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telespectadores. El gran negocio de las transmisiones satelitales hizo del mundial una fiesta asegurada
Euforia del fútbol en directo
- Mil 80 millones de euros generaron las ventas de derechos de TV
- La final será vista
por más de mil millones de televidentes
Juan Sánchez Ortega
jsanchez@editoraperu.com.pe
La Copa del Mundo, sinónimo de la fiesta deportiva más grande, no basa su éxito en ultramodernos estadios o en el juego vistoso que cada equipo propone para ganar el trofeo. Sin duda, el jolgorio va más allá porque sin audiencia el mundial caería en el fracaso. Ello tiene que ver mucho con las transmisiones vía satelital que hace de la televisión una industria rentable y, a la vez, necesaria.
A través de la historia fueron muchos los aparatos que se crearon con la intención de buscar simultaneidad. Sin embargo, hay que referir que desde el lanzamiento del primer satélite el mundo del fútbol comenzó su globalización.
El telégrafo eléctrico, creado por el pintor norteamericano Samuel Morse en 1833, fue el primer medio que dejó de lado las distancias geográficas para lograr una comunicación rápida e instantánea, que fue la base de la evolución posterior de las telecomunicaciones.
En 1876, Alexander Graham Bell patentó el teléfono. Guglielmo Marconi fue mucho más allá en 1901: inventó la radio y ganó el Premio Nobel de Física por ello.
Charles Jenkins, John Baird, Philo Farnsworth, Vladimir Zworykin y otros perfeccionaron métodos para codificar imágenes en las señales, y el primer sistema moderno de televisión apareció en 1936. Ya era posible ver y escuchar lo que sucedía en lugares remotos, casi al instante, sin tener que estar presente.
En la actualidad. En 1957, los soviéticos lanzaron los primeros satélites artificiales. El primer satélite geoestacionario (que utiliza el principio de Clarke), el Syncom 3, fue lanzado en 1964 y sirvió para transmitir en directo las Olimpiadas de Tokio.
Después, las transmisiones vía satélite se convirtieron en uno de los principales negocios de las empresas de telecomunicaciones, y daría una fuerza enorme a organizadores de espectáculos y presentadores de noticias.
El funeral de Paulo VI, en 1978, fue uno de los primeros eventos vistos en directo desde Paraguay. En la década de 1980, la Fórmula 1 multiplicó espectacularmente sus auspiciadores, que ahora disponían de una audiencia global.
La Guerra del Golfo de 1991 fue la primera que se transmitió en vivo y en directo desde los campos de batalla, lo que hizo que los conflictos distantes fueran mucho más reales. Los ataques de Osama bin Laden no hubieran tenido el mismo impacto sin la ayuda involuntaria de la televisión vía satélite.
Pelé dijo que una de las principales diferencias entre el fútbol de su época y el de ahora es el salario multimillonario de los jugadores estrella, hecho posible por las transmisiones de los partidos a audiencias enormes. Marca mayor en audiencia
Para el Mundial Alemania 2006, que se encuentra en su etapa final, se espera batir un récord en audiencia (a la fecha ha sido visto por 32 mil millones de personas). Por esta razón, las diversas empresas no escatimaron esfuerzos en estos últimos días para que sus productos se expongan en la televisión.
Los precios de la publicidad en las trasmisiones de los primeros partidos rondaron los 4,572 millones por segundo; y en los encuentros finales 609,600 millones por anuncios de 30 segundos: es decir 2,032 millones por segundo, que representa 142% más de lo que costaba un spot de 30 segundos en la final del Mundial Corea-Japón de 2002.
Un mundial de fútbol es hoy en día el mayor espectáculo televisivo de la Tierra. El último fue visto en 213 países, virtualmente todos los del mundo. Un promedio de 353 millones de personas vieron cada partido, y la final fue vista por 1,100 millones de personas, no obstante haber sido madrugada en muchos países.
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