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| Un lustro para cambiar la educación (II) |
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Cuarto cambio: se contará con presupuesto suficiente para la educación pública, gracias a un incremento progresivo hasta llegar al 6 por ciento del PBI, que se distribuirá con equidad, honestidad y eficiencia en respuesta a las necesidades de los estudiantes, asignado en una proporción creciente a la provisión de bienes y servicios esenciales, preferentemente en las zonas de mayor pobreza. Se fortalecerá la descentralización, otorgando mayores atribuciones a cada institución educativa y transfiriendo competencias a los niveles regionales y locales del Estado, en un marco de estímulo a la probidad y de castigo severo de la corrupción.
Quinto cambio: se impondrá una articulación de la educación superior con el desarrollo regional y nacional y con el mercado ocupacional, por medio de una reforma de la gestión que eleve el nivel de producción de ciencia y tecnología, permita racionalizar la oferta de formación profesional, que establezca mecanismos efectivos de control de los requisitos mínimos para funcionar y estimule la acreditación de la excelencia académica.
Sexto cambio: se convocará a los municipios, los medios de comunicación y las organizaciones sociales para que se reconozcan como agentes de una sociedad educadora, que forma ciudadanos(as) y contribuye desde todos los ámbitos a la equidad y la cohesión social, a la integración intercultural y a la convivencia democrática y pacífica de todos los peruanos(as). Se pondrá énfasis en la creación de bibliotecas comunales, centros culturales y espacios de recreación y fomento de actividades deportivas, en especial en aquellas que favorezcan el encuentro entre niños y adolescentes pertenecientes a distintos estamentos socioeconómicos, raciales o culturales.
El Proyecto Educativo Nacional es un mandato de la Ley General de Educación, aprobada por unanimidad en el Congreso de la República. Pero es sobre todo una obligación social y ética porque expresa el profundo deseo de las familias peruanas de legar a sus hijos e hijas una educación que les permita vivir una vida buena, con dignidad y bienestar. El nuevo gobierno no puede traicionar las esperanzas de toda la Nación.
Manuel Bello.
Miembro del Consejo Nacional de Educación |
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