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El pueblo andino, a través de sus festividades religiosas,
supo organizar una serie de manifestaciones turísticas y
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que son vitales para su desarrollo. Ayacucho, un pueblo herido por
la violencia, resurge
para ofrecernos su mística y lo más hermoso de la
vitrina: su gente.

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El
santo tiene bajo sus pies al demonio, en señal de dominio y redención.
Pero en los ojos del ángel, de rostro rosado y delicado, no asoma
ni un atisbo de violencia. A pesar de que en una mano porta una espada
y en la otra un escudo, para los lugareños, San Miguel Arcángel
es el santo de la paz.
Es que en la provincia de La Mar, Ayacucho, los pobladores se resisten
a todo lo que signifique generar o producir violencia. Los años
del terror sembraron dudas en sus corazones, pero siguen unidos y alegres
para festejar sus celebraciones.
Este santo es una representación cristiana que se remonta al arte
religioso del siglo XVI, tiempos en que la tendencia al simbolismo de
la dominación española se acentúa en toda la región.
El caso del Arcángel Arcabucero, el Apóstol Santiago y otras
deidades cristianas, se extienden procurando una mixtura de las creencias
andinas con la fe católica.
La fiesta se inicia a mediados de setiembre con la celebración
de misas y novenas alusivas al Santo Patrón. Durante quince días,
los novenantes (una especie de oferentes) preparan sus platos y bebidas
tradicionales: mondongo, asado, puca, chicha de jora, molle y el carnacho,
para ofrecerlos a los visitantes y al resto de la población.
Luego del almuerzo, se les convoca a los invitados para arreglar el altar
del Santo Patrón, y entre cohetes decoran a San Miguel Arcángel
con flores y velas. Más tarde, a las siete de la noche, aproximadamente,
se empieza la novena que debe durar más o menos una hora. Al concluir,
despiden la imagen con fogatas y se levanta una impresionante quema de
fuegos artificiales.
Al día siguiente, luego de la misa de las siete de la mañana,
se desatan todos los adornos de flor y ceras con que se había vestido
al santo, y los entregan tanto al novenante como a sus acompañantes.
De esta manera, el novenante del día tendrá la oportunidad
de practicar el mismo ritual durante toda la jornada. Concluida la ceremonia
litúrgica, la feligresía acostumbra desayunar en la casa
de éste, quien reparte estampas del Santo Patrón.
El 28 de setiembre hace su ingreso el mayordomo de la fiesta a propósito
de la recepción de las bandas musicales que provienen de otros
lugares del país. Las bandas que acuden con mayor frecuencia llegan
desde Huancayo, y otros lugares de Ayacucho.
No hay que olvidar que el distrito de San Miguel está rodeado de
otros poblados como Tambo, Acco, Huamanguilla y, un poco más lejos,
Machacra, Alca, Palmapampa, Chiquintirca y Tambillo, todos pertenecientes
a la provincia ayacuchana de La Mar.
El mayordomo organiza, después del Santo Rosario, la gran fiesta
popular con ponches de maní, jugo de naranja con aguardiente de
caña (también conocido como camacho) y otros licores preparados
con insumos sanmiguelinos.
A medianoche, al son de bombardas, castillos con fuegos artificiales y
bandas folclóricas se da inicio a la gran serenata popular, como
homenaje al día central que se recibe con un gran baile general
en el parque principal de la ciudad.
El día del homenaje

Pocas horas después, el arreglo de las pistas y calzadas en el
perímetro de la plaza es la principal preocupación de los
organizadores. Distintas cuadrillas compiten por la estética y
belleza en las alfombras de flores y aserrín sobre las que caminará
el anda del Santo Patrón.
A las diez de la mañana, la población se viste de gala para
asistir a la eucaristía central en compañía de las
autoridades municipales, políticas, novenantes y mayordomos, que
asisten en masa a la iglesia matriz de San Miguel. Luego, la esperada
procesión empieza su recorrido para ser venerada por propios y
extraños.
El patrono sale vestido con choclos artificiales, numerosas velas, adornos
de cera y una impresionante cantidad de motivos religiosos que envuelven
el anda en cuya cúspide se yergue la imagen de San Miguel Arcángel.
El santo luce una hermosa cabellera cuidada por la organización
de damas del distrito, la que también se encarga de cambiar los
vestidos de paño, rigurosamente bordados, durante toda la procesión.
La población espera y se prepara durante todo un año para
acompañar la imagen, en compañía de las autoridades
locales, el párroco, la hermandad de cargadores de San Miguel Arcángel,
los diputados, los quilles y demás miembros de las organizaciones
religiosas.
Durante el recorrido alrededor de la plaza principal, el alcalde del Concejo
Provincial de La Mar, Eulogio Vila Montaño, presenta sus ofrendas
florales y expresa la Acción de Gracias, solicitando la bendición
del Altísimo para que pueda conducir con acierto el desarrollo
de su pueblo.
Al término del recorrido procesional, todo el vecindario se reúne
en el Palacio Municipal para el Brindis de Honor y luego acompañar
al mayordomo al tradicional recorrido por las tiendas comerciales e instituciones
solicitando la Divisa o Enjalme, que significa
el donativo para el dueño del toro que participará, en horas
de la tarde, en la corrida central en homenaje al Santo Patrón.
A partir de las tres de la tarde, la tradición española
supo imponer una corrida de toros de lidia como parte del homenaje en
el día central de las celebraciones. Al día siguiente, la
festividad concluye con la realización del Convido,
que no es otra cosa que un almuerzo de agradecimiento ofrecido por el
mayordomo a los novenantes, a los mayordomos de años anteriores,
y a todos los cargoyoc que lo apoyaron en la realización
de las actividades.
También asisten las autoridades, los vecinos y todos los postulantes
para ser mayordomos y novenantes de las festividades del próximo
año. Con una tarde llena de festividades y celebraciones concluye
el homenaje a San Miguel Arcángel.
Feria agropecuaria y artesanal
A
propósito del homenaje a su Santo Patrono, las autoridades provinciales
anuncian el desarrollo de la 35ª Feria Nacional Agropecuaria, Agroindustrial,
Artesanal, Folclórica y Tercera de Turismo San Miguel Arcángel,
que se realizará del 25 al 27 de setiembre.
La feria se inició en 1967 gracias al gran impulso de personas
particulares que convocaron a los pobladores para revalorar las costumbres
tradicionales ayacuchanas, y crear un evento que pueda promover la economía
local, vinculándola con los festejos del Santo Patrono.
Con el tiempo, la participación de dependencias estatales y organizaciones
sociales y privadas lograron establecer un mayor nivel de compromiso.
De esta manera, la autoridad municipal provincial logró que el
Ministerio de Agricultura la declare Feria Nacional, mediante Resolución
Ministerial N° 0252-2000-AG del 2 de mayo de 2000.
La feria se iniciará este año con un programa general que
incluye la celebración de una misa y tedéum; concurso de
platos típicos, bebidas de la región y globos aerostáticos.
También se desarrollarán carreras de caballos en las que
sus jinetes, conocidos como morochucos, realizan mil destrezas con los
potros, peleas de gallos y una serie de actividades donde compiten el
arte y la danza de los lugareños.
Este año la feria se efectuará entre los jirones Mariscal
Cáceres, Ramón Castilla, Garcilaso de la Vega y Miguel Grau,
y en el local del centro educativo 9 de Diciembre. La feria presenta productos
agrícolas, ganaderos, artesanías, platos típicos,
artículos de vestir, y numerosos productos de uso turístico
y popular.
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DATOS PARA EL FICHERO
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La provincia de La Mar está
al noreste del departamento de Ayacucho y limita con la provincia
de la Convención, Cusco, por el norte y por el este. Al sur
limita con la provincia de Andahuaylas, y por el oeste con las provincias
de Huamanga y Huanta.
Existen tres empresas de transporte: San Miguelito Arcángel,
Viñaca y Nuevo Oriente, que adoptaron acuerdos con el concejo
provincial para no recargar el costo de sus pasajes durante los
días de feria, a fin de brindar las mayores comodidades al
turista.
La capital de la provincia es el distrito de San Miguel, que se
ubica a dos mil 655 metros sobre el nivel del mar. Su extensión
supera los seis mil 500 kilómetros cuadrados repartidos en
sierra y ceja de selva.
La provincia tiene ocho distritos: Anco, Ayna-San Francisco, Chilcas,
Chungui, Luis Carranza, San Miguel, Santa Rosa y Tambo, y en su
territorio arqueológico destacan las ruinas de Incaraccay,
que se encuentra a dos kilómetros de la ciudad de San Miguel,
así como Ayaurqo, ubicado a sólo medio kilómetro
al suroeste de esta ciudad.
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AGRICOLA
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Producir
naranjas es una importante actividad del valle.
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CATOLICISMO
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La
fe católica logró
una perfecta armonía
con las creencias andinas.
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