucionarse con paliativos.

Es verdad lo que afirmó una dirigente de los campesinos cocaleros: la mayor parte de la producción de coca termina como materia prima para la elaboración ilegal de cocaína, es decir, los productores son, objetivamente, clientes de las mafias que fabrican y exportan droga. También es cierto que eso lo saben no sólo los cultivadores de coca, sino las autoridades locales, regionales y nacionales, en resumen, todos estamos al tanto, pero nadie lo manifiesta.
Mejor dicho, casi nadie lo expresaba abiertamente. Como afirmó el experto Roger Rumrill, la dirigente de los cocaleros se sinceró al hacer públicas afirmaciones que, durante el pasado fin de semana, el presidente del Consejo de Ministros patentizó en conferencia de prensa. En verdad, consideramos saludable que se deje de hablar a media voz, dado que de ese modo jamás se puede analizar ni, menos aún, enfrentar los graves problemas nacionales.


Al tener una clara visión de lo negativo de esa actitud tradicional de evitar hablar con claridad y franqueza acerca de las cuestiones desagradables es que González Prada afirmó: “Rompamos el pacto infame de hablar a media voz.” Por ello, juzgamos beneficioso decir las cosas con claridad, no para satanizar a los campesinos productores de coca, sino para, a partir del conocimiento verdadero de lo que ocurre, buscar la forma de emprender políticas realistas.
Los campesinos no son traficantes de drogas, sino simples cultivadores de una planta que es comercial porque sirve como materia prima para elaborar cocaína. Los productores lo saben y no obstante siguen haciéndolo por una simple y cruda razón: la ley del mercado, es decir, al sembrar coca ganan mucho más y tienen mayor seguridad en lo que respecta a precios frente a cualquier otro tipo de producto.


La historia nos enseña que es imposible enfrentar mediante la represión este tipo de situaciones. Por tanto, una política integral pasa por la industrialización de otros derivados de la coca que no sean utilizables por el narcotráfico (jabones, vinos, medicinas, mate en bolsas filtrantes...). A esto debe sumarse el fomento de cultivos alternativos cuyo objetivo sea la producción de insumos industriales. Un ejemplo interesante es sembrar caña como materia prima del etanol, para el mercado interno como de exportación.
Por tanto, luego de hablar claro, sin disimulos ni medias palabras, podemos tratar de poner el dedo en la llaga y enfrentar un problema cuya gravedad debe estar presente siempre en la conciencia de los peruanos.


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