Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía y Edegel publican sexta edición del libro "Así es la Selva"
La maravilla verde

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Si usted sabía que la inaguya es una palmera
y que los nativos aprovechan
el nervio de
su hoja para preparar la saeta que debidamente envenenada
con el curare
se dispara con la pucuna, no necesita leer este libro.
Caso contrario, resulta una lectura obligada.

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Aunque en la Selva nunca hay un silencio completo, si en un momento repentino todo parece que queda suspendido en el aire –y sobre tu hombro escuchas tres silbidos lúgubres–, no hagas movimiento alguno, quédate totalmente quieto… ¡es el tunche que está pasando!
Si te atreves a cruzar las aguas, sin amuleto o visto bueno de un brujo autorizado, ten cuidado con el yacuruna (hombre de las aguas), que anda suelto y al acecho de incautos navegantes. Se trata del responsable de los oleajes fuertes o de provocar tan absorbentes remolinos. Sin duda, quien cae en su desgracia, irremisiblemente perece.
Lo mejor es que no huyas y que te sobrepongas al espanto. Al final, el misterio de la Selva camina –o renguea– con los extraños pies del chullachaqui, cuya suerte tiene dos versiones. La primera dice que es una especie de duende, muy pequeño, cojo, que camina al revés, es decir, con el talón hacia delante, para que la gente, al ver la dirección que toma su huella, quiera huir en sentido contrario y caiga terrible y lamentablemente en sus brazos.
La otra versión discrepa en la dirección de sus pies. Señala que tiene uno inmenso, también con el talón hacia delante, y otro pequeño en posición normal. De esta manera, la gente huye confiada siguiendo las huellas del pie pequeño, para terminar en sus manos, “hasta morir en una macabra y selvática agonía”.
Estos son sólo algunos relatos que recoge la impresionante obra Así es la Selva, del misionero jesuita Avencio Villarejo, que fue publicada en su sexta edición por el Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía (CETA), con el auspicio de la Empresa de Generación Eléctrica de Lima (Edegel).
“Así es la Selva es la misma, completa, redonda, sin fisuras, casi acabado en su estructura, aunque renovada y viviente como un ser que se transforma en el andar, se adapta al momento y mantiene su singularidad por arte y magia del tiempo que hace que, siendo otros, seamos los mismos. La sobria mirada castellana que quedó cautiva de este dédalo de ríos y bosques, de tahuampas y restingas, de cuerpos de agua fluida y tersa como los espejos de las cochas que reflejan el cielo, le han llevado a titularla así de sencillamente, ni más ni menos, despojada de fosforescencias y alucinaciones”, manifiesta el prólogo del director del CETA, padre Joaquín García.
El libro forma parte de la colección Monumenta Amazónica, esfuerzo editorial del CETA, creado en 1984 con la intención de recuperar las fuentes históricas amazónicas entre 1542 y 1922. Para ello, cuenta con la colaboración de científicos sociales e historiadores, tanto nacionales como extranjeros.
Esta variopinta selección de obras fue clasificada en cinco grandes series temáticas: conquistadores, misioneros, agentes gubernamentales, científicos, y viajeros, extractores y testimonios indígenas.
Así es la Selva consta de cuatro partes: geografía, biología, etnografía e historia. En su interior, además, contiene un mapa satelital de la Amazonía norperuana. En sus 200 páginas de impecable impresión, el libro está ilustrado con fotografías de muy buena calidad y con las notas vividas por el padre Avencio Villarejo desde su llegada a tierras amazónicas en 1934
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Fauna

El Buduco relojero se alimenta de insectos y pequeños vertebrados.


Viviendas

Las viviendas se levantan en la orilla del río.



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