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La
indomable Selva peruana se contempla en su mayor
dimensión cuando el hombre pretende
someterla a su ambición, con el fin de
colonizarla. Sin embargo, resulta permisiva cuando
éste se esfuerza por lograr una convivencia
pacífica con el objeto de adaptarse como
parte de su ecosistema.
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¡Tse haupa cohuen all yané tzero!
Con estas palabras, un yanesha le da la bienvenida, en su
idioma natal, a todo aquel que visita Oxapampa, tierra de
mixturas culturales que alberga a los descendientes de los
coloniadores austro-alemanes que llegaron a esta
región en 1891 y a estos indígenas,
inconfundibles en el paraje selvático.
Espléndidas orquídeas, únicas en su
género, también son parte de este panorama
natural. Pero la belleza de estas flores no se compara con
la hermosura de sus mujeres, razón por la que
más de un viajero ha osado denominar a este pedazo
del Perú como el paraíso terrenal.
Tal vez sea esto lo que motivó a un poeta
limeño, inspirado en el atractivo de las doncellas
del lugar, a crear esta serenata que es casi un himno para
las muchachas: Parece diosa divina, / la mujer
oxapampina
/ tú llevas sangre de Europa, /
peruana botón de rosa, / escucha esta serenata / que
viene desde la Costa
Por los reportajes vistos en televisión, los peruanos
tienen un vago recuerdo de los pobladores que habitan estas
tierras. Éstos parecen haber sido sacados de las
obras de Homero; figura que los describe mejor al hecho de
identificarlos tan solamente como oxapampinos.
Pero la riqueza de este pueblo no sólo se asienta en
el atractivo de sus hijos, pues antes que sus bisabuelos
pisaran este suelo, tribus de yaneshas (mal llamados
chunchos), asháninkas y lorenzos,
primeros en habitar esta región, formaron un perfecto
ecosistema con las criaturas vivas de la Amazonía,
modo de vida que más tarde fue adoptado por los
pioneros austro-alemanes, a fin de mantener la
armonía con el medio ambiente.
Este tipo de concordia con la naturaleza es la que invita al
viajero a sentir nuevas experiencias, observar paisajes
únicos en el mundo y a compenetrarse con sus
raíces indómitas.
Quien visitó Oxapampa durante su semana jubilar
del 26 al 31 de agosto por su 111° aniversario de
fundación pudo constatar esta
afirmación, y es que las características
naturales que aquí se aprecian, invitan al turista a
cambiar la vida citadina para volver a los orígenes
bíblicos.
Aunque no le aseguramos que sus moradores lo dejen andar
como Adán en el Paraíso Terrenal, sí le
afirmamos que su estadía será inolvidable.
Quizá sea esta alianza con lo natural lo que
motivó a Enrique Bottger Treu, limeño de
origen germano, junto con otros colonos, a fundar Oxapampa,
nombre quechua que significa pampa de paja.
Festejos
populares
Mas
no se equivoque al creer que por su sangre austro-alemana
los oxapampinos son reacios a organizar y participar de
fiestas. Ellos supieron adaptar perfectamente las
competencias de destreza forestal y los rodeos, que sus
antepasados trajeron desde la Europa del siglo XIX, con las
peleas de gallos, yunzas y celebraciones que se realizan por
Fiestas Patrias.
El torneo de cintas a caballo, que aún forman parte
de las costumbres populares en Francia, España,
Italia y Alemania, cuyo origen se remonta a las competencias
entre los caballeros del Medioevo, cobran cada día
mayores adeptos entre los lugareños de las
localidades aledañas a este sector.
El evento consiste en colgar varias cintas con anillos en la
parte superior de un arco, que los jinetes deberán
tratar de insertar con unas varillas especialmente adornada
para la competencia. Gana aquel que logre recolectar un
mayor número de aros.
Las pruebas de destreza forestal consisten en cortar lo
más rápido posible enormes árboles con
sierras y motosierras, en las que pueden inscribirse mujeres
y hombres que deseen demostrar su habilidad con estas
herramientas. Los deportes que aquí se practican son
un espectáculo para quien anhele escapar de la rutina
futbolística de todos los fines de semana.
No se sorprenda si, al terminar los juegos, los habitantes
del pueblo lo invitan a beber como vikingo. Pero no olvide
exclamar antes de cada trago: ¡kalosho!
(salud, en alemán). En el bufé son infaltables
el sajino con tacacho, y el venado en asado,
acompañados por una buena porción de yucas
fritas y refrescos de frutas de la estación.
Odisea
por el paraíso
La
tribu yanesha mantiene una frase que puede resumir lo que
para un poblador de la Amazonía significa vivir en
armonía con la naturaleza: Nuestros monumentos
arqueológicos son los bosques, las montañas,
los manantiales, las cataratas y los
árboles.

La ubicación estratégica de Oxapampa le
permite al turista observar la variedad de recursos
naturales y de fauna silvestre que forma la biodiversidad de
las áreas protegidas del Parque Nacional
Yanachaga-Chemille y la reserva comunal de Yanesha.
El primero de estos parajes es el más visitado por
los excursionistas. Cuenta con una extensión de 122
mil hectáreas, y abarca los distritos de Villa Rica,
Oxapampa, Huancabamba, Pozuzo y Palcazú.
Esta reserva ecológica, además de albergar una
inmensa diversidad de aves y flores únicas en su
género, presenta interesantes formaciones
geológicas y miradores naturales con alturas que
llegan hasta los cuatro mil metros sobre el nivel del mar
que permiten apreciar parte del lado oriental de la Selva
Baja.
Las visitas al parque resultan propicias durante el
período abril-setiembre. Las zonas de fácil
ingreso son por los puntos denominados La Esperanza, San
Daniel y Paujil. Si visita Yanachaga-Chemillen, se
recomienda contar con un guía que conozca la zona, de
lo contrario deberá solicitar la ayuda de
algún nativo.
El acceso al bosque es gratuito. Los terrenos son adaptables
para los deportes de montaña (trekking, ciclismo,
escalada, etcétera), así como para disfrutar
de sus cascadas y afluentes, que invitan a darse un
chapuzón. Además, si lo prefiere, practicar
canotaje o recorrer el río en kayac.
Otros lugares que el turista puede visitar a pocos
kilómetros de Oxapampa es el puente colgante de Palos
(localidad de Huancabamba). En Pozuzo, primer territorio que
fue colonizado (en 1859), se puede divisarse las primeras
casas construidas por los colonos, que todavía
conservan los techos rojos a dos aguas, típicos de
las zonas alpinas europeas.
Punto
de partida
Si
experimentar los atractivos turísticos que Oxapampa
tiene por ofrecer es lo que desea sin dejar de lado
las comodidades de la civilización, este es el
lugar que debe visitar.
El pueblo se ubica en la provincia del mismo nombre, en el
departamento de Pasco. Su clima semihúmedo,
característico de las zonas tropicales, le permite
bordear los 23 grados centígrados, ideal para
disfrutar de los rayos solares y bañarse en las
decenas de pozas naturales formadas por las cristalinas
aguas de las cataratas que se hallan en diferentes puntos de
la región.
Para
llegar a Oxapampa se pueden abordar los buses que parten de
Lima rumbo a La Merced. El pasaje cuesta 25 soles como
máximo. Desde este distrito, un colectivo lo
llevará hasta esta ciudad encantadora. El viaje desde
la capital dura, en promedio, ocho horas, por eso le
recomendamos algo de lectura ligera para el camino.
Si se perdió las festividades por la fundación
del pueblo, aún puede darse el gusto de visitar a
este rincón del paraíso hasta octubre, mes en
el que todavía puede participar de las fiestas
costumbristas y disfrutar de un clima favorable.
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DEPORTE
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Los deportes ecuestres son los preferidos por los
oxapampinos.
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OXAPAMPA
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Es la afirmación de que se puede alcanzar
esta coexistencia sin explotar en forma desmedida
los recursos que la Amazonía ofrece.
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Casas con techos a dos aguas revelan una influencia
europea.
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