Aceitando la maquinaria del
desarrollo
En la provincia de Tocache, departamento de San Martín, un pequeño, rojo y brillante fruto va ganándole terreno a la verde hoja de coca. Se trata de la palma aceitera, que después de 20 años de altibajos se ha convertido en el motor de una industria de increíbles perspectivas económicas y sociales. Además, resulta una excelente alternativa a la coca, cuya mayor producción está dirigida a la elaboración de cocaína
JOSÉ ALVA SALINAS
Definitivamente es más rentable una hectárea de coca que una de palma aceitera, pero los que siembran coca jamás duermen tranquilos, sentencia Ángel Irazola, gerente general de Palmas del Espino.
Esta empresa fue invitada por la Federación Regional de Palma Aceitera-San Martín (Fredepalma-SM), al igual que una serie de personalidades, a su segundo aniversario de creación, para mostrar los excelentes resultados que ofrece este cultivo.
Allí, en medio de esta selva de Tocache, actualmente pacificada y encaminada a brindar una mejor alternativa a sus campesinos, nos enteramos de que el Perú importa cerca del 90 por ciento de los productos oleaginosos. Esto supone una gran oportunidad para la palma aceitera nacional, que cada año incrementa su producción en diversos puntos del país.
“En una sola hectárea, es posible lograr hasta 20 toneladas de racimos, una producción que puede cosecharse durante todo el año”, asegura Nelson Larrea, gerente de Pro Amazonía. “Tuvimos que trabajar muy duro para que los campesinos de la zona aceptaran las bondades de este producto. Vemos actualmente los resultados.”
Al sobrevolar las plantaciones de la palma aceitera, observamos hasta donde alcanza la vista cómo creció su producción en esta zona. Se plantaron en este lugar alrededor de siete mil hectáreas, y otras asociaciones y federaciones –incluso un colegio nacional– empiezan a reemplazar la coca para iniciarse en este lucrativo negocio. En la actualidad, en todo el Perú, sólo se plantan alrededor de 14 mil hectáreas que se distribuyen en San Martín, Pucallpa, Iquitos y Huánuco.
Este segundo aniversario de la Fredepalma-SM fue motivo para invitar a aquellas personas que hicieron de este proyecto una aceitada y brillante realidad. Allí estuvieron en el estrado de honor el ministro de Agricultura, Manuel Manrique, además de los congresistas Aurelio Pastor, Carlos Chávez Trujillo, Jorge Chávez Sibina, Kuennen Franceza Marabotto y Ántero Flores-Aráoz.
Los campesinos, reunidos en más de veinte asociaciones que congrega a miles de trabajadores, desfilaron y saludaron la presencia de los parlamentarios, todos ellos representantes de la Amazonía, por lograr la ley de aplicación de un gravamen del 29 por ciento a los productos oleaginosos que llegaban de Colombia, Venezuela y Colombia, con lo que se detuvo su avance en nuestro país.
“Así, nuestros campesinos se asentarán con sus productos y después competirán en igualdad de condiciones”, sostiene el alcalde de la provincia de Tocache, Pedro Bogarín Bragas.
Asimismo, el ministro de Agricultura menciona que lo importante es mostrar las bondades de la palma aceitera no sólo como producto, sino como actividad rentable para que se siga expandiendo y genere desarrollo, además de ser una alternativa ante otro tipo de cultivo.
“Un cultivo alternativo a la coca es, definitivamente, la palma aceitera. Demora unos años en producir, pero después se tiene entre 25 y 30 años de producción si se maneja bien. En esta zona, con las salvaguardas que ofrece el Estado, es el producto alternativo al sembrío de coca. Se entiende que el agricultor no quiere sembrar un producto ilegal y vivir a salto de mata, sino un cultivo que le proporcione tranquilidad a largo plazo.”
Agrega que diversas asociaciones de la zona solicitan entre cuatro mil y cinco mil hectáreas para sembrar palma aceitera. “El Gobierno tiene la obligación de crear un fondo especial para financiar este tipo de actividades.”
En la plaza de armas de Tocache, bajo un benigno sol, todos se mostraban felices. Y con toda la razón, pues esta planta, que puede alcanzar hasta diez metros de altura y ofrece sus frutos después de cuatro años de sembrada, reportó una ganancia de cerca de 14 millones de dólares durante 2004, semejante a la producción de arroz.
Espino aceitoso
La visita a la planta transformadora Palmas del Espino, ubicada a 15 kilómetros de Tocache y la primera de este tipo a escala nacional con controles de calidad ISO 9000 e ISO 14OOO, confirma la propuesta de que la industria de la palma aceitera abre un increíble abanico de posibilidades de inversión, desarrollo y mejora de calidad de vida para sus trabajadores.
“La empresa, incluyendo las plantaciones y la planta procesadora, está valorizada en 50 millones de dólares”, precisa Irazola, mientras muestra cada uno de pasos del proceso de transformación: desde el retiro de los racimos de las frutos de las palmas –que el año pasado alcanzó las 24 toneladas métricas de racimos en las siete mil hectáreas de la compañía–, para lograr después la extracción del aceite, su refinación y su fraccionamiento.
Precisa que durante la extracción los racimos de palma son esterilizados, cocinándolos a elevadas temperaturas, para luego separar las frutas de aquéllos. Estas frutas son agitadas, a fin de descomponer las células que contienen aceite, para prensarlas posteriormente.
El aceite en bruto que se obtiene se recoge y se tranza para reducir las partículas sólidas grandes. Así, el aceite ya tamizado es clarificado por decantación natural, donde se separa del agua y lodo. El aceite crudo de palma es sometido posteriormente a un proceso de refinación, que consiste en suprimir mediante un proceso de neutralización desgomado, decoloración y desodorización, la acidez, gomas, pigmentos, olores y sabores no deseados.
Es increíble observar que de un fruto brillante y rojo se pueda obtener aceite, manteca y jabón, entre otros productos muy rentables y con un mercado aún virgen, en esta empresa del grupo Romero, asentada en medio de la Selva.
Con un sabroso almuerzo –rociado con el mejor aceite de palma–, alzamos vuelo. Desde el aire, observamos este extenso mar de altivas palmeras que, sin duda, en los próximos años se convertirá en uno de los sectores más productivos de la industria nacional. Un porvenir tan brillante como el aceite que produce.
Productos
De la palma aceitera (Elaeis guineensis) se obtiene el aceite de palma, y también el de la almendra de palma o palmiste. El primero se emplea para la elaboración de mantecas, margarinas y aceites, utilizados para panadería, pastelería, confitería, chocolatería, heladería, etcétera. El segundo presenta características similares a las del de coco, es decir, resulta un excelente sustituto para la elaboración de jabones. Además, de la harina de palmiste se elabora concentrados para aves, cerdos y ganado bovino.
Producción
notable
La palma de aceite es el cultivo oleaginoso que más aceite produce por cantidad de superficie. Tiene un contenido del 50 por ciento en el fruto y puede rendir de tres mil a cinco mil kilogramos de aceite de pulpa por hectárea.
Palma en el Perú
La superficie cultivada con palma llega a las 14 mil 667 hectáreas. Las plantaciones están en tres departamentos: San Martín (que concentra el 75 por ciento de la superficie, con 10 mil 970 hectáreas), Ucayali (donde se sembró el 20 por ciento del área total, es decir, 2 mil 995 hectáreas) y Loreto (donde existen 702 hectáreas que representan el 5 por ciento de la superficie instalada).
Consumo de aceites
En cuanto al consumo per cápita de aceites en el Perú, éste se encuentra en niveles bastante bajos (entre 2.5 y 3.5 kilogramos al año). En la última década, el consumo per cápita de aceites vegetales pasaron de 2.29, en 1990, a 2.83 kilogramos, en 1999. Mientras, los aceites compuestos mostraron una tendencia contraria: disminuyeron de 4.01, en 1990, a 3.12 kilogramos, en 1999.
Mercado mundial
El mercado mundial de aceites vegetales ha experimentado cambios significativos en los últimos años. El aceite de palma ha mostrado mayor dinamismo, pues su participación entre los aceites crudos más importantes en el mercado internacional ha pasado de 16 por ciento, en 1964, a 30 por ciento, en 1996. Se calcula alcanzar el 38 por ciento en 2010.
Principales
exportadores
En el mundo se comercializa anualmente alrededor de 11 millones de toneladas de aceite de palma. Los principales países exportadores son Malasia, Indonesia y Singapur, que contribuyen con el 90 por ciento de la oferta mundial. En América, los principales países exportadores son Colombia, Ecuador y Costa Rica.
|