Las playas del litoral peruano se preparan para recibir 2003
Bienvenida con sabor a mar

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Pescar, correr olas, tomar el sol o disfrutar de un buen cebiche, cualquier pretexto es bueno cuando la recompensa es la misma: descansar el espíritu. El mar ofrece éstas y muchas otras opciones en cualquier época. Si se trata de despedir el año y empezar uno nuevo con buen pie, quemar muñecos, comer 12 uvas o dar la vuelta a la manzana con las maletas, son rituales del pasado y sin evidencia
s de éxito. Mejor que eso es un chapuzón a las 24.00 horas del 31 de diciembre, pues garantiza paz interior durante los siguientes 365 días.

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La preferencia de un espacio natural como el mar, tal vez se relacione con la búsqueda de la dimensión en que coinciden espontáneamente el principio y el fin. El borrón y cuenta nueva, para empezar con buen pie el año venidero, se vuelve casi una obsesión. Mientras que embriagarse de los buenos augurios del dios Poseidón se convierte en una irresistible tentación.
Los más de tres mil kilómetros de Costa peruana ofrecen rincones paradisíacos comparables con las mejores playas del mundo. Cualquier época es recomendable para visitarlos; sin embargo, el fin de año es una ocasión impostergable.
La Comisión de Promoción del Perú (PromPerú) recomienda 10 destinos para la resaca de fin de año. Antes de partir, claro está, no hay que olvidar que se deben tomar precauciones contra los infaltables amigos de lo ajeno; portar documentos de identidad; llevar sólo el dinero suficiente; y, por supuesto, beber con moderación para no conducir en estado de ebriedad.
Piura: palmeras y arena blanca
El norte peruano goza del privilegio de ser un espacio de playas de aguas tibias, clima semitropical y exquisitos potajes marinos. El balneario de Punta Sal, en Piura, ofrece Sol todo el año y un ambiente propicio para la pesca y el buceo.
Para comer un buen plato de langostinos en Punta Sal es necesario conducir hasta el kilómetro mil 187 de la carretera Panamericana Norte y tomar un desvío de dos kilómetros. El balneario cuenta con hoteles y restaurantes con actividades durante todo el año.
En Piura, la playa de Máncora es considerada el santuario del surf peruano en el verano. Entre diciembre y marzo de cada año, las calles de este apacible pueblo se transforman en un carnaval interminable, tanto de día como de noche.
Un poco más al sur, la zona conocida como Las Pocitas posee un área rocosa donde, al bajar la marea, se forma una serie de piscinas naturales de aguas tibias y arena fina. Ambas playas se ubican cerca del kilómetro mil 164 de la carretera Panamericana Norte, y cuentan con gran variedad de hoteles y restaurantes.
En el balneario de Colán la naturaleza se complementa con la belleza arquitectónica de sus calles. Los viejos solares y las casonas con terrazas levantadas sobre pilotes de madera armonizan perfectamente con las palmeras de sus playas de aguas calientes. Abundan las rayas o pastelillos, por lo que se recomienda ingresar en el mar arrastrando los pies.
Un desvío asfaltado en el kilómetro 989 de la Panamericana Norte, con dirección al puerto de Paita, al norte de Piura, conduce directamente a este tradicional balneario, en el que los cebiches a la orilla del mar, acompañados, por los clásicos tamalitos verdes son incomparables.
La bahía de Nonura, ubicada en la provincia piurana de Bayóvar, posee las últimas playas vírgenes del Perú, de acuerdo con los expertos en turismo. Las cadenas rocosas de granito blanco que se desprenden de las dunas son el marco perfecto de un mar limpio en el que abundan delfines, tortugas y diversas aves marinas.
Para ingresar en esta bahía se requiere de un permiso especial de la empresa Petroperú S.A., otorgado en sus oficinas de Lima o Piura. Con este documento, para llegar a la zona, se debe tomar el desvío en el kilómetro 886 de la Panamericana Norte que conduce a Bayóvar. Es recomendable acceder a bordo de vehículos todo terreno (4x4).
Más cerca… imposible

En la provincia de Casma (Áncash), el litoral presenta un circuito de playas escondidas entre formaciones rocosas e islotes. En Culebras, Corralones, Tuquillo, Tortugas y La Gramita, el agua es fría y los vientos fuertes, lo que favorece la pesca artesanal y el buceo.
Estas playas se ubican al norte de la localidad de Huarmey, a 300 kilómetros al norte de Lima. La corvina y el lenguado son las especies favoritas de los visitantes, quienes en la temporada veraniega abarrotan los quioscos y pequeños restaurantes de la zona.
El Paraíso es una península formada por la playa del mismo nombre y, además, por El Palmero, Tilca y Tocoy, entre otras, con mar tranquilo y, sobre todo, limpio. La zona es concurrida por veraneantes que acampan varios días, especialmente en verano. Abundan las aves marinas, como el charrán ártico, que llega desde Francia después de recorrer 35 mil kilómetros.
Estas playas se hallan entre Las Salinas de Huacho y la ciudad del mismo nombre. Hay dos maneras de llegar a El Paraíso: primero, por un desvío en el kilómetro 135 de la Panamericana Norte, exclusivamente para camionetas todo terreno. También se puede acceder por una entrada posterior al puesto de peaje, entre los kilómetros 140 y 141 de la misma vía.

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La fiesta continúa en el Sur

En Lima, una de las playas más recomendables es Chepeconde, conocida hace algún tiempo como La Barca. Es uno de los lugares preferidos para acampar por los veraneantes capitalinos. Está dividida en tres zonas por una cadena de peñascos. Para llegar, se toma un desvío en el kilómetro 120 de la Panamericana Sur.
Paracas es una de las joyas turísticas del litoral peruano. Sus playas (La Mina, La Catedral y Mendieta), peñascos, islas y gigantescos acantilados constituyen la reserva natural que lleva el mismo nombre, con 335 mil hectáreas de extensión.

El buceo, la pesca, la tabla hawaiana, el windsurf y la fotografía son las actividades preferidas de los visitantes a la bahía de Paracas y a sus islas, como las famosas Ballestas, un verdadero regalo de la naturaleza.
Los lobos marinos, un sinnúmero de aves migratorias, el pingüino de Humboldt y el gato marino, entre otras especies, encuentran aquí el hábitat ideal en que pueden gozar de su plena libertad sin el temor de ser atacados por el hombre.
A la reserva se accede desde la carretera asfaltada que parte desde Pisco, cerca del kilómetro 234 de la Panamericana Sur.
Puerto Inca ostenta el título de la playa más bella del sur peruano. Ubicada en Arequipa, está dividida por dos pequeñas bahías, con un mar limpio y calmo. El lugar debe su nombre a que fue uno de los destinos preferidos por el soberano del Tahuantinsuyo para obtener pescado fresco.

Destacan aquí los restos del camino inca que recorrían los chasquis para llevar pescado al Cusco. También se aprecian construcciones de piedra precolombinas en la zona, además de otras vías que unen la Costa y las alturas de Arequipa y Cusco.
La tradición oral dice que el inca bajaba desde las alturas hasta este balneario, donde dirigía las ceremonias sentado en una silla de piedra y oro. Algunos pescadores cuentan que este trono se encuentra en el fondo marino, en el interior de una caverna submarina resguardada por extraños personajes. Para llegar hasta Puerto Inca se toma el desvío afirmado de tres mil metros de extensión que parte del kilómetro 603 de la Panamericana Sur y desciende por una estrecha quebrada. El balneario cuenta con un albergue para visitantes.

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