DIARIO OFICIAL ELPERUANO
email Escríbanos
AÑO DE LA CONSOLIDACION DEMOCRATICA
dot_w
 3 Miércoles, 15 Marzo, 2006 TIPO DE CAMBIO AL  14/3/2006  Compra S/. 3.339  Venta S/. 3.341   Dólar SBS  
INICIO
3 Política 3 Sociedad 3 Editorial 3 Opinión 3 Informe 3 Economía 3 Derecho3 Espectáculos
3r Archivo 3r Suplementos3r Encartes
Empresa Peruana de Servicios Editoriales S.A.
DIARIO OFICIAL EL PERUANO
DIARIO OFICIAL
dot_k
Director:
Gerardo Barraza Soto
Av. Alfonso Ugarte 873,  Lima 1 Perú
Central Telefónica (51-1) 3150400
dot_k
Jefatura de Informaciones Telefax: 424-0763
Suplemento cultural Identidades
 
tri informe
laz

El Rey Momo “zanahoria”
Desde su oficialización en 1995 por la Fundación del Carnaval de Barranquilla (Colombia), el puesto de Rey Momo ha recaído en diversos personajes, entre ellos dos músicos. Uno, Efraín Mejía, sabe tanto de cumbia como de exorcizar demonios.

Gabriel García Márquez nos engañó. El “realismo mágico” no nació bajo el yugo de su pluma, sino que lo viven a diario los costeños, los habitantes del Caribe colombiano, de donde el “Gabo” y la cumbia son originarios. Al Rey Momo que sacudió las caderas por las calles de Barranquilla en 1997, por ejemplo, lo alumbraron en la sala donde su tío abuelo Alejandro ensayaba con los integrantes de la Cumbia Soledeña. Setenta y un años después, Efraín Mejía Donado dirige el conjunto folclórico fundado por su bisabuelo Desiderio. Es ocioso decir que nació para este oficio.
La Cumbia Soledeña tiene 130 años de vida institucional y es uno de los pilares de dicho género musical (el municipio de Soledad queda a 20 minutos de Barranquilla y alberga al aeropuerto internacional Ernesto Cortissoz).


Por esas cuestiones que Charles Darwin supo definir, de las tres orquestas con el nombre de Cumbia Soledeña sólo la dirigida por los ancestros de Mejía sobrevivió a la selección de las especies (musicales). No obstante una trayectoria tan larga como la carretera Panamericana –más de cinco décadas en la brega–, a don Efraín la música folclórica no le ha servido de mucho para alimentar a sus cinco hijos (eran seis, pero murió uno a corta edad), y tuvo que “driblear” su pasión por las maracas y el baile de la cumbia con otros oficios menos festivos, como vendedor de muebles o tramitador de licencias para automóviles.
Las cumbias folclóricas que Mejía predica y que las “picó” –equipos estereofónicos de las casas o autos– difunden todo el día cuando se acerca el carnaval de Barranquilla, poco tienen que ver con los “gallos” de Carlos Vives.


A Mejía, esa “vaina” de tocar la cumbia con acordeón y bajo, como el intérprete de “La gota fría”, le cae mal. Lo suyo es lo tradicional, la cumbia cuya perfección sonora se logra con los tambores “llamador” y “alegre”, las maracas, el “guache”, la tambora “cumbiamba” y las melodías de la flauta de millo.
La única “evolución” de la Cumbia Soledeña es que el “guache” –instrumento de percusión que asemeja al sonido de doce cascabeles– ahora se confecciona en latón, pues la guadua, la madera de la que se elaboraba, escasea como los ángeles en el cielo, cortesía de la sobreexplotación forestal.
También le cae mal Vives. Hace cuatro años Mejía le inició un proceso judicial al actor y cantante por haber incluido extractos de las melodías de “El congo grande” y “El garabato”, sin mencionar al soledeño como coautor. La fiscal sostuvo en su veredicto que “la música folclórica está en el aire” y que cualquiera podía cogerla. La última vez que hablé con Mejía esperaba aprovechar la llegada de Vives este año al carnaval para hablar sobre el tema.


Don Efraín insiste en contradecir a los especialistas de la música caribeña. Dice que la cumbia es la mata de la cual surgen los demás géneros folclóricos costeños que ponen sabor a las comparsas del afamado carnaval: puya, cantos de pajarito, porro, merecumbé, puyangué y garabato, entre otros.
“Cumbia y cumbiamba son lo mismo”, explica con el timbre agudo de la gente caribeña. “La cumbiamba es una onomatopeya que imita el sonido de la tambora, y la cumbia, su apócope. También se le llama cumbiamba a las parejas que bailan este ritmo”.
Para quitar las legañas de la ignorancia, en 1996 grabó el conjunto de Soledad ¿Cumbia o cumbiamba?, en el que incluye un surco didáctico con explicaciones en español e inglés sobre el género.


Por ese entonces, Bill Clinton candidateaba para la reelección y había dicho que le gustaría aprender a bailar cumbia, samba y otros aires del sur del río Grande, una manera bailable de ganarse a los electores latinos, claro. Don Efraín pegó el oído y le envió el CD. “Para que vea que el 99 por ciento de los colombianos no tenemos que ver nada con el narcotráfico”, le escribió.
Un día llegó a su departamento un sobre con el sello de la Casa Blanca. Adentro encontró una tarjeta con la firma y el agradecimiento de Clinton por las lecciones de cumbia. Se siente contento por la respuesta del líder demócrata estadounidense, aunque esto no le sirvió cuando se presentó a la embajada norteamericana para renovar la visa. Sólo quería ir a Estados Unidos para conocer a su sétima nieta, que nació hace medio año.
En su piel bronceada no se distinguen los ADN de negros, blancos e indígenas que hay en su árbol genealógico. De ellos, Mejía prefiere a los indígenas por su muy apreciada orfebrería y, sobre todo, porque crearon la cumbia.


“Basta con razonar. Aquí hay mucha gente falsa, intelectuales negros que les gusta meter ‘cacho’, embuste. Pero, mira, la cumbia sólo se ha dado en el Caribe colombiano, ¿por qué no se dio en otras zonas donde hay gente que vino del África? Esto lo hicieron los indígenas.” Aparenta no preocuparse mucho por el futuro de la Cumbia Soledeña. “Habrá que ver quién sigue al frente”, dice con voz calmada. Tal vez sea el turno de su hijo mayor, Efraín Antonio, quien toca esporádicamente la guitarra y la percusión cumbiambera.


El patriarca no suena muy convencido. Años atrás, una de las primeras medidas que tomó su esposa cuando se volvió evangélica fue prohibirle que llevara al primogénito a los lugares donde tocaba. Sabía que su marido no tomaba ni fumaba, pero temía que el hijo cayera en los vicios de la vida bohemia. Los nietos mayores prefieren la guitarra y la música de moda. “Sé que en el fondo a ellos les gusta nuestra cumbia”, asegura esperanzado para sumar otros 130 años a su conjunto. Sólo Darwin sabe la respuesta.


Religión
En el dintel de la puerta de su departamento se lee “Éste es un hogar cristiano”. El tercer Rey Momo oficial del Carnaval de Barranquilla es “católico carismático”. Es la oveja negra de una familia en la que todos los demás miembros son evangélicos.
Canta misa los martes y domingos, y los lunes tiene un grupo de oración. Así se pone en forma porque sostiene que tiene el don de sanar almas. Por algo le llaman “el músico médico”.
Pero el catolicismo de Mejía es permeable. Cuando estuvo de gira por Estados Unidos no le importaban los credos y se metía en cuanta iglesia hallaba, con tal de mantener el contacto con Dios. Tampoco se niega a escuchar a los pastores de la Iglesia de sus hijos. “Si hay algo bueno que predican, lo tomo”.


En 1997, la Junta del Carnaval hoy Fundación Carnaval le ofreció el cargo de Rey Momo, y Efraín llamó a cónclave familiar. No creía que el Rey Momo encarnase al diablo, dijo, sino que era un reconocimiento de la ciudad por sus aportes a la sonoridad de la más importante festividad de la costa atlántica colombiana; mas si la familia creía lo contrario, declinaría al cargo. Nadie puso peros.
Aclara don Efraín que ser devoto no es sinónimo de aburrido, para muestra las más de 120 cumbias que ha creado.
Aunque su reinado se recuerda como uno de los más cumbiamberos de los once reyes Momo nombrados desde 1995 por la Fundación Carnaval, lo apodaron el “Momo Zanahoria”.
La fundación le aceptó la propuesta de contratar 17 conjuntos musicales de cumbia y recorrer los más de tres kilómetros a pie, antes de hacerse una carroza.


Exorcismo
El desfile de los gays es uno de los eventos más coloridos y concurridos del precarnaval. Cuando fue Rey Momo, Mejía tuvo que pasar junto a esos grupos.
“Dios creó a hombre y mujer”, dice citando de memoria pasajes bíblicos que castigan a los afeminados.
Aunque nunca se ha peleado con un gay, porque prefiere cambiar de lugar cuando los ve, se ufana de haber salvado de las “garras” del homosexualismo a varios jóvenes barranquilleros en sesiones de espiritismo que preside.


Entre ellos, recuerda el caso de un joven que hoy es casado y vive en Bogotá. El muchacho llegó hasta el lugar donde trabajaba Mejía, y éste lo notaba extraño. “Fue la mano de Dios que lo llevó allá”, dice. Él dedicó algunas horas a orar y botar ese demonio particular que hacía que el chico tuviera estas tendencias sexuales. Para Efraín, su labor de salvador de almas es algo que maneja con discreción, tal vez por temor a que los comentarios incomoden a su familia. Tampoco afecta a quienes ven en él un bailarín sin igual, y quienes contratan a la Cumbia Soledeña –infla el pecho, porque fue el primero en enseñar a bailar cumbia a la comunidad judía barranquillera–. Total, el Caribe colombiano es la tierra del “Gabo” y el realismo mágico es parte de la vida.

(José Vadillo Vila, enviado especial)

Página de inicio
 
Sumilla de hoy
3 Incluye archivo pdf
lineaAzul
Búsqueda de Normas
3 Acceso Libre
lineaAzul
Hoy en
Normas Legales

R. VM. 010-2006-EF/15
Precios CIF de referencia para la aplicación del Derecho Variable Adicional o rebaja arancelaria para las importaciones de maíz, arroz, azúcar y lácteos.

Res. 221-2006-CONSUCODE/PRE

Aprueban Directiva "Disposiciones Complementarias sobre Evaluación y Calificación de Propuestas de Consorcios en Procesos de Selección para la Adquisición de Bienes".

Res. 204-2006-OS/CD
Aprueban Procedimiento de Declaraciones Juradas de Cumplimiento de obligaciones relativas a las Condiciones Técnicas, de Seguridad y de Medio Ambiente de la Unidades Supervisadas - PDJ.

Ley No. 28738
Ley que modifica el artículo 14o. de la Ley No. 27803, sobre las condiciones para la jubilación adelantada del Régimen Especial de la Ley No. 25009.

espacio
Banco de la Nación
espacio
Portal de Gobierno
Agenda

 
 
 
 
 
w
w