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El
hallazgo de restos fósiles de una peculiar
especie de cocodrilos, conocida como falso Gavial,
permite despejar algunas incógnitas sobre
estos animales que poblaron la costa sur del
Perú hace cinco millones de años.
Como el mencionado reptil cuyos actuales
descendientes sólo existen en el
archipiélago malayo, innumerable fauna
habitó la región desértica de
Sacaco (al norte de Arequipa), entonces una zona
marina que, a raíz de los cambios
geológicos, ha conservado los fósiles
de diversas especies que vivieron durante el
Mioceno Superior y el Plioceno Inferior. Esos son
los resultados de un minucioso trabajo de
paleontólogos peruanos realizado en los
pasados siete años.
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Con
cara de pocos amigos, el hocico estrecho y alargado como una
trompeta del que brotan desiguales y agresivos
dientes, la bestia se acerca amenazante hacia la
orilla.
En la playa,
ese extraño y temible antepasado de los cocodrilos ha
divisado un incauto pariente cercano de los piqueros que
juguetea en las tranquilas y tibias aguas de la represa
marítima.
La
víctima, uno de los tantos vertebrados alados que
junto a los pingüinos, cormoranes, gaviotas y
gallinazos poblaban la región de Sacaco (en lo que
ahora es el norte de la franja costeña de Arequipa),
no advierte el peligro.
De pronto,
el depredador bate las mandíbulas y se hace del
portentoso bocado. En un abrir y cerrar de ojos atrapa al
piquero prehistórico, que no tiene tiempo para alzar
vuelo.
Detalles
más, detalles menos y acaso con diferentes
antagonistas, la escena descrita entre ese pariente
raro del cocodrilo y su eventual víctima era
cotidiana en esa zona de la costa sur durante el
período Terciario (parte del Mioceno Superior y el
Plioceno Inferior).
Cinco
millones de años más tarde, un grupo de
paleontólogos peruanos descubriría que ese
extraño espécimen, cuya existencia se remonta
al Eoceno de Asia y Africa, vivió a sus anchas por
estos lares del Señor.
Debido a su
similitud con los gaviales cocodrilos que se
caracterizan por poseer el hocico muy largo y delgado (el
único representante actual vive en el río
Ganges, en la India) los cuales, también,
habitaban la zona de Sacaco, le denominarían falso
Gavial.
Mario Urbina
y Rodolfo Salas, investigadores de la Universidad Peruana
Cayetano Heredia (UPCH) y del Museo de Historia Natural de
la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), quienes
trabajan hace siete años en la zona, encontraron tres
cráneos parciales y una porción de
mandíbula de esta criatura.
El
tamaño de los cráneos es de 70
centímetros de largo y guardan similitud con el de
los cocodrilos que vivieron en el período Terciario
en Norteamérica, aunque el hocico del falso Gavial
era más largo y estrecho, el cual utilizaba como
pinza para atrapar peces o aves.
Pero,
¿qué lo trajo por este lugar? Ese es un misterio
que la comunidad científica tarde o temprano
descifrará, porque no es mucho lo que se sabe del
falso Gavial.
De acuerdo
con las reglas básicas de la paleontología, no
hay en el mundo muchas localidades fosilíferas en las
que se hayan descubierto dos especies de cocodrilos
longirrostros (hocico largo) que aparentemente
compartieran un mismo ambiente geográfico.
Salas
manifiesta que la presencia de las mencionadas especies en
Sacaco es un enigma. En muchos casos han competido,
aunque es muy probable que hayan tenido espacios y
estrategias de sobrevivencia diferentes, afirma.
Debido a
esto es importante determinar cuándo llegaron al
lugar, cómo vivieron y por qué desaparecieron.
Luego de absolver estas interrogantes, la comunidad
científica tendrá nuevos detalles acerca de
los diferentes organismos que había en el pasado,
así como de su evolución.
Por
lo pronto, se sabe que tanto el falso Gavial como los
gaviales que habitaron la zona evolucionaron paralelamente,
a partir de cocodrilos primitivos.
Zona marina.
Hace cinco millones de años, Sacaco era una zona
marina rica en alimentos. El océano llegaba hasta la
Cordillera y el actual desierto era un mar de aguas
superficiales.
Esto debido
a que durante la mayor parte del período Terciario
(hace 50 millones de años) la línea de la
costa estaba más al este de su posición
actual.
A
raíz del retiro del mar y el levantamiento de la
costa en el Cuaternario (hace un millón de
años), los sedimentos marinos en los cuales se
fosilizaron innumerables vertebrados, se expusieron a los
vientos costeros.
Con el paso
del tiempo, se descubrieron numerosos restos que permitieron
a los científicos abrir una ventana sobre la fauna de
un pasado peruano muy anterior a la llegada del hombre a
Sudamérica. Es por eso que esta región
es muy rica en fósiles, no sólo marinos sino
también continentales, apunta Salas.
Entre la
fauna que había en grandes cantidades destacan las
ballenas. La mejor prueba son los esqueletos de este animal
que se aprecian a simple vista sobre la superficie del
desierto de Sacaco.
Vivían,
también, otros cetáceos como los delfines,
marsopas, ballenas picudas, cachalotes enanos y una especie
muy rara: el delfín-morsa. El mar peruano del Mioceno
y el Plioceno estaba infestado de tiburones, algunos de 15 a
20 metros de largo y dientes del tamaño de una
mano.
La costa,
además, estaba superpoblada por colonias de focas
entre ellas, la Acrophoca, las cuales
cohabitaban con las aves marinas.
Sin embargo,
el animal más raro en esta zona era un perezoso
terrestre del tamaño de un perro grande que, en busca
de comida, se adaptó a la vida
acuática.
Labor
pionera. Desde 1979, el estudio de esta zona la
desarrolló el paleontólogo francés
Cristian de Muizon, quien realizó importantes
investigaciones sobre algunas especies.
En los
quince años que estuvo en nuestro país, De
Muizon estudió diversos fósiles que han
permitido obtener información científica sobre
algunas especies que habitaron Sacaco. Esta labor tuvo eco
en algunos peruanos como Urbina y Salas, quienes hicieron
importantes hallazgos.
Es
así como varias veces al año, los
investigadores visitan la zona por períodos de dos
semanas. En estas expediciones algunas financiadas por
el Museo de Historia Natural, otras por la UPCH y el
Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA)
excavan en pos de restos fósiles.
La
última expedición de este año, por
ejemplo, fue en agosto. En el campo, cuando ubican las
piezas paleontológicas, limpian la superficie con
cuidado. Premunidos de cinceles, brochas y agujas, remueven
la matriz rocosa, paciente labor que, por lo general,
demanda muchas horas.
Obtenidas
las piezas, éstas son trasladadas al laboratorio.
Allí tratarán de hallar alguna pista que nos
conecte con el pasado peruano de hace millones de
años.
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Bestiario
sacaquino
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Ocultas bajo las
arenas de Sacaco franja arenosa situada entre
los distritos de Lomas y Bella Unión,
provincia de Caravelí, Arequipa
existen evidencias de la vida ligada al ambiente
marino hace algunos millones de años.
Son muchas las
especies que moraron en esta región
perteneciente a la unidad geológica conocida
como Formación Pisco, una de las mayores
zonas fosilíferas, que comprende 300
kilómetros, desde Pisco (Ica) hasta Yauca
(Arequipa).
El perezoso
semiacuático (Thalassocnus). El perezoso era
un herbívoro del tamaño de un perro,
que se alimentaba de algas marinas durante el
Mioceno Superior (hace siete millones de
años). Según los fósiles
descubiertos, se adaptó a la vida
acuática o semiacuática, a fin de
procurarse comida, aunque ese ambiente era muy
peligroso para él porque era presa
fácil de los grandes depredadores
marinos.
La Acrophoca. En el
área se han encontrado hasta seis tipos de
focas, todas de la subfamilia Monachinae. La
más común fue la Acrophoca
longirostris, foca autóctona de la costa
peruana, de hocico y cuello largos. Su pariente
actual cercano es la foca leopardo, que habita en
los mares antárticos. Otra especie fue la
Piscophoca pacifica, de dos metros de longitud.
Junto a la anterior fueron estudiadas por De
Muizon. Las cuatro restantes aún no se han
analizado y son nuevas para la ciencia.
El
delfín-morsa. Fue uno de los cetáceos
más extraños que habitó la
zona en el Plioceno. Los restos de esta especie son
poco comunes en este lugar y desconocidos en otra
parte del mundo. Tenía el hocico corto y un
par de colmillos asimétricos parecidos a los
de las morsas. El colmillo derecho medía
más de un metro en los machos, mientras que
en las hembras no sobrepasaba los 30
centímetros. Como las morsas se alimentaba
de moluscos. Sólo se conocen cuatro
cráneos parciales y fragmentos de su
esqueleto. La forma y característica de la
mandíbula es un total misterio.
Aves. En la zona se
han descubierto también huesos,
cráneos y esqueletos completos de aves
parientes muy cercanos de los actuales
pingüinos, piqueros, cormoranes, gaviotas y
gaviotines, pardelas y posiblemente gallinazos. Se
encontraron, además, aves muy singulares y
extinguidas como el enorme Osteodontornis
(Pelagornithiadae), de seis metros y falsos dientes
en el pico, también hallado en diversas
partes del mundo.
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de fósiles
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Son más de
siete años en la brega. Los suficientes para
que Mario Urbina y Rodolfo Salas conozcan parte de
los insondables misterios que guarda la
región del Sacaco.
Aunque no
estudiaron paleontología en la universidad
en el Perú no existe la carrera y
apenas se enseña como un curso en
geología, ambos se han dedicado en
cuerpo y alma al estudio de los restos
fósiles encontrados en Sacaco.
En sus incursiones
por la zona, estos paleontólogos
aficionados encontraron huesos, dientes,
huevos prehistóricos, restos de
construcciones orgánicas, entre otros
elementos extraviados en la sedimentación de
la zona.
Salas y Urbina
cuentan, además, con la colaboración
de jóvenes aficionados a la
paleontología, así como con el
asesoramiento científico de De Muizon. Todos
ellos forman esa hermandad llamada Sociedad Peruana
de Paleontología de Vertebrados.
Importante muestra.
Producto de siete años de esfuerzo (en los
que incluso invirtieron mucho de su dinero), hoy en
la Sala de Cultura Wiese-Sudameris se inaugura la
muestra paleontológica El mundo perdido de
Sacaco.
La
exhibición que posee el apoyo de la
UPCH, el Museo de Historia Natural de la UNMSM y el
IFEA tiene como propósito buscar apoyo
de instituciones peruanas y empresas privadas para
continuar con la elaboración de proyectos
científicos, así como la
divulgación de la paleontología de
vertebrados en el Perú.
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