CADENAS PRODUCTIVAS
Alternativa de desarrollo para el sector agrario

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Son muchos los problemas que deben resolverse para que el agro, en general, pueda alcanzar niveles de producción y competitividad similares a otros países de la región. Por ello, uno de los temas pendientes en la agenda del Minag es la organización de los productores, industriales y agentes del comercio del sector mediante mesas de concertación, cuyas decisiones tengan el consenso necesario.


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Con el objetivo de lograr un nivel de competitividad internacional y con el propósito de establecer y desarrollar mecanismos que permitan un crecimiento sostenido y armónico de actividad agraria, el Ministerio de Agricultura (Minag) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) capacitaron en el país a más de mil funcionarios, entre profesionales, técnicos y administrativos, en los temas de cadenas productivas y gestión de acuerdos de competitividad.
Este programa le permitirá al Minag cumplir una tarea importante como facilitador en la organización de los productores y desarrollar estrategias para conseguir que todos los participantes de una cadena productiva mejoren sus condiciones de producción y competitividad.
Antes del inicio de este programa, se hizo una selección de cultivos para determinar su prioridad en los ámbitos nacional, regional y local. Se determinó que los cultivos de importancia nacional son el maíz amarillo duro, maíz amiláceo, algodón, arroz, papa, trigo y cebada, café, menestras y palma aceitera.
De igual modo, se determinó que los cultivos de importancia regional son el cacao, quina, pijuayo para palmito, plantas medicinales, frutales, yuca, plátano y orégano. Como cultivos de importancia local figuran el camu camu, té, nuez, tabaco, jebe, tuna y cochinilla.
En los últimos meses se formaron mesas de concertación para la cadena productiva de algodón-textil-confecciones en Cañete, Ica, Huaura y San Martín; la cadena maíz amarillo duro-avicultura en Huaura; y la cadena de menestras en Lambayeque, Huaura, Barranca, Ica y Cajamarca.
También en Chanchamayo y Satipo se formaron cadenas productivas del café; en Apurímac y Ayacucho, las cadenas de cebada, y en Arequipa, la de vacunos de leche.
Una ventaja de las mesas de concertación relacionadas con las cadenas productivas es que evita la influencia individual ante las autoridades del Gobierno y las negociaciones bajo la mesa.
La participación democrática de los diferentes actores de la cadena productiva requiere de la unión de los agricultores en asociaciones, comités, empresas de servicios o sociedades por producto o por valle.
Esto incrementa la competitividad agropecuaria y la concertación con industriales, comerciantes, exportadores y con el Estado.
Ejemplos de este tipo de desarrollo agrario existen en diferentes partes del mundo y en países de América Latina: Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia, en donde este sistema está muy desarrollado.

Distribución equitativa
El incremento en la producción, la productividad, la calidad y en las exportaciones no garantiza la repartición equitativa de los beneficios.
Así, el agricultor pequeño o mediano que efectúa todas sus operaciones en forma individual y que sólo vende el producto agrícola tal como lo cosecha generalmente asume mayores costos y recibe precios inferiores que los agricultores grandes o asociados en organizaciones de servicio y que llevan a cabo actividades de comercialización o procesamiento, además de la producción agrícola.
Las cadenas productivas existen en el agro con diferentes formas de encadenamiento, según los productos y los tipos y tamaños de agricultores y características de los comerciantes e industriales, los cuales abastecen de insumos y servicios o que compran los productos a los agricultores.
En la cadena intervienen abastecedores de insumos (información de mercado, semillas, fertilizantes, pesticidas, hormonas, semen, alimentos para ganado, alquiler o venta de tractores y equipos, crédito, asistencia técnica, control de plagas y enfermedades, entre otros), agricultores, transportistas, comerciantes, industriales e inversionistas, entre otros; y diversos funcionarios públicos.
La competitividad de la cadena es mayor cuando cada grupo perteneciente a un eslabón está más organizado y hay cooperación entre los integrantes de los diferentes eslabones.
En las grandes empresas esto se logra mediante la integración vertical, donde cada eslabón de la cadena es parte de la gran empresa y se rige con una misma administración.
Cuando las empresas son pequeñas se requiere de su asociación entre las empresas de un mismo eslabón y las alianzas entre las otras empresas de los diferentes eslabones de cada cadena.
Generalmente, el eslabón más débil de la cadena es el de los agricultores. Por lo tanto, es indispensable su asociación y eficiente organización. Cada agricultor puede mantener la individualidad en el manejo de su chacra, pero muchas actividades serán mejor hechas y a un menor costo si se realizan en forma asociativa.
La compra o alquiler de maquinaria y equipos, la compra de semillas, fertilizantes, pesticidas, hormonas, semen, alimentos para ganado, la obtención de crédito y en mejores condiciones, la contratación de técnicos, el control sanitario en el valle, la identificación de mercados y la realización de contratos de compra y venta, entre otros, son actividades que al realizarlas en forma particular resultan menos eficientes y más caras que si se concretan en forma asociada y organizada.
Además, como los agricultores son muchos en relación con los empresarios de otras actividades, las negociaciones en el ámbito individual les colocan en situación de desventaja. Esto origina un desequilibrio en la distribución de los beneficios de la producción.
“La representatividad de los agricultores debe partir de las bases organizadas y no sólo de algunos cuantos líderes de la capital”, considera Luis Paz Silva, asesor de la alta dirección del Minag.
Sostuvo que siempre se encontrará una gran diversidad en la formación y operación de las cadenas productivas, debido a que existen diferentes tipos de agricultores y empresarios, diferentes clases de recursos, cultivos y crianzas.
Al respecto, reconoció que en algunos valles y en algunos cultivos será más fácil implementar estas cadenas y en otros podría ser muy complicado.
El trabajo del Minag, junto con los líderes de las organizaciones de las cadenas, precisamente residirá en identificar los problemas o dificultades en cada eslabón, definir las acciones por realizar, asignar las responsabilidades para su ejecución y compartir los aportes que se requieran para su cumplimiento.

Experiencia
Destacó que hasta el momento, entre las cadenas en proceso de formación más avanzados, destaca la de maíz-avicultura de Huaura.
Los agricultores asociados firmaron un contrato de venta de maíz con la principal empresa avícola del valle. Con el respaldo del contrato de venta del maíz antes de sembrarlo, obtuvieron un descuento del 30 por ciento en el precio de la semilla de maíz híbrido.
Asimismo, organizaron un servicio de asistencia técnica al crédito constituido por profesionales hijos de los agricultores, además de un crédito bancario parcial. Como resultado, obtuvieron un rendimiento promedio de ocho toneladas de maíz (el promedio anterior era de 6 toneladas).
De igual modo, varios agricultores sobrepasaron las 10 toneladas por hectárea y algunos consiguieron 11, 13 y hasta 14.5 toneladas por hectárea.


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¿En qué consisten?

El concepto de cadena productiva se refiere a un producto o un grupo de productos ligados por el uso. La cadena identificada permite localizar las empresas, las instituciones, las operaciones, las dimensiones y capacidades de negociación, las tecnologías y las relaciones de producción y de poder en la determinación de los precios, entre otros.
La cadena productiva es un conjunto articulado de actividades económicas integradas, como consecuencia de articulaciones en términos de mercado, tecnología y capital.
Se entiende por cadena productiva al conjunto de agentes económicos que participan directamente en la producción, después en la transformación y en el traslado hasta el mercado de realización de un mismo producto agropecuario.
Entendemos por cadena productiva el conjunto de actividades estrechamente interrelacionadas, verticalmente vinculadas por su pertenencia a un mismo producto y cuya finalidad es satisfacer al consumidor.



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