Viernes, 23 Junio, 2006 TIPO DE CAMBIO AL 22/6/2006 Compra S/. 3.263 Venta S/. 3.264 SBS Dólar / Estadísticas 
INICIO
Política
Estado y Sociedad
Informe
Economía
Regiones
Editorial
Opinión
Deportes
- Archivo
- Suplementos
- Encartes
- Suscripciones
- Tarifas
- Publicidad Web
- Distribuidores
- Operadores
- Transparencia
k
Empresa Peruana de Servicios Editoriales S.A.
DOP
DIARIO OFICIAL
k
Director:
Carlos A.
Manrique Negrón
k
Av. Alfonso Ugarte 873,  Lima 1 Perú
Central Telefónica (51-1) 3150400
k
email Jefatura de Informaciones
Telefax: 424-0763
k
ISSN
ISSN 1605-3087
 
opinion
Ricardo SÁnchez-Serra. Periodista
Conflicto por papeleras será anécdota
-

Las desavenencias entre Argentina y Uruguay por la construcción de dos papeleras en la nación de Artigas, a orillas del compartido río Uruguay, han distanciado a dos países unidos por la historia. A iniciativa de Argentina, el conflicto llegó a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, confiando en una sentencia inmediata que detenga la edificación de las dos plantas de celulosa en Fray Bentos, cuando hubiera sido más adecuado acudir a una solución bilateral o al Mercosur.
La CIJ puede emitir su resolución en tres meses y un fallo de fondo en cuatro o cinco años (las plantas estarían terminadas a fines de 2007), y si bien sus veredictos son inapelables, no tiene medios coercitivos para hacerlos cumplir. Buenos Aires confía en que el fallo le sea favorable, por lo que considera se producirá un “daño irreversible” al medio ambiente. Argentina juzga que Montevideo incumplió el Tratado del Río Uruguay de 1975, debido a que no se le consultó.
Por su parte, Uruguay alega que Argentina no tiene derecho de veto y siempre estuvo informada sobre las obras, recordando la memoria del presidente Kirchner: “En junio de 2004, se firmó un acuerdo bilateral por el que el Gobierno argentino puso fin a la controversia...”; además, existe un documento entre los entonces cancilleres Bielsa y Opertti que da por superada la discrepancia. Montevideo añade que el plan de gestión ambiental presentado por las empresas papeleras constructoras cumple los estándares de la Unión Europea. Para Uruguay, tales industrias le significan 30 mil empleos directos e indirectos, valores por el procesamiento de la madera e ingresos tributarios para el Gobierno que reducirán el 22 por ciento del déficit comercial. Por otro lado, la cancillería uruguaya estudia la posibilidad de una contrademanda por los daños económicos que causan los cortes de ruta y el bloqueo de los puentes fronterizos por la parte argentina, que afectan también a Paraguay, Bolivia y Chile.


Es difícil que la CIJ falle aprobando la paralización de las obras por presuntos “daños irreparables” sobre algo que está en construcción y no en producción; pero podría decretar que, sin detenerlas, Uruguay proceda a ordenar un nuevo estudio de impacto ambiental, realizado por un organismo aceptado por ambas partes. Así reconoce el derecho uruguayo de desarrollarse soberanamente y el derecho argentino de tener garantías de que no se le afectará. Uruguay y Argentina se encuentran signados por un destino común. Se trata de naciones hermanas unidas por la sangre, la culinaria y el tango; de manera que el tema de las papeleras resultará una anécdota más, que las generaciones futuras no recordarán. De lo que nadie se olvidará es de la irrupción de la reina de Gualeguaychú en bikini durante la pasada cumbre de presidentes de la Unión Europea y de América Latina en Viena.

CÉsar Arias Q. Editor de OpiniÓn
Alternativa sudamericana
En los últimos años, se hizo claro en nuestra región el fracaso del Consenso de Washington, que estableció al neoliberalismo como panacea para solucionar los males estructurales de América Latina.
Las políticas neoliberales no lograron impulsar un crecimiento sostenido y constante1 ni pudieron hacer retroceder la pobreza; más bien se incrementaron la marginalidad y la delincuencia, al lado de otras conductas antisociales. Por otra parte, la enorme importancia del mercado contribuyó a que las diferencias entre ricos y pobres se hicieran aún mayores, con los consiguientes efectos negativos para la estabilidad social.
La principal consecuencia política de estos hechos fue el debilitamiento de la derecha liberal que, prácticamente, desapareció del escenario político regional como seria alternativa de poder. En su lugar quedaron las fuerzas que plantean la modificación del neoliberalismo rígido: los partidos de ideología socialdemócrata y los nacionalistas.
Los primeros son agrupaciones progresistas que reivindican el rol activo del Estado en cuestiones como: salud, educación, defensa del medio ambiente, promoción del empleo y lucha contra la pobreza. Además piensan que el Estado debe aliarse con el sector privado, para acelerar el crecimiento del PBI2. Los segundos, desconfían de la globalización por lo que tienen tentaciones autárquicas y desean darle al Estado un papel activo en la creación de riqueza. Asimismo, los nacionalistas no tienen un compromiso realmente firme con la democracia. La segunda vuelta electoral de nuestro país se dio entre claros representantes de las principales corrientes y, desde mi perspectiva, felizmente se impuso la que encarna la única alternativa viable en esta coyuntura política. En efecto, oponerse a la globalización constituye una utopía de trasfondo conservador, por más que se utilice retórica progresista y los nacionalistas tengan apoyo popular. ¿Acaso los fascistas no contaron con un impresionante respaldo en las masas populares?

(1) Esto solamente ocurrió en Chile, que no fue ni es un modelo neoliberal, dadas sus heterodoxias significativas.


(2) Ejemplos de este sector: Lula da Silva, Ricardo Lagos, Alan García.

-
 
w
w
BCRP
w
SBS
w

TLC Tratado de Libre Comercio

Portal del Gobierno Peruano

Programa Cómprale al Perú

Portal Educativo Huascarán

Biblioteca Nacional del Perú

Instituto Nacional de Cultura

Fondo Editorial del Congreso

Ministerio de Educación

Libros Peruanos . com

Radio Nacional del Perú

Televisión Nacional del Perú

k
  ® 2006 - Empresa Peruana de Servicios Editoriales S.A.  RUC 20100072751
Responsables Transparencia: Juan Pablo Noel Arana - María Luisa Málaga Silva