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Sechín
está ubicado a cinco kilómetros al
sureste de Casma y empezó a adquirir mayor
notoriedad desde que el sabio peruano Julio C.
Tello revaloró las expresiones
líticas dejadas por los hombres del lugar.
Una visita a este complejo arqueológico es
un encuentro con la visión de triunfo de
antiguos guerreros y con sus conocimientos de la
anatomía humana.
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Cuenta
la historia que en 1937 un agricultor de Casma, llamado
Víctor Dueñas, con 20 años en aquel
entonces, informó a Julio C. Tello acerca de una zona
donde existían grandes piedras con impresionantes
dibujos.
De acuerdo con los relatos de los lugareños, Tello
tenía como destino algún punto de la Selva del
país, pero ante la noticia de ese hallazgo, no
dudó en cambiar su itinerario.
Es así que el famoso arqueólogo, guiado por el
joven Dueñas y junto a los integrantes de su
expedición al Marañón, llegó
hasta el Monumento Arqueológico de Sechín el 1
de julio de 1937.
Con 3 mil 500 años de antigüedad, este complejo
tiene una extensión aproximada de cinco
hectáreas y comprende un espacio
arquitectónico de siete edificaciones, seis
construidas con piedra y mortero de barro y una con adobes
cónicos unidos con barro.
Las investigaciones realizadas en la zona por el
arqueólogo y estudioso de la cultura Sechín,
Lorenzo Samaniego Román, indican que todo este
complejo arquitectónico constituyó un
templo-palacio que estuvo rodeado de una pequeña
aldea que fue destruida por las ocupaciones de otros
pueblos.
Imágenes
bélicas
Este preludio histórico es más que un anzuelo
para el visitante que llega hasta el kilómetro 370 de
la carretera Panamericana Norte por el desvío de la
vía Casma-Huaraz.
Allí, entre el intenso verde de los alrededores y la
expectativa de una nueva cita con la historia, aparece
Sechín.
La primera parada tiene como escenario el museo de sitio, a
cargo del Instituto Nacional de Cultura. Allí se
detalla el proceso de formación de las civilizaciones
que, como Sechín, contribuyeron en la
formación de la primigenia cultura Chavín.
Luego de asegurar la compañía de Alex Huerta
Poma, el guía para esta ocasión, empieza el
recorrido por el espacio destinado al esparcimiento de los
visitantes.
El lugar luce adornado con altos algarrobos y algunos
membrillejos, además de la fugaz presencia de los
cañanes, especie de lagartijas, típicos
exponentes de la flora y fauna de esta calurosa parte del
país.
Uno de los hallazgos iniciales para el visitante es el
denominado Templo Palacio elaborado en adobe y
piedra, en cuya primera planta destacan los grandes
monolitos tallados que representan, en su mayoría,
figuras humanas, algunas más dramáticas que
otras.
Se asegura que las piedras, previamente escogidas, fueron
extraídas del cerro Sechín, desde donde las
trasladaban hacia los talleres con palos de algarrobo, sogas
y otros implementos.
En los talleres, las manos de los escultores
procedían a dar forma a los bloques; un trabajo lento
y pesado en el cual utilizaron elementos como piedra, agua,
arena y mucho esfuerzo.
Existe la creencia que para los diseños de las
figuras se habría usado carbón de piedra,
proceso al cual seguía el desgaste, a fin de obtener
el bajorrelieve en la roca.
Entre la
gloria y el dolor

En esa galería de escenas, plasmadas en la parte
anterior y los laterales del palacio, destacan aquellas que
muestran a un guerrero de Sechín de cuerpo entero con
sus implementos de guerra, junto a lo que podrían ser
sus trofeos: los brazos mutilados de sus enemigos
vencidos.
Otros símbolos de triunfo son representados por los
gráficos que detallan cabezas de los guerreros
contrarios sangrando de la boca porque les cortaron la
lengua o aquellos que expresan formas circulares, los ojos
de los vencidos, cerca de trozos de cueros cabelludos
cortados.
En la galería de imágenes se encuentra,
además, la del jefe sacerdote, que como parte de su
atuendo tiene unas cabezas humanas reducidas, que significan
los trofeos.
Estos elementos, según Tello, sólo
corresponderían a un personaje de la importancia de
un jefe sacerdote. Estos guerreros tienen postura arrogante
y transfigurada que contrasta con las actitudes de los
vencidos, en su sacrificio simbólico y ritual.
Un hecho de esa naturaleza lleva al desarrollo de la
medicina y mejor conocimiento del cuerpo ante la
intención y el deseo de curar a los heridos, como lo
demuestran las representaciones de la pelvis y del aparato
digestivo, detalla el arqueólogo Samaniego
Román.
Historia
por concluir
El recorrido por el complejo arqueológico de
Sechín deja el sabor de una historia sin
término, ya que de acuerdo con las investigaciones,
no se encontraron restos humanos de los guerreros de esta
zona.
Además, lo que constituye la parte posterior del
edificio central es una verdadera y milenaria
incógnita, ya que el acceso a esa área fue
tapiado, según los estudios, por los propios
guerreros.
Ese muro sur del edificio oculta cerca de un centenar de
estelas y allí se encontraría el origen o el
desfile de los guerreros sacerdotes pórtico de
los guerreros, que con el resto de las imágenes
explicarán mejor las creencias del pueblo de
Sechín.
Sechín representa la etapa más
descollante del proceso histórico de la Cuenca de
Casma, aportó ideas y nuevos descubrimientos a la
formación de la alta cultura en el país,
asegura, a modo de conclusión, Lorenzo Samaniego
Román.
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Representa
la etapa más descollante del proceso
histórico de la Cuenca de Casma,
aportó ideas y nuevos descubrimientos a la
formación de la alta cultura en el
país.
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SIMBOLOGIA
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ASOMBRO
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Más de un visitante queda admirado ante la
expresividad de las imágenes.
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